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Verdad y Justicia presenta una comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid

El viernes 12 de febrero de 2010, el grupo Verdad y Justicia presentó una comunicación en el Congreso que con el título “Justicia Transicional, Políticas Públicas y Ciudadanía” se desarrolló en la Universidad madrileña Carlos III.

Presentamos nuestra comunicación, que analiza los mecanismos que pueden desencadenar la recuperación de la Memoria Histórica en una comunidad.

Rafael Escudero presenta a Jesús Bazán y a Orosia Castán en la Universidad Carlos III de Madrid.

MECANISMOS DE ACTIVACIÓN DE LA MEMORIA

Uno de los problemas más importantes con que nos encontramos en el trabajo de recuperación de memoria histórica es la falta de mecanismos que ayuden a liberar la memoria de las víctimas, guardada bajo secreto y custodiada por el miedo y las amenazas sufridas por sus depositarios.

Hay que tener presente que el olvido ha sido la herramienta fundamental de que se han servido los vencedores para que sus acciones pasasen a la historia desvirtuadas, presentando lo que fue un golpe de estado puro y duro como la acción salvadora de un país que se encontraba en el caos más total.

Los medios que emplearon ya no son secreto para nadie; la determinación de exterminar a los republicanos por los medios más brutales y de acabar con la República cubriéndola de lodo, se cumplieron en su día, y la represión llevada a cabo ha funcionado como mordaza con mucha efectividad hasta nuestros días.

Muchos archivos municipales fueron destruidos por medio del fuego, el agua o la simple desaparición. Se eliminaban así las pruebas documentales que pudieran servir para descubrir a los implicados en las atrocidades. También las pruebas materiales, los cuerpos de los asesinados, se hicieron desaparecer por el expeditivo método de matar y enterrar a las víctimas en lugares alejados de su pueblo de procedencia, despojando previamente al cadáver de sus pertenencias y documentos personales para impedir su identificación.

Eliminada así la prueba del delito, los verdugos podían, incluso, mofarse libremente de las familias represaliadas, preguntando a las viudas por el marido desaparecido, diciendo a los huérfanos que su padre les había abandonado, e incluso avisando a las madres de los asesinados del regreso de sus hijos, a quienes ellos mismos habían dado muerte.

El trauma vivido por los testigos pervive todavía, como es de esperar en un caso así, en el que no han recibido ni ayuda ni apoyo psicológico; y muy al contrario, el conocimiento de su desgracia ha sido, durante años y años, motivo de exclusión, de desprecios y de vergüenza.

De ahí que el silencio más cerrado haya sido la protección encontrada por estas víctimas, muchas de las cuales vivieron situaciones de violencia y de impunidad de los autores que avergüenzan a quienes escuchamos sus testimonios.

El hecho de que en las localidades pequeñas hayan convivido víctimas y victimarios nos permite comprender la utilidad que ese silencio tenía para los segundos, quienes se veían libres de cualquier reproche que los afectados pudieran hacerles.

Por todo lo expuesto, las condiciones para recoger el testimonio de los familiares han sido siempre muy complicadas. El terror físico ante posibles agresiones de los asesinos ha ido desapareciendo precisamente por la desaparición física de los mismos; pero queda intacto el temor a contar su historia, la historia de su desgracia, porque el miedo continúa ocupando un espacio excesivo en todos ellos.

Miedo, sentimientos inducidos de culpa y también ignorancia de los hechos son los problemas que nos encontramos y que nos impiden recoger unos testimonios valiosísimos y necesarios para poder conocer y comprender lo que ocurrió. Y es que, frente al vacío documental, se alza la voz del hijo, de la hija o del hermano que sigue teniendo presente la fecha de la detención de su familiar, la hora, la circunstancia, los autores… la memoria, asociada al trauma, pervive así en contra de todo pronóstico y toda presión, permitiéndonos rescatar nombres y detalles del caso que hubieran desaparecido si los familiares no los hubieran verbalizado.

Dadas las dificultades, se hizo necesario buscar mecanismos que ayudasen a estas personas a dar su testimonio.

Las sacas, seguidas de paseo, solían afectar a varias personas de una misma localidad, creando un lazo emocional muy fuerte entre los familiares de las víctimas, que se reconocen unas a otras como personas de fiar, en las que pueden apoyarse y con las que pueden hablar de un tema que es el central en sus vidas. Este lazo, según hemos comprobado, suele mantenerse a lo largo de toda la vida, y es así como los afectados forman un grupo cohesionado y que se mantiene unido por el recuerdo de la desgracia común.

El primer mecanismo que nosotros utilizamos fue, precisamente, la convocatoria de reuniones de los familiares de varias víctimas, siempre en espacios privados en los que los testigos se sintieran a resguardo y por lo tanto pudieran hablar sin tapujos y sin temor a injerencias externas.

En estas primeras reuniones pudimos constatar la fuerza de la memoria, la conservación de las imágenes, la repetición de los hechos, nombres y fechas, de manera exacta por parte de los familiares; estos recuerdos son casi obsesivos, y algunas personas nos referían, entre lágrimas, cómo venían a su mente a diario, al acostarse, o durante sus insomnios… El dolor pervive fresco e intacto, como si los hechos se hubieran producido ayer mismo.

Los hijos sacaban las cartas que sus padres escribieron antes de morir y que han conservado religiosamente; las fotografías, algún documento… pero sobre todo, el recuerdo, recuerdo en el que su padre, o su hermano, sigue vivo.

Durante estas reuniones, y mediante la charla entre ellos, se consiguen muchas cosas:

-  Los testigos recuerdan y relacionan con el caso a otras personas
-  Dan nombres
-  Se perfilan los hechos
-  Todos los asistentes aportan datos y detalles que permiten conocer lo ocurrido
-  Se hace posible elaborar una relación de asesinados y represaliados
-  Se hace posible localizar las fosas
-  Se comprende el mecanismo seguido por los represores
-  Se hace posible recuperar nueva documentación en archivos y hemerotecas
-  Se hace posible emprender homenajes, exhumaciones, identificación de lugares, petición de reconocimiento
-  Se hace posible que los familiares puedan contar lo sucedido en público, ante su comunidad, y sentir que han sido víctimas de una gran injusticia, y que los atropellos sufridos pueden llegar a ser reconocidos por toda la sociedad demócrata.

La fase final de este proceso es la realización de un homenaje público, en el que se intenta implicar a la mayor cantidad de sectores del pueblo. Lo deseable es que se desarrolle en un local institucional, en el ayuntamiento, salón municipal, o similar. Es muy importante la asistencia de los vecinos de la localidad y de localidades próximas, pues precisamente uno de los objetivos principales es que estas personas, que han permanecido calladas durante setenta años, puedan contar en alta voz lo sucedido y se sientan escuchadas.
Estos homenajes sirven además como impulsores para los vecinos de otras localidades, que pasan a plantearse la posibilidad de hacer lo propio en sus pueblos.

Este proceso se desarrolla a lo largo de bastantes meses, y también se presentan dificultades y problemas. Así, en el pueblo de Villabáñez, el problema lo planteó el alcalde, que no quiso participar y al terminar todo, ordenó retirar la placa conmemorativa; en el caso de Traspinedo, cuyo alcalde encabezó el homenaje y colaboró en todo lo que pudo, hubo problemas para contactar con los familiares de algunas de las víctimas, unos porque fue imposible localizarlos, y otros por no estar interesados en colaborar en un acto de esta naturaleza; también nos tuvimos que enfrentar a la negativa del ayuntamiento de Boecillo (en cuyo término municipal fueron enterradas las víctimas) para acceder y consultar el archivo municipal, negativa que fue imposible de resolver a pesar de las múltiples gestiones realizadas.

Pero en general, podemos decir que este tipo de acciones trae muy buenas consecuencias para todos los implicados: para las víctimas, desde luego; para el conjunto de la localidad, que puede comprender los hechos desde otra perspectiva, y en general para toda la sociedad, pues se rompe una inercia que impide contemplar con naturalidad unos hechos de nuestra historia que hasta ahora se han contemplado como un tabú.

ESTUDIO DE CASOS: TRASPINEDO

Traspinedo es un pueblo situado en Tierra de Pinares, en plena Castilla, a 20 km. de Valladolid.

En 1936 el alcalde, el teniente de alcalde y otros tres vecinos más (entre ellos una mujer mayor), fueron asesinados de manera extrajudicial por patrullas de falangistas de la zona y del propio pueblo. Una veintena más fue detenida y llevada a la cárcel de Valladolid, mientras que muchos vecinos, hombres, mujeres y adolescentes fueron maltratados bárbaramente durante meses. Hubo también en el pueblo expropiaciones e incautaciones de bienes; abusos sobre los huérfanos y extorsiones de varios tipos.

Sin embargo, y a pesar de que el pueblo está regido actualmente por una corporación de mayoría socialista, los familiares de las víctimas nunca se habían planteado la posibilidad de mirar de frente su pasado.

Y es que en esta localidad se produjo un hecho que lo ha diferenciado de otros lugares: en la tarde del domingo 19 de julio de 1936 se presentaron en el pueblo varios automóviles particulares y una camioneta ocupados por paisanos armados; algunos de ellos vestían la camisa azul de Falange, y eran conocidos en la zona porque con anterioridad al golpe de estado los habían sorprendido algunos domingos practicando entrenamiento militar por los pinares de la localidad. Al mando de estos grupos estaba el propio Jose Antonio Girón de Velasco, que tenía sólo 24 años pero era ya muy conocido en Valladolid y toda su provincia por su activismo violento. Hay que tener en cuenta que ésta es la cuna de las JONS, que la unificación con Falange se produjo en Valladolid y que Onésimo Redondo era natural de un pueblo cercano.

Los golpistas no sabían muy bien cómo iba a terminar su intentona y estaban nerviosos. Temían una reacción armada en los pueblos, y por ello se lanzaron a la toma de localidades, arma en mano, y a la detención masiva de autoridades y activistas republicanos.

En Traspinedo los vecinos paseaban y jugaban sus partidas de cartas en los bares. Girón y los suyos entraron en el pueblo dando tiros al aire y ordenando a voces a los vecinos que se recluyeran en sus domicilios.

Los que jugaban en el casino republicano lograron escapar al monte por la puerta trasera; los demás vecinos se recluyeron de inmediato en sus casas, y los atacantes se dispusieron a reunirse con las fuerzas derechistas y con el cura para que les dijeran a quienes había que detener, etc...

Estaban en eso cuando vieron a un hombre que cruzaba ante la propia camioneta falangista. Girón le dio el alto dos veces y después disparó, hiriendo al hombre de muerte.

Se trataba de Leandro Berzosa, hombre de derechas, sordomudo, y cuyos hijos eran todos derechistas. De inmediato, los familiares de este hombre salieron de sus casas y comprobando que su padre estaba muerto, comenzaron a increpar a Girón, que había sido el autor material.

Es muy posible que este señor, muerto a manos de los golpistas, fuera el primer asesinado en toda la zona.

El problema es que ni Girón, ni nadie sabía en esos momentos el giro que iban a tomar las cosas, y en caso de que el golpe fracasara, Girón tendría que rendir cuentas de esos dos disparos y de la muerte de Berzosa.

La solución que encontraron fue la de obligar a alguno de los dirigentes republicanos del pueblo a firmar una declaración de autoría del asesinato.
Girón y sus muchachos se personaron en los domicilios de varios vecinos de la localidad con esta pretensión, intentando obtener una confesión. Hay que decir que, a pesar de utilizar todo tipo de métodos no lograron la firma de ninguno de los presionados.

Así, en casa de Evaristo Soto, Girón, remangado, apaleaba al cabeza de familia ante su esposa y sus hijos, niños pequeños; después pegaron a la madre, y por fin, antes de irse de vacío, practicaron un “registro” exhaustivo que ocasionó destrozos importantes en el hogar de la familia.

Este hecho fue contemplado por los hijos de la víctima y algunos vecinos, presentes en aquel momento. Todos ellos lo han testimoniado con profusión de detalles. La muerte de Berzosa a manos de Girón, hecho conocido y jamás olvidado en la zona, aparece recogido en la obra de Martín Jiménez “Amaneceres ensangrentados” (Ámbito), y fue el desencadenante de una represión especial sobre esta localidad pinariega, represión que duró muchos meses.

El terror y el silencio se instalaron en el pueblo, manteniéndose durante años y años.

Pero a raíz del homenaje a las víctimas del golpe en la localidad de Villabáñez, el hijo del alcalde asesinado en Traspinedo se acercó a nosotros para pedirnos ayuda de cara a organizar un homenaje similar en su pueblo, Traspinedo. Este señor, a la muerte de su padre tuvo que abandonar el pueblo junto con su madre y sus cuatro hermanos, y todos ellos acabaron en el Hospicio. No había vuelto por Traspinedo, al que había tomado manía.

Junto con el actual alcalde de Traspinedo, Jesús Bazán, se reunió con nosotros en agosto de ese mismo año, 2008, y el homenaje echó a andar.

El día 20 de junio de 2009 tuvo lugar el homenaje a todas las víctimas de la sublevación franquista en Traspinedo. Al acto asistieron unas 500 personas. Hubo palabras de recuerdo para todas las víctimas, y se inauguró un parque municipal, plantado por los organizadores y familiares.

El balance ha sido extremadamente positivo: las familias, casi todos ellos hijos y nietos, se han sentido liberados al desaparecer la carga del silencio. Están, además, contentos, pues sienten que han cumplido con su deber hacia los desaparecidos. Se ha trabajado en equipo y todas las tareas han sido consensuadas entre todos y llevadas a cabo en común, incluyendo la difusión del Homenaje y la financiación de los gastos.

Se ha localizado en el término una fosa en la que están enterrados unos 10 vecinos de localidades cercanas.

Se han localizado fotografías y documentos.

Se ha tramitado una solicitud de indemnización a un familiar.

Y se ha podido efectuar una investigación acerca de los hechos ocurridos que ha sido entregada a todos los familiares, y que ha servido para dar un paso adelante en la tarea difícil y compleja que nos hemos propuesto: la recuperación de la Verdad y la consecución, dentro de lo posible, de Justicia para las víctimas.

Valladolid, enero de 2010

 
Represion Franquista Valladolid

Conferencia Ian Gibson Ateneo Republicano Valladolid

Ian Gibson y Orosia Castán en Valladolid

Conferencia Ian Gibson Ateneo Republicano en la universidad de Valladolid

Presentación audio-visual Listado de víctimas del golpe de estado franquista en la provincia de Valladolid

Presentación audio-visual Listado de víctimas del golpe de estado franquista en la provincia de Valladolid

Presentanción en el Ateneo Republicano de Valladolid del Listado de víctimas del golpe de estado franquista en la provincia de Valladolid +info:http://www.represionfranquistavalla...

Tudela 1936

Corto-documental Tudela de Duero 1936

"Corto-documental que narra los hechos acaecidos en Tudela de Duero (Valladolid) en la sublevación militar del 18 de julio de 1936 y la posterior represión.Presentado el día 9 de julio de 2011 en el (...)

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