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	<title>Represi&#243;n franquista en Valladolid</title>
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		<title>Represi&#243;n franquista en Valladolid</title>
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		<title>Represi&#243;n contra la familia Ju&#225;rez Ortega</title>
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		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Portada1</dc:subject>
		<dc:subject>Familias</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Quiz&#225; lo peor de todo es saber que, siendo como fue una de las familias m&#225;s represaliadas del pueblo de Tudela de Duero, el caso de los Ju&#225;rez Ortega no es una excepci&#243;n. La represi&#243;n acab&#243; con muchas familias, asesinando a los hijos, hermanos, madres y padres; y eso siendo, como eran, v&#237;ctimas civiles inocentes e indefensas. &lt;br class='autobr' /&gt;
La familia Ju&#225;rez Ortega se instal&#243; en Tudela de Duero en el a&#241;o 1917. Hab&#237;an vivido en localidades muy cercanas, como Aldeamayor o La Parrilla, donde el padre, Bonifacio Ju&#225;rez (...)&lt;/p&gt;


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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L115xH150/arton255-468f6.jpg?1643255435' width='115' height='150' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Quiz&#225; lo peor de todo es saber que, siendo como fue una de las familias m&#225;s represaliadas del pueblo de Tudela de Duero, el caso de los Ju&#225;rez Ortega no es una excepci&#243;n. La represi&#243;n acab&#243; con muchas familias, asesinando a los hijos, hermanos, madres y padres; y eso siendo, como eran, v&#237;ctimas civiles inocentes e indefensas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La familia Ju&#225;rez Ortega se instal&#243; en Tudela de Duero en el a&#241;o 1917. Hab&#237;an vivido en localidades muy cercanas, como Aldeamayor o La Parrilla, donde el padre, Bonifacio Ju&#225;rez Garc&#237;a, trabajaba como jornalero del campo, dedic&#225;ndose sobre todo a las pi&#241;as, ya que en esta zona abundan los pinares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el a&#241;o 1920, la familia, que viv&#237;a en la Ronda de San Esteban, perdi&#243; al cabeza de familia. Quedaba su viuda, Paulina Ortega Sastre, y sus cinco hijos de entre 17 y 5 a&#241;os:&lt;br class='autobr' /&gt;
Raimundo, Carlos, Crescencio, Carmen y Juli&#225;n Ju&#225;rez Ortega. Poco m&#225;s tarde fallecer&#237;a tambi&#233;n el segundo hijo, Carlos, muy joven todav&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los Ju&#225;rez, que eran conocidos con el sobrenombre de &#8220;Perreros&#8221;, trabajaron duramente para salir adelante. Paulina era una mujer de gran determinaci&#243;n y de ideas socialistas, y todos sus hijos heredaron sus ideas y sus cualidades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En octubre de 1934 se convoc&#243; una huelga general y en Tudela se celebraron varias reuniones en la Casa del Pueblo en las que se decidi&#243; seguirla. La huelga dur&#243; poco, y en su transcurso no se produjeron da&#241;os ni violencias; pero el gobierno de la CEDA, decidido a cortar de ra&#237;z cualquier protesta obrera, orden&#243; la detenci&#243;n masiva de los huelguistas, la clausura de los centros obreros y la suspensi&#243;n de las organizaciones pol&#237;ticas. En Tudela fueron muchos los detenidos, y entre ellos se encontraba Raimundo Ju&#225;rez Ortega, el mayor de los hermanos, que a sus treinta a&#241;os todav&#237;a viv&#237;a en la casa familiar, puesto que estaba soltero; era electricista y trabajaba en la central el&#233;ctrica conocida como El Habanero. En el juicio fue acusado de cortar los hilos telef&#243;nicos en plena calle Mayor con la ayuda de Daniel Garc&#237;a Sancha, un viejo socialista tudelano que pocos meses m&#225;s tarde morir&#237;a en la c&#225;rcel de Valladolid mientras cumpl&#237;a condena por estos hechos. &lt;br class='autobr' /&gt;
Las penas que recayeron sobre los condenados fueron en general muy leves, ya que ni se produjeron hechos graves, ni se pudo demostrar la culpabilidad de los acusados. Raimundo, como la mayor parte de los detenidos, fue condenado a la pena de seis meses de c&#225;rcel que cumplir&#237;a en la prisi&#243;n de Valladolid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En julio de 1936, la Guardia de Asalto, junto con guardias civiles del puesto de Tudela y paisanos armados, entraron en Tudela, detuvieron a la corporaci&#243;n municipal y se apoderaron del ayuntamiento. Raimundo, que ya hab&#237;a pasado por el trance de la prisi&#243;n, opt&#243; por salir del pueblo y consigui&#243; llegar a Madrid, alist&#225;ndose en el Ej&#233;rcito de la Rep&#250;blica. Se sabe que estuvo en el Pa&#237;s Vasco y que al acabar la guerra se encontraba en Madrid, donde fue asesinado a tiros en plena calle cuando sal&#237;a de una barber&#237;a tras la ca&#237;da de la ciudad en manos de los franquistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Crescencio Ju&#225;rez Ortega, el hermano siguiente, ten&#237;a 27 a&#241;os y era soltero y molinero. Era un hombre de gran criterio e inteligencia; un socialista leal, hombre de confianza del alcalde Pablo Arranz a quien acompa&#241;&#243; hasta el final, hasta el mismo pared&#243;n de fusilamiento. El domingo 19 de julio se present&#243; en el ayuntamiento al escuchar ruidos de camiones y disparos por las calles del pueblo y fue detenido junto con la corporaci&#243;n legal y otros vecinos relevantes. Todo el grupo estuvo detenido en Las Cocheras de Valladolid, desde donde los presos tudelanos fueron a la C&#225;rcel Nueva para el juicio. &lt;br class='autobr' /&gt;
Crescencio fue condenado a muerte en el Consejo de Guerra. Lo trasladaron a la C&#225;rcel Nueva y lo fusilaron en la madrugada del 2 de marzo de 1937 en las cascajeras de San Isidro (Valladolid) junto con el alcalde y otros convecinos.&lt;br class='autobr' /&gt;
Crescencio estaba comprometido con Petra Nieto, prima de los hermanos Palac&#237;n, que ser&#237;an asesinados por los facciosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Valladolid enterraban a los fusilados en una fosa com&#250;n a no ser que los familiares pudieran llevar al lugar de la ejecuci&#243;n un f&#233;retro, lo que no era frecuente. Pero Petra se empe&#241;&#243; en recoger el cuerpo de Crescencio. Era una mujer fuerte, y en aquellas circunstancias se atrevi&#243; a ir a Valladolid, donde consigui&#243; comprar una caja hecha a base de cajas de fruta. En aquellos momentos, mucha gente sin escr&#250;pulos aprovechaba las circunstancias para enriquecerse robando y estafando a los dem&#225;s. &lt;br class='autobr' /&gt;
De los 15 fusilados ese d&#237;a, s&#243;lo Crescencio y el m&#233;dico Dar&#237;o de Castro se libraron de la fosa com&#250;n. Ambos fueron enterrados en el Cuadro 62 del cementerio municipal del Carmen de Valladolid. El penoso tr&#225;mite llevado a cabo por sus familias permiti&#243; mantener localizados sus cuerpos, de manera que a&#241;os m&#225;s tarde pudieron ser trasladados al cementerio de Tudela.&lt;br class='autobr' /&gt;
Petra logr&#243; sortear todos los problemas que se le plantearon. En cuanto pudo, emigr&#243; a Cuba, donde ten&#237;a unos parientes, y jam&#225;s volvi&#243; a su pueblo, Tudela de Duero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En casa de los Ju&#225;rez quedaban la madre, Paulina, y su hija Carmen, de 23 a&#241;os, ambas devastadas por el fusilamiento de Crescencio, la falta de noticias del mayor, Raimundo, y la detenci&#243;n del menor, Juli&#225;n, que tambi&#233;n hab&#237;a sido detenido y condenado 30 a&#241;os de c&#225;rcel. A sus 21 a&#241;os, Juli&#225;n fue juzgado en el mismo Consejo de Guerra que su hermano Crescencio, al que tuvo que despedir la noche anterior a su fusilamiento. .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Carmen y su madre acabaron detenidas en los calabozos municipales junto con otras mujeres tudelanas. Todas ellas ten&#237;an a sus maridos, padres o hermanos detenidos; todas ellas hab&#237;an intentado ayudarlos, buscando la intercesi&#243;n del cura Saravia y del anterior alcalde, a los que imploraron que respondiesen por los detenidos, sin conseguir nada. Por estas molestas gestiones y por sus protestas, fueron convocadas al ayuntamiento donde las raparon la cabeza en dos y hasta en tres ocasiones y sufrieron adem&#225;s otros malos tratos. En una de las ocasiones les administraron ricino y a continuaci&#243;n las obligaron a desfilar por la plaza repleta de vecinos, que las insultaron y las vejaron. Testigos de aquellos hechos, que entonces eran solo ni&#241;os, recuerdan a fecha de hoy la escena entre l&#225;grimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por fin, Carmen fue trasladada a la C&#225;rcel Vieja de Valladolid junto con un grupo numeroso de hombres y mujeres, mientras que su madre era liberada. Los presos fueron trasladados en un autob&#250;s que sali&#243; de la Plazuela. Hab&#237;a bastante gente mirando, muchos de ellos familiares de los detenidos, asustados por no saber el destino que iban a tener los detenidos. Carmen y las otras mujeres ten&#237;an motivos para el optimismo: los fascistas del pueblo estaban actuando de forma salvaje e inhumana; hab&#237;an asesinado a Felisa Sobas, una chica casi adolescente, tras violarla; hab&#237;an &#8220;paseado&#8221; a dos ancianas por el hecho de ser madres de dirigentes socialistas, y durante su estancia en los calabozos todas las mujeres hab&#237;an sufrido agresiones y amenazas de males mayores. El traslado a Valladolid las tranquilizaba porque las alejaba de aquellos criminales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante el cautiverio de Carmen, su madre fue a visitarla todas las semanas. La acompa&#241;aban otras mujeres, familiares de detenidas, que llevaban a las presas ropa limpia, comida y objetos de aseo. Carmen ingres&#243; en la prisi&#243;n de Valladolid rapada, y todav&#237;a sufrir&#237;a alg&#250;n corte de pelo m&#225;s. Estuvo detenida sin juicio ni acusaci&#243;n casi dos a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Paulina por su parte, qued&#243; coja cuando sal&#237;a de una de las visitas a la c&#225;rcel y fue empujada por un guardia de forma violenta, de tal forma que cay&#243; al suelo y se produjo una lesi&#243;n de la que ya no se recuperar&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El resultado final es demoledor: TODOS los miembros de la familia Ju&#225;rez Ortega fueron v&#237;ctimas de la represi&#243;n franquista en diversos grados. El saldo, dos hijos muertos, el hijo menor condenado a 30 a&#241;os, la &#250;nica hija detenida y tanto ella como su madre, rapadas y maltratadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quiz&#225; lo peor de todo es saber que, siendo como fue una de las familias m&#225;s represaliadas del pueblo de Tudela de Duero, el caso de los Ju&#225;rez Ortega no es una excepci&#243;n. La represi&#243;n acab&#243; con muchas familias, asesinando a los hijos, hermanos, madres y padres; y siendo, como eran, v&#237;ctimas civiles inocentes e indefensas, el crimen cometido sigue impune, amparado tras el silencio y la complicidad que el actual sistema construy&#243; y que se mantiene con &#233;xito hasta el d&#237;a de hoy.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Represi&#243;n franquista sobre la familia Palac&#237;n </title>
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		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Tudela de Duero</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;V&#237;ctimas en la familia Palac&#237;n de Tudela de Duero &lt;br class='autobr' /&gt;
Guillermo Gonz&#225;lez Ramos, fusilado. Te&#243;filo Palac&#237;n Gonz&#225;lez, asesinado. Heliodoro Palac&#237;n Gonz&#225;lez, paseado. Policarpo Herguedas Escudero, asesinado. Eustaquio Cabezas, desaparecido. &lt;br class='autobr' /&gt;
Familia Palac&#237;n Gonz&#225;lez, Tudela de Duero &lt;br class='autobr' /&gt;
En 1936, estaba compuesta por Gregoria Gonz&#225;lez Ramos, viuda desde muy joven de Vicente Palac&#237;n, con el que ten&#237;a cinco hijos: &lt;br class='autobr' /&gt; Te&#243;filo, el mayor, ten&#237;a 14 a&#241;os cuando muri&#243; su padre. &lt;br class='autobr' /&gt; Alianza &lt;br class='autobr' /&gt; Felisa &lt;br class='autobr' /&gt; Emiliano &lt;br class='autobr' /&gt; Heliodoro &lt;br class='autobr' /&gt;
La (...)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH135/arton234-0b826.jpg?1643255435' width='150' height='135' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;V&#237;ctimas en la familia Palac&#237;n de Tudela de Duero&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guillermo Gonz&#225;lez Ramos, fusilado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Te&#243;filo Palac&#237;n Gonz&#225;lez, asesinado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Heliodoro Palac&#237;n Gonz&#225;lez, paseado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Policarpo Herguedas Escudero, asesinado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Eustaquio Cabezas, desaparecido.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Familia Palac&#237;n Gonz&#225;lez, Tudela de Duero&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1936, estaba compuesta por Gregoria Gonz&#225;lez Ramos, viuda desde muy joven de Vicente Palac&#237;n, con el que ten&#237;a cinco hijos:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Te&#243;filo, el mayor, ten&#237;a 14 a&#241;os cuando muri&#243; su padre.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Alianza
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Felisa
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Emiliano
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Heliodoro&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La familia viv&#237;a en la calle Salegar, en una casa dividida en dos. En una parte viv&#237;an ellos, y en la otra Teodomiro Nieto con su mujer Dolores Gonz&#225;lez Ramos &#8220;la Tabana&#8221;, hermana de Gregoria, y su hija Petra Nieto Gonz&#225;lez. En esta casa sigue estando el domicilio familiar. Te&#243;filo estaba casado y viv&#237;a en la calle Valladolid, 69 (casa de &#8220;Los Pitillos&#8221;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gregoria Gonz&#225;lez vio morir a sus dos hijos, a su hermano, a su futuro yerno y al hermano de su nuera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guillermo Gonz&#225;lez Ramos&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hermano de Gregoria, t&#237;o carnal de los Palac&#237;n. Presidente de la Casa del Pueblo de Tudela y concejal. Nacido en Tudela, 43 a&#241;os; hijo de Antonio y Luciana. Casado con Cruz, qued&#243; viudo a principios de 1936. Ten&#237;a dos hijos menores: Petra y Antonio. &lt;br class='autobr' /&gt;
Su domicilio familiar estaba en Valladolid, en la plaza San Felipe Neri. Era vendedor ambulante, y sol&#237;a estar en la plaza Mayor de Valladolid con su m&#225;quina de asar casta&#241;as, patatas y boniatos, con lo que se ganaba la vida. Le faltaba una pierna y llevaba una de madera. Fue juzgado con todo el grupo de Tudela y condenado a muerte. Fusilado en Valladolid el dos de marzo de 1937.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Te&#243;filo Palac&#237;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nacido en Tudela el 27/10/1901, hijo de Gregoria y Vicente; hortelano, concejal socialista. Casado con Luisa Herguedas P&#233;rez &#8220;Pelagallos&#8221;, hija de de Sim&#243;n y Marcela, nacida en Renedo de Esgueva, en el a&#241;o 1903; familia &#8220;Fogues&#8221;, hermana de &#8220;Vinaderas&#8221; y de Policarpo, asesinado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En julio de 1936, el matrimonio ten&#237;a tres ni&#241;os, y Luisa estaba embarazada de dos meses .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Flora, de 8 a&#241;os &lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Rosa, 6 a&#241;os
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Margarita, que hab&#237;a fallecido a los dos a&#241;os
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Vicente, de dos a&#241;os&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En febrero de 1937 naci&#243; Te&#243;filo, al que su padre no lleg&#243; a conocer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Te&#243;filo fue detenido en octubre de 1934 como consecuencia de la Huelga General convocada en esa fecha. Estuvo detenido en las Cocheras (Valladolid) junto con un gran grupo de vecinos de Tudela, entre los que se encontraba el alcalde Pablo Arranz y gran parte de la Corporaci&#243;n. En febrero de 1936, al salir vencedor el Frente Popular en las elecciones, fue liberado y lo repusieron en su cargo municipal. &lt;br class='autobr' /&gt;
Te&#243;filo era socialista. Era un hombre culto y le&#237;do, asiduo de la Casa del Pueblo, entusiasta de la naturaleza; todas sus hijas llevaban nombres de flor. &#201;l trabajaba como hortelano y ten&#237;a fama de ser el mejor. Estaba empleado en la Finca Casasola, situada en las afueras de Renedo de Esgueva, a donde se desplazaba a diario.&lt;br class='autobr' /&gt;
En julio de 1936, al conocer el levantamiento, Te&#243;filo pens&#243; que todo se acabar&#237;a r&#225;pidamente, como lo pens&#243; la mayor&#237;a de la gente. Decidi&#243; ir a trabajar y quedarse en la finca un par de d&#237;as en lugar de regresar a su casa, dando tiempo a que todo pasase.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Vecinos de Renedo que lo conoc&#237;an lo fueron a buscar y lo tirotearon en la misma tierra que estaba trabajando el d&#237;a 24 de julio. All&#237; qued&#243; agonizante. La propietaria de la finca, alertada por los disparos, acudi&#243; y se lo encontr&#243; all&#237; ca&#237;do. Estaba vivo y la mujer quiso llevarlo al hospital. Los asesinos se fueron y ella llam&#243; a la guardia civil de Renedo, que acudi&#243; de inmediato, pero en lugar de auxiliarlo, lo remataron all&#237; mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 25 por la ma&#241;ana, unos vecinos de Renedo se presentaron en la casa de los Palac&#237;n y les dieron la noticia. De inmediato salieron para all&#225; su hermano Heliodoro y su cu&#241;ado Policarpo Herguedas (los dos ser&#237;an asesinados a los pocos d&#237;as), quienes pudieron ver su cad&#225;ver. Tedomiro Nieto, t&#237;o de Te&#243;filo, fue con otros hombres a Casasola para trasladar el cuerpo a Tudela, pero la guardia civil se lo impidi&#243;. No saben con certeza d&#243;nde lo enterraron; seg&#250;n la due&#241;a de la finca, en el cementerio de Renedo. La familia siempre ha pensado que lo enterraron en el camino, en el lugar donde lo mataron, y que sigue all&#237;. Se trata de un camino que un&#237;a la casa de la finca con la carretera, precisamente donde estaban las huertas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La hip&#243;tesis m&#225;s probable es que fuera enterrado en el cementerio de Renedo. La finca Casablanca era importante y sus due&#241;os ten&#237;an peso en la zona. Nadie querr&#237;a tener enterrado un cuerpo en su finca, y menos todav&#237;a, el cuerpo de un asesinado. El testimonio de la due&#241;a tiene credibilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La familia qued&#243; destrozada y sin medios econ&#243;micos. Gregoria dio a luz a un ni&#241;o en el mes de febrero. Le pusieron el nombre de Te&#243;filo. A pesar de todo lo que estaba ocurriendo, sac&#243; adelante a todos sus hijos trabajando en el campo y en todo lo que sal&#237;a. Sus hijos tuvieron que dejar la escuela para trabajar. La ilusi&#243;n m&#225;xima de su padre hab&#237;a sido la cultura. Hab&#237;a ense&#241;ado a leer a sus hijos en casa siendo muy peque&#241;os, y a sus compa&#241;eros en la Casa del Pueblo; pero fue imposible que sus hijos estudiaran, pues lo que hab&#237;a era hambre. Desde el asesinato del padre, la vida cambi&#243; y el futuro desapareci&#243;. Flora y sus hermanos han dedicado su vida al trabajo en el campo. Han hecho de todo: plantar, escardar, la patata, la huerta&#8230; hasta el d&#237;a de su jubilaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heliodoro Palac&#237;n Gonz&#225;lez&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nacido en Tudela el 03/07/1915, hijo de Gregoria y Vicente, acababa de cumplir 21 a&#241;os (la mayor&#237;a de edad) cuando lo asesinaron. Era jornalero, estaba soltero y viv&#237;a con su madre y sus hermanos en la casa familiar de la calle Salegar.&lt;br class='autobr' /&gt;
Seg&#250;n los testimonios familiares, pertenec&#237;a a la CNT.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El domingo 25 de julio, Heliodoro acudi&#243; a Renedo de Esgueva para reconocer el cad&#225;ver de su hermano mayor, tiroteado por los sublevados. Este hecho, unido a todo lo que estaba sucediendo en Tudela (detenciones, palizas&#8230;), lo decidi&#243; a ocultarse en el campo junto con un grupo de hombres tudelanos, entre los que se encontraba Eutiquio S&#225;nchez Mambrilla, Julio Mart&#237;n, V&#237;ctor Carracedo &#8220;Moquit&#237;n&#8221;, Salvador Arpa, Anselmo Rivera y alguno m&#225;s. El grupo se dirigi&#243; campo trav&#233;s hacia La Cist&#233;rniga, y se refugi&#243; en la propiedad del hermano del guarda del canal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La guardia civil iba tras ellos; alguien los ayud&#243; y les hizo llegar comida, pues la guardia civil encontr&#243; mondas de fruta y de embutidos y algunas hortelanas fueron interrogadas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 2 de agosto, los evadidos escucharon cohetes y pensaron que la sublevaci&#243;n hab&#237;a terminado. Regresaron a Tudela y se encontraron con que, lejos de haberse acabado la sublevaci&#243;n, las cosas estaban muy mal, por lo que se refugiaron en sus casas. Esa misma noche, alguien denunci&#243; a Carracedo, que era menor de edad (acusan de esta delaci&#243;n al pastor Leto, vecino), que fue sorprendido en su casa e &#8220;interrogado&#8221; de tal manera que delat&#243; a sus compa&#241;eros. Su madre, Mar&#237;a, se present&#243; en el ayuntamiento intentando interceder por su hijo, y la arrojaron por las escaleras. Previamente hab&#237;a visto en las dependencias municipales a Felisa Sobas ensangrentada y desarreglada, que le dijo entre sollozos: &#8220;&#161;Mire&#8230; Mire lo que me han hecho&#8230;!&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(Felisa ser&#237;a asesinada al mismo tiempo que su hijo, en la madrugada del 2 de agosto)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo cierto es que la guardia civil ten&#237;a mucho inter&#233;s en conocer todos los detalles de aquella fuga, porque pensaban que los participantes hab&#237;an escondido armas en alg&#250;n lugar en el campo. Esto era una obsesi&#243;n continua de los alzados, que tem&#237;an una reacci&#243;n por parte del pueblo. &lt;br class='autobr' /&gt;
Julio Mart&#237;n &#8220;Portillano&#8221;, hab&#237;a regresado a su casa antes que los dem&#225;s. Echaba en falta a sus hijos, y pensaba que la sublevaci&#243;n se acabar&#237;a r&#225;pidamente en cuanto intervinieran las fuerzas de orden. &lt;br class='autobr' /&gt;
Cuando se supo que estaba en el pueblo, fue citado en el ayuntamiento, donde lo interrogaron acerca de la fuga, de la gente que la compon&#237;a y de el lugar donde se hab&#237;an ocultado. No lo maltrataron, ni lo retuvieron. Se march&#243; a su casa, de la que lo sacar&#237;an unos d&#237;as despu&#233;s, mat&#225;ndolo en el campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras el interrogatorio a Carracedo y las declaraciones de Mart&#237;n, un grupo de hombres armados se present&#243; en el domicilio de los Palac&#237;n. Todos ellos fueron reconocidos por la familia, puesto que eran vecinos de Tudela. Ten&#237;an un cami&#243;n aparcado en la puerta. Obligaron a subir a Gregoria, la madre, y al hermano menor, Emiliano. En la casa estaban los hijos del asesinado Te&#243;filo. Flora, de ocho a&#241;os, fue testigo. Era la una de la madrugada del d&#237;a 2 de agosto de 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heliodoro hab&#237;a estado unas noches durmiendo en el fondo del patio de la casa, en la zona de las cuadras. Aquella era la primera noche en la que dorm&#237;a dentro. Al escuchar ruidos y golpes, sali&#243; a la escalera. De inmediato, aquellos hombres se echaron sobre &#233;l y comenzaron a pegarle. Flora fue agarrada por el pelo y arrojada contra el suelo, de donde ya no pudo levantarse. Pudo ver todo el episodio de malos tratos. Sangrando y en pijama, Heliodoro fue arrastrado a la calle, y arrojado al cami&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa noche fueron asesinadas Josefa Torrecilla, de 63 a&#241;os; Felisa Sobas, de 21, Heliodoro Palac&#237;n, V&#237;ctor Carracedo, uno de los S&#225;nchez Mambrilla y quiz&#225; alguno m&#225;s en los pinares cercanos a Boecillo. El d&#237;a anterior hab&#237;a ca&#237;do Toledo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Policarpo Herguedas P&#233;rez&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cu&#241;ado de Te&#243;filo Palac&#237;n (hermano de Luisa Herguedas)&lt;br class='autobr' /&gt;
Policarpo Herguedas P&#233;rez, nacido en Tudela el 26/01/1913, hijo de Sim&#243;n y Marcela, familia conocida como &#8220;Los Fogues&#8221;; hermano de &#8220;Vinaderas&#8221; y de Luisa, la esposa de Te&#243;filo Palac&#237;n, y por tanto, t&#237;o carnal de los hermanos Palac&#237;n Herguedas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;a reconocido el cad&#225;ver de su cu&#241;ado Te&#243;filo; despu&#233;s, el asesinato de Heliodoro, y ten&#237;a miedo. Su madre, al ver lo que estaba ocurriendo, lo ten&#237;a escondido en su casa de Tudela, en la calle Minerva n&#186; 39 (antes Pablo Iglesias) y no permit&#237;a que saliera a la calle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pocos d&#237;as despu&#233;s del asesinato de Heliodoro, se presentaron unos falangistas en su casa, lo hicieron salir a la sala, y al pie de la escalera le dieron una paliza, dici&#233;ndole que lo hab&#237;a denunciado &#8220;Moquit&#237;n&#8221;, (V&#237;ctor Carracedo, asesinado junto con Heliodoro).&lt;br class='autobr' /&gt;
Su familia le convenci&#243; para que se alistase en el ej&#233;rcito, con lo que pensaban que se pondr&#237;a a salvo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Iba con otro chico de su edad, proveniente del caser&#237;o de Fuentes. En las calles de Valladolid ambos fueron detenidos por un grupo de falangistas de Tudela de Duero, que quiz&#225; los estaban siguiendo, que los trasladaron en un coche hasta el Puente Mayor y los arrojaron al r&#237;o Pisuerga tras apalearlos con las culatas de sus fusiles. Policarpo desapareci&#243; en las aguas. Quiz&#225; estaba inconsciente. El chico que iba con &#233;l logr&#243; salir con vida y se dirigi&#243; a su casa y cont&#243; lo sucedido. Una mujer llamada Sara fue la que inform&#243; a la familia de lo ocurrido con Policarpo. El otro joven se incorpor&#243; al ej&#233;rcito y desapareci&#243; en el frente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Policarpo estaba comprometido con Baltasara Veganzones Mart&#237;n, sobrina de Ricardo Veganzones, tambi&#233;n asesinado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eustaquio Cabezas Garc&#237;a&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Novio de Felisa Palac&#237;n Gonz&#225;lez era natural de Renedo de Esgueva, aunque viv&#237;a y trabajaba en Tudela, donde ten&#237;a una barber&#237;a en la calle Mayor, en un edificio que ya no existe, al lado de la casa de las verjas. No hay m&#225;s detalles del asesinato de Eustaquio. Felisa Palac&#237;n nunca se cas&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Total v&#237;ctimas&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guillermo Gonz&#225;lez Ramos, fusilado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Te&#243;filo Palac&#237;n Gonz&#225;lez, asesinado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Heliodoro Palac&#237;n Gonz&#225;lez, paseado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Policarpo Herguedas Escudero, asesinado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Eustaquio Cabezas, desaparecido.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Aniquilaci&#243;n de la familia Palomo Gallego</title>
		<link>http://represionfranquistavalladolid.org/?Aniquilacion-de-la-familia-Palomo</link>
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		<dc:date>2015-01-28T16:38:19Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Tudela de Duero</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Los golpistas, tras asesinar al padre, a los t&#237;os y al abuelo de la ni&#241;a, obligaron a la madre a bautizarla y la despojaron de su nombre, Libertad, imponi&#233;ndole el de Mar&#237;a Soledad. &lt;br class='autobr' /&gt;
Esta familia, conocida en Tudela de Duero con el sobrenombre de &#8220;Calores&#8221; viv&#237;a en la avenida de Valladolid n&#186; 18, en una casa que permanece tal y como estaba, muy cerca de la casa familiar de los de Diego. &lt;br class='autobr' /&gt;
La familia se compon&#237;a de los padres, El&#237;as y Felipa, y de sus cuatro hijos: Cipriano, Aquilino, Mar&#237;a y Felipa, (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Un-boton-de-muestra-" rel="directory"&gt;Represi&#243;n Franquista&lt;/a&gt;

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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?+-Tudela-de-Duero-+" rel="tag"&gt;Tudela de Duero&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH93/arton231-72f3b.jpg?1643255435' width='150' height='93' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Los golpistas, tras asesinar al padre, a los t&#237;os y al abuelo de la ni&#241;a, obligaron a la madre a bautizarla y la despojaron de su nombre, Libertad, imponi&#233;ndole el de Mar&#237;a Soledad.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Esta familia, conocida en Tudela de Duero con el sobrenombre de &#8220;Calores&#8221; viv&#237;a en la avenida de Valladolid n&#186; 18, en una casa que permanece tal y como estaba, muy cerca de la casa familiar de los de Diego.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La familia se compon&#237;a de los padres, El&#237;as y Felipa, y de sus cuatro hijos: Cipriano, Aquilino, Mar&#237;a y Felipa, que era menor en 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cabeza de familia, El&#237;as Palomo Gonz&#225;lez, hab&#237;a nacido en Fuentes y era empleado municipal, posiblemente sereno (los serenos iban armados, haciendo funciones de polic&#237;a). Su mujer, Felipa Gallego, ejerc&#237;a como partera en el pueblo.&lt;br class='autobr' /&gt;
Su hija mayor, Mar&#237;a Palomo Gallego, estaba casada con Aureliano Aguado Redondo, que fue paseado. La pareja viv&#237;a en casa de los padres de ella y ten&#237;an una ni&#241;a de cuatro meses, a la que pusieron el nombre de Libertad, aunque tras la sublevaci&#243;n los rebeldes la despojar&#237;an de su nombre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; El&#237;as fue detenido el d&#237;a 19 de julio de 1936 en las dependencias del ayuntamiento, a donde la mayor parte de los miembros de la corporaci&#243;n hab&#237;a acudido al escuchar el alboroto formado por un grupo de falangistas y guardias civiles que estaban tomando el pueblo por la fuerza. El alcalde, los concejales y otras autoridades, entre ellas El&#237;as, fueron trasladados a Valladolid, donde ser&#237;an juzgados y fusilados el dos de marzo de 1937 tras acusarlos de &#8220;rebeli&#243;n militar&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pocos d&#237;as m&#225;s tarde, fueron detenidos sus dos hijos varones, Aquilino y Cipriano, y tambi&#233;n su yerno, Aureliano Aguado. Los autores fueron grupos de falangistas que actuaban por la zona, junto con guardias civiles del puesto de Tudela. Los tres hombres desaparecieron, aunque m&#225;s tarde se supo por un pastor que uno de ellos hab&#237;a sido asesinado en una cuneta de la carretera de Soria, muy cerca de lo que hoy es La Ma&#241;a, junto con un vecino de Villab&#225;&#241;ez. Los asesinos, seg&#250;n testimonio de vecinos de Traspinedo, que fueron trasladados a la zona para enterrarlos, obligaron a las v&#237;ctimas a cavar su propia fosa. En los a&#241;os 70, familiares de la v&#237;ctima de Villab&#225;&#241;ez exhumaron ambos cuerpos y los enterraron en el cementerio de la localidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nada se sabe de los otros dos j&#243;venes. De esta forma, todos los varones de la familia fueron asesinados. Los hijos de El&#237;as eran:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquilino Palomo Gallego, nacido en Tudela de Duero el 04/01/1906, soltero, jornalero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cipriano Palomo Gallego, nacido en Tudela el 16/09/1910; es decir, ten&#237;a 26 a&#241;os cuando es asesinado. Era soltero y jornalero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cu&#241;ado de los anteriores era&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aureliano Aguado, nacido en Quintanilla de Abajo en 1911, hijo de Pablo y Eusebia, naturales de Villavaquer&#237;n y Quintanilla respectivamente. &lt;br class='autobr' /&gt;
Era jornalero y se hab&#237;a afincado en Tudela en el a&#241;o 1934. Estaba casado con Mar&#237;a Palomo Gallego y ten&#237;an una ni&#241;a nacida el 14 de marzo del 36, a quien llamaron Libertad. Esta ni&#241;a no estaba bautizada por decisi&#243;n de sus padres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los golpistas, tras asesinar al padre, a los t&#237;os y al abuelo de la ni&#241;a, obligaron a la madre a bautizarla y la despojaron de su nombre, imponi&#233;ndole el de Mar&#237;a Soledad y tachando el nombre aut&#233;ntico en el Registro Civil. (documento 1)&lt;br class='autobr' /&gt;
Esta ni&#241;a fue conocida en Tudela como Sole &#8220;la Paloma&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el certificado de defunci&#243;n de El&#237;as (el &#250;nico de los cuatro, ya que las otras tres v&#237;ctimas son &#8220;desaparecidas&#8221; y para nada consta su fallecimiento), consta que &#8220;tiene dos hijas, Mar&#237;a y Felipa, &#233;sta &#250;ltima menor de edad&#8221;, y oculta la existencia de sus dos hijos, a los que ya hab&#237;an asesinado y hecho desaparecer (documento 2)&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Represi&#243;n contra las familias republicanas</title>
		<link>http://represionfranquistavalladolid.org/?Represion-contra-las-familias</link>
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		<dc:date>2014-12-09T11:27:55Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Portada1</dc:subject>
		<dc:subject>Familias</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Heraclio Conde Verdejo fue fusilado junto con su hijo Isaac el d&#237;a 21 de Septiembre de 1936. El otro hijo, Tom&#225;s, morir&#237;a dos d&#237;as despu&#233;s. Madre e hija fueron a despedirse de ellos. La ni&#241;a nunca pudo olvidar la escena &lt;br class='autobr' /&gt;
V&#237;ctimas &lt;br class='autobr' /&gt; Heraclio Conde Verdejo (padre), fusilado &lt;br class='autobr' /&gt; Tom&#225;s Conde Conde (hijo), fusilado &lt;br class='autobr' /&gt; Isaac Conde Conde (hijo), fusilado &lt;br class='autobr' /&gt; Eloy Conde Conde (hijo), condenado a 30 a&#241;os de c&#225;rcel &lt;br class='autobr' /&gt; Eugenia Garc&#237;a, esposa de Eloy, encarcelada sin juicio &lt;br class='autobr' /&gt;
La familia se completaba con la esposa, (...)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L113xH150/arton229-4f7fb.jpg?1643255435' width='113' height='150' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Heraclio Conde Verdejo fue fusilado junto con su hijo Isaac el d&#237;a 21 de Septiembre de 1936. El otro hijo, Tom&#225;s, morir&#237;a dos d&#237;as despu&#233;s. Madre e hija fueron a despedirse de ellos. La ni&#241;a nunca pudo olvidar la escena&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;V&#237;ctimas&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Heraclio Conde Verdejo (padre), fusilado
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Tom&#225;s Conde Conde (hijo), fusilado &lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Isaac Conde Conde (hijo), fusilado
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Eloy Conde Conde (hijo), condenado a 30 a&#241;os de c&#225;rcel
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Eugenia Garc&#237;a, esposa de Eloy, encarcelada sin juicio&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La familia se completaba con la esposa, Abilia Conde, y la hija menor, Laurentina, de ocho a&#241;os de edad, a quien todos llamaban Tina y que fue testigo de los hechos. Hab&#237;a tambi&#233;n dos hermanas mayores que viv&#237;an en Madrid y al quedar aisladas, no conocieron lo sucedido a su familia hasta el final de la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Heraclio Conde era un socialista de fuertes convicciones morales; trabajador y honrado, transmiti&#243; sus valores a todos sus hijos. El mayor era Eloy, un joven brillante y preparado que trabajaba para el consistorio de Antonio Garc&#237;a de Quintana y que fue el &#250;nico hijo var&#243;n que salv&#243; la vida, aunque fue juzgado y condenado a cadena perpetua.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El matrimonio y los tres hijos menores viv&#237;an en la calle Renedo de la capital. Heraclio era el gerente de la F&#225;brica de Cervezas Cruz Blanca, situada muy cerca de su vivienda. Estaba afiliado al Sindicato de Oficios Varios, del que con toda probabilidad fue el promotor, y ten&#237;a el carnet de afiliado n&#250;mero 1.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el domicilio familiar viv&#237;an sus hijos: Tom&#225;s, de 21 a&#241;os, de car&#225;cter serio, que se preparaba para ser sastre, y el menor, que se llamaba Isaac y ten&#237;a 19 a&#241;os; era muy alto, y lo que m&#225;s le interesaba era jugar al f&#250;tbol y salir con las chicas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eloy, el mayor, estaba cerca de los 30 a&#241;os. Estaba ya casado con Eugenia Garc&#237;a, quien tambi&#233;n fue detenida. Eugenia estaba embarazada de cinco meses cuando ingres&#243; en la C&#225;rcel Vieja de Valladolid.&lt;br class='autobr' /&gt;
La familia ten&#237;a arraigadas ideas socialistas, y el padre y todos los hermanos pertenec&#237;an a la Casa del Pueblo de Valladolid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de la tarde del s&#225;bado 18 de julio, corrieron por la ciudad los rumores de que se estaba produciendo el tan rumoreado levantamiento militar contra la Rep&#250;blica. Heraclio y sus tres hijos se dirigieron a la Casa del Pueblo, situada en la calle N&#250;&#241;ez de Arce, tal y como recomendaban las orientaciones que llegaban desde Madrid. Los all&#237; reunidos intentaban conseguir informaci&#243;n acerca de lo que estaba ocurriendo en Canarias, y tratar de organizarse de cara a una posible defensa.&lt;br class='autobr' /&gt;
Sin embargo, la idea fue nefasta para todos los que se concentraron all&#237;, ya que fueron sitiados por falangistas, guardia de asalto y m&#225;s tarde militares, todos ellos armados, que acabaron por detenerlos a todos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; pues, a las nueve de la ma&#241;ana del domingo 19 de julio, los congregados en el edificio fueron saliendo con los brazos en alto, y tras ser cacheados, los encarcelaron. Primero los condujeron a la C&#225;rcel Vieja, pero pronto se satur&#243; y los detenidos fueron trasladados a la C&#225;rcel Nueva y a las Cocheras de Tranv&#237;as, que se hallaban en desuso. Abilia y Tina, madre y hermana de los detenidos, se enteraron enseguida de las detenciones, y acudieron a la prisi&#243;n para ayudarles en lo posible. Todos los d&#237;as les llevaban la comida y la cena.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los sublevados ten&#237;an prisa por juzgar a los detenidos de la Casa del Pueblo, que constitu&#237;an la flor y nata republicana. El juicio a los 448 detenidos se celebr&#243; el d&#237;a dos de septiembre de 1936 a lo largo de un par de sesiones maratonianas en las que no hubo espacio para la defensa de los acusados. Un juicio sin garant&#237;a alguna, y por tanto, nulo de pleno derecho, que sin embargo sentenci&#243; a muerte a decenas de vallisoletanos e impuso condenas a perpetuidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los cuatro varones de la familia Conde fueron juzgados en esta causa 102/36, acusados de rebeli&#243;n armada, a pesar de no tener ni haber tenido en su poder arma alguna, ni haberse rebelado en contra de ninguna legalidad, y les impusieron una condena de 30 a&#241;os a cada uno de los cuatro.&lt;br class='autobr' /&gt;
Mientras tanto, Eugenia, la esposa de Eloy, que estaba embarazada de cinco meses, fue detenida y encarcelada sin que en su contra hubiera cargo alguno. Sencillamente, era la esposa de Eloy Conde y eso fue motivo suficiente para que los golpistas la recluyeran en la prisi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando los ya condenados esperaban en la prisi&#243;n el destino donde cumplir&#237;an la pena, se present&#243; un d&#237;a en la c&#225;rcel el p&#225;rroco de la iglesia de La Magdalena, llamado Rufino Capdevila, quien era confesor de la esposa del Director General de la Cervecera en la que trabajaba Heraclio, y hermano de un polic&#237;a secreto, conocido en toda la ciudad. El cura llevaba una lista de personas con las que se entrevist&#243;. Despu&#233;s, algunas de esas personas sufrieron una revisi&#243;n de la condena. En esta revisi&#243;n, todos salieron perdiendo. A Heraclio, Tom&#225;s e Isaac les cambiaron los 30 a&#241;os de condena por pena de muerte, que fue ejecutada r&#225;pidamente en San Isidro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A Heraclio le fusilaron junto con su hijo Isaac el d&#237;a 21 de Septiembre de 1936. Madre e hija fueron a despedirse de ellos. La ni&#241;a nunca pudo olvidar la escena. Recuerda que estaban todos los condenados en una sala grande, y en un momento dado, arrancaron a cantar La Internacional, momento en que fueron devueltos a las celdas. El padre le pidi&#243; a su mujer que no asistiera al fusilamiento; le pidi&#243; que se concentrara en &#8220;criar a esta hija nuestra, tan querida&#8221;. Ese mismo amanecer fusilaron al hermano de una conocida, Carmen, quien asisti&#243; a la ejecuci&#243;n. Despu&#233;s les cont&#243; que Heraclio dijo unas palabras a sus verdugos. Les dijo que &#8220;se ten&#237;an por cristianos, pero eran como los romanos, haciendo de la muerte un espect&#225;culo&#8230;&#8221; &lt;br class='autobr' /&gt;
En esos momentos, las cascajeras donde se produc&#237;an las ejecuciones y sus alrededores, estaban llenos de gente que asist&#237;a a los fusilamientos; y hab&#237;a bares abiertos y puestos de churros. Carmen les cont&#243; tambi&#233;n que Isaac qued&#243; malherido y se levant&#243; del suelo, y all&#237; mismo lo remataron con otro tiro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A Tom&#225;s, el otro hijo, lo mataron dos d&#237;as m&#225;s tarde, el 23 de Septiembre de 1936. La madre se desesperaba al pensar c&#243;mo tuvo que pasar esos dos d&#237;as. &#8220;Fueron muy crueles&#8230; Lo dejaron all&#237;, viendo como se llevaban a su padre y a su hermano, en vez de llevarse a los tres a la vez&#8230;&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eloy, el mayor, salv&#243; su vida. Ten&#237;a casi 30 a&#241;os. Estaba ya casado con Eugenia Garc&#237;a, quien tambi&#233;n estaba detenida y embarazada de cinco meses. Acorralado por las circunstancias, Eloy hizo concesiones al p&#225;rroco. Le condenaron a cadena perpetua y enseguida fue trasladado al Fuerte de San Crist&#243;bal (Pamplona), donde estuvo 5 a&#241;os.&lt;br class='autobr' /&gt;
Su mujer, que nunca fue juzgada, permaneci&#243; en prisi&#243;n. Cuando lleg&#243; la hora de dar a luz, la llevaron al Hospicio, donde tuvo una ni&#241;a; despu&#233;s volvi&#243; a la c&#225;rcel donde estuvo un a&#241;o m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Curiosamente, Eloy era el m&#225;s comprometido y el m&#225;s conocido p&#250;blicamente de toda la familia, porque trabajaba mano a mano con Federico Landrove y con Garc&#237;a Quintana, los dos alcaldes republicanos que tuvo la ciudad; y cuando muri&#243; Remigio Cabello, el fundador del Partido Socialista vallisoletano, fue el responsable del traslado del cad&#225;ver desde Madrid. Este entierro fue un acontecimiento muy importante en la ciudad, y a &#233;l acudieron multitud de personalidades pol&#237;ticas y toda la familia Conde Conde. Era el 17 de Mayo de 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras los tres fusilamientos, la madre se qued&#243; muy mal. Dej&#243; de dormir por completo. Envuelta en un mant&#243;n negro, bajo el que cobijaba a su hija, iba por la carretera de Renedo hacia el cementerio. Llevaba a la ni&#241;a al comedor del Auxilio Social y despu&#233;s volv&#237;an a su casa. Al entrar en el portal, comenzaba a llamar a sus hijos en voz baja: &#8220;Tom&#225;s&#8230; Isaac&#8230; Tom&#225;s&#8230; Isaac&#8230;&#8221;, y as&#237; horas y horas. No dorm&#237;a nada. Noche tras noche, se dedicaba a caminar por el pasillo y por las habitaciones de la casa, hablando en voz baja.&lt;br class='autobr' /&gt;
Tina se qued&#243; sola. Su vida era ir del colegio al comedor y del comedor al colegio. Cuando su madre consigui&#243; trabajar, pr&#225;cticamente dej&#243; de verla. Ten&#237;a nueve a&#241;os y no pod&#237;a dormir, estaba angustiada por todo lo ocurrido, por la falta de sue&#241;o, por las caminatas tremendas que ten&#237;a que hacer a diario. &lt;br class='autobr' /&gt;
La situaci&#243;n en la calle era muy mala. Continuamente deten&#237;an gente, o&#237;an cosas tremendas, aparec&#237;an cad&#225;veres. No confiaban en nadie. Muchos de sus vecinos fueron detenidos. Uno de ellos, padre de un ni&#241;o de la edad de Tina, apareci&#243; asesinado en una cuneta de Santovenia de Pisuerga. Por las noches, encerradas en su casa, escuchaban gritos y golpes en la calle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tina se ha preguntado toda su vida c&#243;mo pudieron soportar todo aquello.&lt;br class='autobr' /&gt;
Su madre nunca se recuper&#243;. Muri&#243; con la moral y la salud completamente arruinada. Hasta el fin de su vida conserv&#243; las cartas que sus hijos le escribieron la noche antes de morir; la despedida de sus hijos que apenas hab&#237;an salido de la adolescencia, que no hab&#237;an llegado a vivir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras pasar dos a&#241;os terribles, en los que la madre parec&#237;a enloquecer, tuvieron la alegr&#237;a de la liberaci&#243;n de Eugenia, la esposa de Eloy. Su hija, nacida cuando su padre ya estaba condenado, hab&#237;a logrado sobrevivir en la c&#225;rcel, y ten&#237;a en ese momento tres a&#241;os. Eugenia convenci&#243; a su suegra para ir a Pamplona a visitar a Eloy y que pudiese conocer a su hija. Por fin pudieron arreglar los permisos y se desplazaron hasta el Fuerte de San Crist&#243;bal. Tina ten&#237;a ya 12 a&#241;os, por lo que fue consciente de todos los detalles, que recordar&#237;a durante toda su vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el penal de San Crist&#243;bal hab&#237;a muchos presos vallisoletanos. Sus familias estaban en contacto y se apoyaban y ayudaban mutuamente. El viaje era muy penoso, largo, inc&#243;modo y adem&#225;s, muy caro para aquellos que nada ten&#237;an, porque hasta el trabajo les llegaban a negar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los familiares de los presos de Valladolid se hospedaban juntos en una fonda de la calle del Carmen, en Pamplona; durante esos viajes se establecieron lazos de amistad y de solidaridad que durar&#237;an toda la vida. El d&#237;a de la visita a los presos, al amanecer, sub&#237;an a pie la monta&#241;a en la que est&#225; el Fuerte, cargados con bultos y paquetes, y ellas, adem&#225;s, con la ni&#241;a de tres a&#241;os. Las condiciones en las prisiones franquistas eran letales, al punto de que la salud y a veces hasta la vida de los presos depend&#237;an del apoyo que sus familiares fueran capaces de hacerles llegar. Ellas hicieron amistad con las familias de otros presos: con los Parra, de Santib&#225;&#241;ez, y con Seisdedos, quien despu&#233;s fue destinado a las minas de Oviedo, que estaban abandonadas, logrando sobrevivir a todo. A&#241;os despu&#233;s le vieron en un acto pol&#237;tico junto con Ana Bel&#233;n y V&#237;ctor Manuel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tina recuerda que cuando vieron el Fuerte de San Crist&#243;bal por primera vez, se quedaron impresionadas; las paredes interiores rezumaban agua, y estaban cubiertas de musgo. Los presos estaban tras unas rejas, y por fin pudieron ver a Eloy. Separados por dos rastrillos, no pudieron abrazarse, pero lograron que los guardias pasaran a la ni&#241;a, a quien su padre ve&#237;a por vez primera.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ayudar a Eloy y criar a la ni&#241;a se convirti&#243; en el centro de la vida de las tres mujeres. Poco a poco, la vida se fue regularizando, Eloy fue liberado, falleci&#243; la madre&#8230; qued&#243; la amargura, el recuerdo del padre y los hermanos fusilados sin raz&#243;n, la destrucci&#243;n completa de la familia y tambi&#233;n, como as&#237; fue, de la posibilidad de ser razonablemente felices.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Han pasado d&#233;cadas desde aquella abominaci&#243;n. Los supervivientes no lograron que el estado reconociera los da&#241;os; no ha habido justicia, ni tampoco reparaci&#243;n. Los gobiernos han decidido que hay que olvidar, y esperan a que los testigos desaparezcan.&lt;br class='autobr' /&gt;
Pero nadie es due&#241;o del olvido, y por otra parte, la Verdad siempre acaba por desvelarse. Por eso, estos hechos ser&#225;n recordados siempre como lo que son: cr&#237;menes horrendos contra la Humanidad, a la espera de ser reconocidos, juzgados y reparados.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Familia Medina: La represi&#243;n franquista acab&#243; con todos los hombres de la familia.</title>
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		<dc:date>2014-10-06T12:48:33Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Detenciones, paseos y asesinatos</dc:subject>
		<dc:subject>Familias</dc:subject>

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&lt;p&gt;En total, dos paseados, dos fusilados, dos encarcelados y uno escondido durante a&#241;os.&#218;nicamente quedaron las mujeres, una de ellas condenada a 20 a&#241;os de c&#225;rcel, y dos ni&#241;os menores de diez a&#241;os. &lt;br class='autobr' /&gt;
Testimonio de &#193;ngela Medina Calvo, nieta, sobrina e hija de las v&#237;ctimas &lt;br class='autobr' /&gt;
Despu&#233;s le leer y escribir lo le&#237;do, de c&#243;mo en Valladolid se hicieron con la ciudad los golpistas en el a&#241;o 1936 y mataron a muchas personas que democr&#225;ticamente hab&#237;an ganado unas elecciones, puedo ver con mas tristeza y dolor lo que (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Un-boton-de-muestra-" rel="directory"&gt;Represi&#243;n Franquista&lt;/a&gt;

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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?+-Detenciones-paseos-y-asesinatos-+" rel="tag"&gt;Detenciones, paseos y asesinatos&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?+-Familias-+" rel="tag"&gt;Familias&lt;/a&gt;

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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH101/arton224-63e93.jpg?1643255435' width='150' height='101' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;En total, dos paseados, dos fusilados, dos encarcelados y uno escondido durante a&#241;os.&#218;nicamente quedaron las mujeres, una de ellas condenada a 20 a&#241;os de c&#225;rcel, y dos ni&#241;os menores de diez a&#241;os.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Testimonio de &#193;ngela Medina Calvo, nieta, sobrina e hija de las v&#237;ctimas&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s le leer y escribir lo le&#237;do, de c&#243;mo en Valladolid se hicieron con la ciudad los golpistas en el a&#241;o 1936 y mataron a muchas personas que democr&#225;ticamente hab&#237;an ganado unas elecciones, puedo ver con mas tristeza y dolor lo que hicieron con mi familia y otras muchas mas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 19 de julio de 1936, fueron detenidas en la Casa del Pueblo 448 personas como costa en la sentencia; muchas de ellas son condenadas a treinta a&#241;os de c&#225;rcel, como Nicol&#225;s P&#233;rez Calleja primo carnal de mi abuelo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otros muchos fueron condenados a muerte, como Mariano P&#233;rez Medina y Donato P&#233;rez Medina, sobrinos de mi abuelo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi abuelo se llamaba Alfonso Medina Calleja y estaba casado con mi abuela Encarnaci&#243;n Blanco Dom&#237;nguez. Tuvieron tres hijos, uno de los cuales muri&#243; cuando era muy peque&#241;o, y otros dos ni&#241;os: Andr&#233;s, mi t&#237;o y Longinos, mi padre.&lt;br class='autobr' /&gt;
La familia viv&#237;a en su pueblo de origen, Villardefrades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 27 de Julio es detenido mi abuelo Alfonso junto con otros siete hombres del pueblo, siendo asesinado ese mismo d&#237;a muy cerca de Urue&#241;a junto con dos hermanos j&#243;venes que hab&#237;an sido detenidos en Villanueva de los Caballeros, una localidad vecina; pero uno de los hermanos no muere, queda malherido, y cuando el cami&#243;n de los asesinos se va, consigue llegar a Villanueva, a casa de su madre, quien al verlo herido llama al m&#233;dico, quien en lugar de curarle, le denuncia. Lo volvieron a detener y esta vez lo mataron de verdad. Antes logr&#243; contar a su madre lo sucedido, as&#237; como el lugar donde los asesinos abandonaron los cuerpos de su hermano y de Alfonso Medina.Una noche, la madre baja a Villardefrades, atravesando caminos entre los campos, para contarle a mi abuela c&#243;mo y d&#243;nde hab&#237;an matado a su marido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 14 de agosto, en el mismo pueblo de Villardefrades, es detenido Juan Calleja Vicente, alcalde republicano del pueblo y primo carnal de mi abuelo asesinado. Juan es sacado del pueblo al d&#237;a siguiente de su detenci&#243;n por un grupo de falangistas. Seg&#250;n siempre he o&#237;do, fue llevado a la Santa Espina o Castromonte, donde fue rociado con gasolina y quemado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Mientras, en la ciudad de Valladolid, los hermanos Mariano y Donato, sobrinos de Alfonso y condenados a muerte, estaban pasando su &#250;ltima noche en la C&#225;rcel Nueva. Era 19 de septiembre, y ambos muchachos recibieron la visita final de su madre, Victoriana Medina, y de su hermana, Victoria P&#233;rez Medina. Iban a ser fusilados al amanecer del d&#237;a 20.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el transcurso de esta visita se producen los comprensibles momentos de desesperaci&#243;n; Victoria, la hija, es interpelada por los guardianes, y el resultado es que la detienen a ella tambi&#233;n. Poco tiempo despu&#233;s ser&#225; juzgada y condenada a 20 a&#241;os de prisi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por este procedimiento, entre el d&#237;a 19 de Julio y el 20 de septiembre, mi familia pierde a todos sus hombres:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El abuelo Alfonso Medina, sus sobrinos Mariano y Donato P&#233;rez Medina y su primo, el alcalde Juan Calleja Vicente, son asesinados; su sobrina Victoria P&#233;rez Medina y su primo Nicol&#225;s P&#233;rez Calleja, encarcelados; solo queda libre y vivo su sobrino Vicente Santiago Medina, del que puedo decir que escondido en un colch&#243;n pudo escapar a otro domicilio donde permaneci&#243; escondido hasta que pudo salir de Valladolid, para vivir escondido pr&#225;cticamente toda su vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; fue como esta familia perdi&#243; a todos sus miembros varones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi abuelo Alfonso naci&#243; en Villardefrades, era una persona de estupendo car&#225;cter, siempre muy unido a sus hermanas; ya viudas las tres viv&#237;an hacia tiempo en Valladolid, donde mi abuelo las visitaba con mucha frecuencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes de casarse trabajaba con un &#8220;primo&#8221; con el que dicen que eran como &#8220;hermanos&#8221;. Este &#8220;primo&#8221; tenia el Casino en el pueblo y no es si alg&#250;n negocio mas, donde mi Abuelo le ayudaba.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando mi abuelo Alfonso y mi abuela Encarnaci&#243;n se casaron, mi abuelo habla con su &#8220;primo&#8221; sobre abrir un peque&#241;o bar ya que en el pueblo hab&#237;a gente suficiente para los dos; su &#8220;primo&#8221; estuvo de acuerdo, aunque muchos dijeron despu&#233;s que firm&#243; su sentencia de muerte el d&#237;a que abri&#243; el bar en una habitaci&#243;n de su casa, que m&#225;s tarde ampli&#243; haciendo uno nuevo en parte del corral.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mis abuelos ten&#237;an dos hijos (ya que uno hab&#237;a muerto). El mayor, mi t&#237;o Andr&#233;s, tenia 11 a&#241;os cuando asesinaron a su padre y a sus primos, ahora, con m&#225;s de 80, sigue recordando como su padre le tra&#237;a a Valladolid a casa de sus t&#237;as y primos donde pasaba algunas temporadas. Tambi&#233;n recuerda ir con su padre a la Casa del Pueblo un 1&#186; de Mayo; y c&#243;mo en febrero del a&#241;o 36 acompa&#241;&#243; a su padre al Ayuntamiento para servir los caf&#233;s el d&#237;a de las elecciones. Ese d&#237;a, su t&#237;o Juan volvi&#243; a ganar la alcald&#237;a, por lo que ser&#237;a asesinado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;&#8220;Recuerdo&#8221;,&lt;/i&gt; me dijo hace muy pocos d&#237;as, &lt;i&gt;&#8220;que yo llevaba las cafeteras y mi padre la cesta con las tazas&#8221;.&lt;/i&gt; Tambi&#233;n me cont&#243; que ese d&#237;a especial, &#233;l llevaba una corbata blanca con un bordado dorado con una hoz y un martillo que le hab&#237;a pedido a su padre. &lt;i&gt;&#8220;Y ese d&#237;a tu t&#237;o llevaba tambi&#233;n su corbata&#8230;&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Iban tambi&#233;n a ver a su primo Donato que trabajaba en un obrador de reposter&#237;a en la calle Teresa Gil, en Valladolid; mi padre, que ten&#237;a solamente seis a&#241;os, recuerda:&lt;i&gt; &#8220;mi padre venia con su primo Donato, que le llevaba agarrado por el hombro, y seg&#250;n les vi venir, recuerdo que se parec&#237;an tanto que bien pod&#237;an ser padre e hijo.&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi padre recuerda al suyo con una camisa de rayas y un pantal&#243;n azul marino, cree que algunas veces con boina, pero no le recuerda con el blus&#243;n negro que dicen usaba en el bar, aunque lo llevaba puesto el d&#237;a de su asesinato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El otro recuerdo que me cont&#243; es el que nunca deber&#237;a haber tenido: &#8220;Mi padre lleg&#243; de &lt;i&gt;Valladolid y despu&#233;s de comer se ech&#243; la siesta. Yo estaba sentado en la escalera. Eran las tres de la tarde, cuando dos guardias civiles y dos falangistas entran en casa, diciendo que mi padre tiene armas escondidas en el pozo; uno baja a buscarlas, pero no las encuentra porque nunca las hubo, porque la &#250;nica arma que mi padre tenia era la escopeta de caza como de todos era sabido; pero dio igual, porque se llevaron a mi padre y no volvi&#243;.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/i&gt;Me cont&#243; c&#243;mo cuando se le llevaban, ellos salieron detr&#225;s y les dec&#237;an los que se le llevaban &lt;i&gt;&#8220;que entr&#225;ramos en casa y nos qued&#225;ramos callados o ir&#237;amos tambi&#233;n al cami&#243;n&#8221;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su mujer, mi abuela Encarnaci&#243;n Blanco Dom&#237;nguez, nunca nos habl&#243; del abuelo. No se cu&#225;les eran sus recuerdos, pero siempre vi en ella una mujer mayor, vestida de negro, triste, y ahora me doy cuenta de que parte de ella muri&#243; el d&#237;a que asesinaron a su marido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Me han contado que el d&#237;a que se llevaron al abuelo, la abuela fue detr&#225;s del grupo hasta la plaza. All&#237; pudo ver c&#243;mo su &#8220;primo&#8221; saca unas cuerdas para que aten a los detenidos cuando les suben al cami&#243;n, no se vayan a escapar; la abuela cay&#243; de rodillas con las manos en la cabeza y cuando la levantaron del suelo ten&#237;a el pelo en las manos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi abuelo no volvi&#243; nunca. Lo asesinaron esa misma tarde en el monte. Ella qued&#243; con sus hijos de 11 y 6 a&#241;os, un gran dolor y un terrible recuerdo para el resto de su larga vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin hablarnos nunca de su pena, siempre supo c&#243;mo hacernos querer a ese abuelo que no conocimos y del que no se hablaba, aunque se conservara su memoria; y as&#237;, de una manera muy especial, nos ense&#241;&#243; a quererle, y lleg&#243; a hacerlo tan bien que de haberle conocido no podr&#237;amos quererle m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ni mi abuela, ni mi t&#237;o, ni mi padre nos hablaron jam&#225;s de esto, porque consideraban que eran &lt;i&gt;&#8220;cosas muy feas y tristes para contar&#8221;,&lt;/i&gt; y por lo tanto, nunca nos trasmitieron odio ni rencor hacia nadie y esto que escribo lo hago desde mi tristeza y algunas veces tambi&#233;n desde un gran dolor.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hay nadie ni nada que devuelva a mi padre y a mi t&#237;o la vida de su padre, ni la del resto de su familia. Pero yo creo que es mi obligaci&#243;n que no queden olvidados sus nombres, ni los nombres de las personas asesinadas como ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Es mi deber recordar a mi abuelo Alfonso, a Encarnaci&#243;n, Donato, Mariano, Victoria, Vicente, Juan.....Porque s&#233; que si yo les recuerdo cada d&#237;a, seguir&#225;n asesinados, pero no morir&#225;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;strong&gt; Esta es la herencia que mi familia me dej&#243;.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Exterminio de familias republicanas</title>
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		<dc:date>2014-10-06T11:11:15Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Detenciones, paseos y asesinatos</dc:subject>
		<dc:subject>Familias</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;La represi&#243;n franquista fue ves&#225;nica, ciega y homicida. Sus actos fueron de locura, algo inimaginable, dif&#237;cil de creer. La violencia se ejerci&#243; de manera sistem&#225;tica y con sa&#241;a inaudita contra todo aquel sospechoso, por activa o por pasiva, de desafecci&#243;n a los sublevados. &lt;br class='autobr' /&gt;
Un aspecto que siempre ha llamado la atenci&#243;n de los investigadores es la comprobaci&#243;n de que a menudo, estas agresiones tuvieron como objetivo a familias enteras, las familias de las personas designadas como v&#237;ctimas. As&#237;, (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Un-boton-de-muestra-" rel="directory"&gt;Represi&#243;n Franquista&lt;/a&gt;

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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH93/arton223-c6fb8.jpg?1643255435' width='150' height='93' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;La represi&#243;n franquista fue ves&#225;nica, ciega y homicida. Sus actos fueron de locura, algo inimaginable, dif&#237;cil de creer. La violencia se ejerci&#243; de manera sistem&#225;tica y con sa&#241;a inaudita contra todo aquel sospechoso, por activa o por pasiva, de desafecci&#243;n a los sublevados.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Un aspecto que siempre ha llamado la atenci&#243;n de los investigadores es la comprobaci&#243;n de que a menudo, estas agresiones tuvieron como objetivo a familias enteras, las familias de las personas designadas como v&#237;ctimas. &lt;br class='autobr' /&gt;
As&#237;, hemos podido comprobar c&#243;mo m&#225;s a menudo de lo que pueda creerse, en much&#237;simas familias existe m&#225;s de una v&#237;ctima, pues los verdugos ejercieron la represi&#243;n contra su objetivo y tambi&#233;n contra su familia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Son tantos los casos recogidos que puede pensarse que se trat&#243; de una estrategia, de un sistema utilizado por los sublevados para acabar de un plumazo con sus adversarios pol&#237;ticos, eliminando adem&#225;s a alg&#250;n miembro m&#225;s de su familia, con el fin de erradicar mediante el terror cualquier asomo de resistencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por otra parte, estos asesinatos se llevaron a cabo durante los primeros meses de la sublevaci&#243;n, cuando no estaba nada clara la preponderancia de los alzados, por lo que bien pod&#237;an pensar en las posibles represalias de los hermanos o hijos de las v&#237;ctimas, aunque quiz&#225; nos hallemos ante una pol&#237;tica de exterminio del contrario, sin m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aparecen con demasiada frecuencia casos en los que varios hermanos son asesinados; o el padre, junto con alguno de sus hijos; matrimonios, cu&#241;ados, y en el caso m&#225;s llamativo, los asesinos matan a las madres de las v&#237;ctimas. &lt;br class='autobr' /&gt;
Estas madres suelen ser mujeres mayores o muy mayores, y normalmente han tenido la desgracia de que alguno de sus hijos fuese un cargo p&#250;blico o sindical; que perteneciera a alg&#250;n partido o agrupaci&#243;n republicana, que no fuera religioso o que hubiera logrado huir de los asesinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En este apartado vamos a conocer algunos de estos casos, expuestos por los descendientes directos de las v&#237;ctimas, quienes siguen reclamando justicia para los suyos a la vez que exigen al estado la clarificaci&#243;n de lo ocurrido, la condena de los hechos y en la mayor parte de los casos, la recuperaci&#243;n de los cuerpos, el entierro digno y la recuperaci&#243;n de su memoria.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>V&#237;ctimas castellanas en los Campos Nazis</title>
		<link>http://represionfranquistavalladolid.org/?Vitimas-castellanas-en-los-Campos</link>
		<guid isPermaLink="true">http://represionfranquistavalladolid.org/?Vitimas-castellanas-en-los-Campos</guid>
		<dc:date>2014-06-24T19:18:34Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Eduardo Mart&#237;n, Juan Carlos Garc&#237;a Funes, Orosia Cast&#225;n, Susana Luengo</dc:creator>


		<dc:subject>Los vencidos</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Hoy presentamos un trabajo acerca de los castellanos en los campos de concentraci&#243;n nazis. Es el producto de la colaboraci&#243;n de varios compa&#241;eros pertenecientes a los Foros por la Memoria: Juan Carlos Garc&#237;a Funes, del Foro por la Memoria de Segovia; Eduardo Mart&#237;n, del Foro por la Memoria de Zamora; Susana Luengo, del Foro por la Memoria de Castilla y Le&#243;n, y de Orosia Cast&#225;n, perteneciente al mismo Foro. Se trata de ofrecer una visi&#243;n lo m&#225;s amplia posible acerca de hechos ocurridos en nuestra (...)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L110xH150/arton219-372a6.jpg?1643255435' width='110' height='150' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Hoy presentamos un trabajo acerca de los castellanos en los campos de concentraci&#243;n nazis. Es el producto de la colaboraci&#243;n de varios compa&#241;eros pertenecientes a los Foros por la Memoria: Juan Carlos Garc&#237;a Funes, del Foro por la Memoria de Segovia; Eduardo Mart&#237;n, del Foro por la Memoria de Zamora; Susana Luengo, del &lt;a href=&#034;https://www.facebook.com/memoriacastillayleon&#034; class='spip_out' rel='external'&gt;Foro por la Memoria de Castilla y Le&#243;n&lt;/a&gt;, y de Orosia Cast&#225;n, perteneciente al mismo Foro.&lt;br class='autobr' /&gt;
Se trata de ofrecer una visi&#243;n lo m&#225;s amplia posible acerca de hechos ocurridos en nuestra Comunidad, para lo que los autores han investigado lo sucedido en su provincia, ofreciendo un todo para su mejor comprensi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Saludamos esta iniciativa y esperamos que se convierta una colaboraci&#243;n constante que enriquece nuestra p&#225;gina, abriendo el horizonte a m&#225;s y mejores informaciones&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ni Justicia para las v&#237;ctimas, ni honores para los h&#233;roes&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por Orosia Cast&#225;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mes de mayo de 1940 fue doblemente tr&#225;gico para los espa&#241;oles que hab&#237;an logrado atravesar el infierno de la frontera francesa escapando a la sangrienta persecuci&#243;n de las fuerzas franquistas, que iban tras ellos en una demostraci&#243;n trist&#237;sima de la crueldad con que los vencedores iban a proceder contra los vencidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llegar hasta la frontera francesa fue en s&#237; todo un logro para los miles y miles de personas que comprendieron, en aquel fat&#237;dico mes de abril de 1939, que el exilio era la puerta de salvaci&#243;n, y que aquel que no lograra atravesar los Pirineos y alcanzar suelo franc&#233;s iba a ser blanco de la venganza desatada de los franquistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Formando columnas largu&#237;simas, hombres, mujeres, ni&#241;os y ancianos mal vestidos y peor calzados, acarreando algunas pertenencias personales que ir&#237;an abandonando a lo largo del camino a causa del agotamiento y la desesperaci&#243;n; enfermos, agotados y desesperados, caminaban por carreteras y cunetas, dejando paso a ocasionales veh&#237;culos que portaban a los heridos, a los m&#225;s enfermos, a aquellos cuyas posibilidades se extingu&#237;an por momentos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los exiliados espa&#241;oles.&lt;br class='autobr' /&gt;
Los ciudadanos y ciudadanas que se ve&#237;an obligados a abandonar su pa&#237;s, a dejar atr&#225;s su casa, su familia, sus bienes, su vida entera. Iban sin saber muy bien a d&#243;nde; sin contactos, sin saber hablar franc&#233;s, sin dinero, sin ropa y sin esperanza alguna que les sostuviese en aquellos momentos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las fotograf&#237;as del momento lo dicen todo: los pueblos franceses abarrotados por la marea humana que a esas alturas iba ya arrastrando los pies; los combatientes republicanos, que hab&#237;an depositado sus armas en los puestos fronterizos aparecen exhaustos, enflaquecidos, con los rostros oscurecidos por la barba y la ropa destrozada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se calcula que m&#225;s de medio mill&#243;n de republicanos cruzaron de esta forma la frontera tras la ca&#237;da de Catalu&#241;a, &#250;ltimo reducto republicano. En la costa valenciana quedaban atrapados varios miles m&#225;s, desasistidos por las potencias aliadas, abandonados en manos de un enemigo implacable que no les otorgar&#237;a tregua, ni justicia, ni perd&#243;n, ni piedad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los que lograron entrar en Francia fueron internados en campos de concentraci&#243;n cercanos a las fronteras tras ser interrogados en la frontera. Vigilados por senegaleses armados al servicio de la Rep&#250;blica Francesa, confinados en las g&#233;lidas playas y rodeados por alambradas, los espa&#241;oles acampaban intentando resguardarse del fr&#237;o nocturno, lav&#225;ndose durante el d&#237;a en las fr&#237;as aguas de un mar com&#250;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La di&#225;spora espa&#241;ola fue como todas las di&#225;sporas, dura e inclemente; mujeres y ni&#241;os fueron recogidos en otros campamentos, asilados por familias compasivas, refugiados en colegios y otras instituciones mientras la Cruz Roja Internacional intentaba realizar un censo que recogiera la identidad de todos los que hab&#237;an podido atravesar la frontera para transmitir a los familiares la buena noticia de que por lo menos estaban vivos. Las listas, con los nombres, apellidos, lugar de procedencia y paradero eran actualizadas a diario y se colgaban en las paredes de los refugios, con el fin de que aquellos que se hab&#237;an tenido que separar pudiesen tener noticias de los suyos, conocer su paradero y con mucha suerte, reunirse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera tan poco prometedora comenzaba un exilio que para muchos ser&#237;a definitivo. Nadie pensaba en aquellos momentos que aquel desembarco en Francia iba a ser la &#250;ltima etapa de su camino, que muchos morir&#237;an all&#237; (como les ocurri&#243; al propio Presidente de la Rep&#250;blica, Manuel Aza&#241;a, y al gran literato Antonio Machado), que aquellos que tuvieran m&#225;s medios, m&#225;s arrojo y m&#225;s suerte, dejar&#237;an el continente y llegar&#237;an a Am&#233;rica, y que otros muchos, entre los que se encontraba la mayor parte de los combatientes, se ver&#237;an involucrados en otra guerra, que volver&#237;an a tomar las armas en defensa de la democracia y la libertad, esta vez en suelo franc&#233;s, y que cerca de 20.000 de ellos acabar&#237;an prisioneros en tierra alemanas, en los campos de concentraci&#243;n nazis, el infierno en la tierra, la peor y la m&#225;s enorme de las pesadillas que alguien pudiera tener.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Trece meses despu&#233;s del inicio del exilio, cuando los espa&#241;oles comenzaban a hacerse una idea de su situaci&#243;n real y se planteaban recomenzar sus vidas, Francia sufri&#243; un terrible rev&#233;s: la invasi&#243;n de la Alemania nazi, que continuaba su expansi&#243;n sin freno a lo largo y ancho de Europa. Los franceses estaban en shock: tropas nazis desfilaban por los Campos El&#237;seos, se instalaban en los edificios de las instituciones de la democr&#225;tica Rep&#250;blica Francesa y comenzaban a hacerles v&#237;ctimas de sus procedimientos, deteniendo a los que no colaboraban, creando campos de trabajo para recluir a los resistentes, deportando a los jud&#237;os, apropi&#225;ndose de los bienes franceses&#8230; Muchos decidieron colaborar con los ocupantes a distintos niveles; y aunque es algo que a nadie le guste reconocer, en Francia se formaliz&#243; un gobierno colaboracionista, conocido como de Vichy, que persigui&#243; a sus convecinos mano a mano con los nazis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero otros muchos franceses decidieron resistir, y comenzaron a organizarse desde el primer momento. La mayor parte de ellos eran j&#243;venes y carec&#237;an de experiencia militar y armament&#237;stica, pues no hab&#237;an tomado parte en la Primera Guerra Mundial. Afortunadamente para ellos, miles de espa&#241;oles, aquellos mismos que un a&#241;o antes estuvieran recluidos en las playas del sur de Francia, estaban dispuestos a resistir junto a los franceses, estaban dispuestos a empu&#241;ar de nuevo las armas en defensa del pa&#237;s que les hab&#237;a acogido, en defensa de la libertad y de la democracia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nadie puede negar la grandeza y la generosidad de esta decisi&#243;n. Aquellos espa&#241;oles hab&#237;an sufrido ya su particular infierno: tres a&#241;os de guerra tras un levantamiento militar; hab&#237;an visto morir a muchos de los suyos; hab&#237;an perdido todo, pa&#237;s, casa, familia, profesi&#243;n; muchos de ellos hab&#237;an sido heridos en combate, y todos hab&#237;an pasado por la experiencia del hambre, el fr&#237;o y el miedo. Ahora, en mayo de 1940, cuando todav&#237;a no hab&#237;an logrado establecerse por completo y todav&#237;a miraban hacia Espa&#241;a, se ve&#237;an envueltos en una situaci&#243;n que les pon&#237;a en la disyuntiva de volver a ponerse en marcha hacia otro pa&#237;s o tomar la defensa de Francia, uni&#233;ndose a los franceses, y regresar al combate, al peligro, a la muerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los espa&#241;oles pusieron su experiencia al servicio de la Resistencia francesa y lucharon heroicamente en la defensa de la integridad Francia hasta el &#250;ltimo momento, el de la liberaci&#243;n de Par&#237;s, donde entraron conduciendo los tanques de la unidad conocida como &#8220;La Nueve&#8221;, tanques que llevaban orgullosamente pintados sobre las carrocer&#237;as nombres espa&#241;oles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se calcula que los combatientes espa&#241;oles que lucharon en la segunda Guerra Mundial fueron m&#225;s de 35.000.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&#191;Cu&#225;ntos espa&#241;oles perdieron la vida durante la ocupaci&#243;n alemana? Muchos, desde luego; fusilados por los nazis, encarcelados y torturados, desaparecidos en los combates, fallecidos a causa de las heridas y enfermedades, y sobre todo, en los fat&#237;dicos campos de concentraci&#243;n nazis, asesinados met&#243;dicamente en aplicaci&#243;n de planes de exterminio perfectamente organizados. Se calcula que alrededor de 20.000 espa&#241;oles fueron capturados por los nazis y por los colaboracionistas franceses y deportados a los campos alemanes. Su destino era la muerte, contraviniendo as&#237; los mandatos de la Convenci&#243;n de Ginebra acerca de los prisioneros de guerra, que a esas alturas se mostraba ya incapaz de influir sobre los actos de Hitler.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El &#250;nico resquicio que les quedaba hubiera sido, tal vez, que los alemanes reconocieran su nacionalidad espa&#241;ola y su estatus como exiliados en suelo franc&#233;s, pero en una demostraci&#243;n m&#225;s de la sa&#241;a con que eran perseguidos por el r&#233;gimen franquista, fueron declarados ap&#225;tridas, quedando as&#237; en manos de los nazis. Fue el ministro de Asuntos Exteriores espa&#241;ol y cu&#241;ado de Franco, Ram&#243;n Serrano S&#250;&#241;er, quien comunic&#243; a sus admirados nazis que Espa&#241;a se desentend&#237;a por completo de los prisioneros espa&#241;oles, ya que el r&#233;gimen los consideraba mercenarios al servicio de la resistencia francesa. En esos momentos, Espa&#241;a era una gran c&#225;rcel, con cerca de un mill&#243;n de presos republicanos para los que la jerarqu&#237;a franquista buscaba una soluci&#243;n, ya que no pod&#237;a ni alimentarlos y las muertes se contaban por miles. En estas circunstancias, lo que pudiera ser de los prisioneros espa&#241;oles en territorio franc&#233;s era por completo indiferente, y lo m&#225;s deseable era que aquellos molestos compatriotas dejaran de serlo y desaparecieran de una vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; comenzaron a llegar espa&#241;oles a los campos de Gusen, Mauthausen, Dachau, Flossenb&#252;rg, Sachsenhausen y otros, donde 4.769 de ellos morir&#237;an a manos de los nazis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Porque los espa&#241;oles, sin nacionalidad y por tanto sin Estado que les protegiera, eran para los nazis desechos humanos a exterminar utilizando todas las variables que su imaginaci&#243;n les brindase. C&#225;maras de gas, c&#225;maras de hielo, experimentos m&#233;dicos y f&#237;sicos, malos tratos o simplemente hambre, fr&#237;o y agotamiento, fueron las causas de las muertes de los espa&#241;oles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El campo que cont&#243; con m&#225;s espa&#241;oles fue el de Mauthausen, situado cerca de Linz, en Austria, que contaba con una enorme cantera de granito que los nazis explotaban mediante la mano de obra de los prisioneros. Es ya m&#237;tica la escalera de 186 pelda&#241;os que los trabajadores esclavos deb&#237;an subir y bajar varias veces al d&#237;a portando enormes pedruscos. Esa manera de trabajar, propia de la Edad Media, se cobr&#243; la vida de decenas de presos, debilitados por la falta de alimentaci&#243;n, las condiciones extremas y los malos tratos continuos a los que los carceleros les somet&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A este campo comenzaron a llegar prisioneros espa&#241;oles muy pronto, procedentes de la Francia ocupada. Los nazis los hab&#237;an capturado a principios del verano de 1940 y ya hab&#237;an decidido que su destino deb&#237;a ser la eliminaci&#243;n. Los vagones de carga llegaban al campo de la muerte repletos de espa&#241;oles identificados con un tri&#225;ngulo azul cosido en sus ropas, de tal manera que Mauthausen lleg&#243; a ser identificado como el campo de los espa&#241;oles, que por cierto fueron los que levantaron las instalaciones principales, que en 1940 se reduc&#237;an a unos barracones y poco m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Abandonados a su suerte, los espa&#241;oles se organizaron de manera eficaz, colaborando solidariamente con los dem&#225;s prisioneros que llegaban deportados, algunos desde el frente ruso. Son much&#237;simos los testimonios de supervivientes que relatan c&#243;mo las redes espa&#241;olas lograron salvar a compa&#241;eros de cautiverio mediante las eficaces redes de ayuda que lograron crear.&lt;br class='autobr' /&gt;
El d&#237;a 5 de mayo de 1945, el campo fue liberado por fuerzas del ej&#233;rcito norteamericano, que se encontr&#243; con banderas republicanas y una enorme pancarta en la que pod&#237;a leerse: &lt;i&gt;&#8220;Los espa&#241;oles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras&#8221;&lt;/i&gt;, sostenidas por prisioneros espa&#241;oles supervivientes de otro infierno m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de las condiciones extremas, muchos lograron sobrevivir. El peso medio de un preso no pasaba de 45 kilos; la desnutrici&#243;n, el agotamiento vital y sicol&#243;gico y las enfermedades sin tratar hab&#237;an azotado a aquellos hombres, pero no hab&#237;an podido acabar con ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero mientras los prisioneros de otras nacionalidades eran trasladados a sus pa&#237;ses de origen donde fueron recibidos y tratados como h&#233;roes, los espa&#241;oles continuaron sufriendo el cruel exilio decretado por Franco, que insist&#237;a en que fuera de Espa&#241;a no exist&#237;an espa&#241;oles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero lo que su patria les neg&#243;, les fue ofrecido en otros lugares. Los espa&#241;oles liberados encontraron refugio y nacionalidad en otros pa&#237;ses, donde fueron tratados como h&#233;roes de guerra; y a&#241;os m&#225;s tarde, el propio estado alem&#225;n se ocup&#243; de reconocer su labor en pro de la libertad y la democracia; aclar&#243; las circunstancias de las muertes y ofreci&#243; informaci&#243;n e indemnizaciones por los da&#241;os causados. Alemania, como todos los dem&#225;s pa&#237;ses democr&#225;ticos, reconoc&#237;a el perjuicio causado por los reg&#237;menes totalitarios nazi y fascista; los condenaba, juzgaba a los responsables y emprend&#237;a una labor desnazificadora; se pon&#237;an as&#237; las bases para el establecimiento de una Justicia Internacional que pudiera afrontar en adelante casos como el ocurrido. Los Juicios de Nuremberg permitieron acu&#241;ar t&#233;rminos como &#8220;Crimen contra la Humanidad&#8221;, &#8220;Genocidio&#8221; o &#8220;Crimen contra la Paz&#8221;, entre otros, constituyendo esto un gran avance de cara al establecimiento de estados justos y garantes de los Derechos Humanos, aunque en pa&#237;ses como Espa&#241;a se hicieran o&#237;dos sordos, sin que en ning&#250;n momento se adoptase medida alguna para hacer justicia y ni siquiera para reconocer a nuestros compatriotas como v&#237;ctimas. La justicia, adem&#225;s, no llegar&#225; de momento, gracias a las modificaciones que el actual gobierno ha introducido en nuestra jurisdicci&#243;n, modificaciones que acaban con la esperanza de lograr justicia para las v&#237;ctimas y reconocimiento y honores para los h&#233;roes.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Un club infernal</title>
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		<dc:date>2014-01-17T13:38:55Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Lugares de represi&#243;n</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Y las oficinas est&#225;n &#237;ntegras, tal cual estaban en 1936. Aquellas oficinas, s&#237;mbolo del dolor, testigo de las escenas m&#225;s atroces; esos locales donde los familiares recib&#237;an la noticia temida; la puerta de entrada de los detenidos al infierno, sigue hoy en pie: un peque&#241;o edificio de ladrillo rojo, en cuya fachada ondea la bandera nacional los d&#237;as de fiesta, un edificio ominoso reconvertido en un club para personal militar. &lt;br class='autobr' /&gt;
Las cosas que han pasado en un lugar dejan, seg&#250;n un amplio parecer, (...)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH67/arton209-5d42f.png?1643255435' width='150' height='67' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Y las oficinas est&#225;n &#237;ntegras, tal cual estaban en 1936. Aquellas oficinas, s&#237;mbolo del dolor, testigo de las escenas m&#225;s atroces; esos locales donde los familiares recib&#237;an la noticia temida; la puerta de entrada de los detenidos al infierno, sigue hoy en pie: un peque&#241;o edificio de ladrillo rojo, en cuya fachada ondea la bandera nacional los d&#237;as de fiesta, un edificio ominoso reconvertido en un club para personal militar.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Las cosas que han pasado en un lugar dejan, seg&#250;n un amplio parecer, huellas visibles e invisibles. Puede que no sea as&#237;, pero la mayor&#237;a de la gente que conozco evitar&#237;a irse de copas a un bar abierto sobre un cementerio, por ejemplo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y no por temor a los muertos, precisamente, sino por respeto a su memoria.&lt;br class='autobr' /&gt;
En nuestra ciudad existieron varios lugares infernales, donde la muerte, el dolor y la desesperanza moraron durante a&#241;os. Uno de esos lugares se encuentra en pleno centro de la ciudad: se trata de las cocheras donde se guardaban y reparaban los tranv&#237;as vallisoletanos. Estas cocheras, compuestas por dos grandes naves que delimitaban un patio y un edificio de oficinas, estaban situadas en el Paseo del Pr&#237;ncipe, hoy rebautizado como Arco de Ladrillo. Las oficinas ten&#237;an su acceso por el Paseo de los Filipinos, frente por frente del Campo Grande.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1936 ya no circulaban los tranv&#237;as por las calles de la ciudad, que se modernizaba adoptando nuevos medios de transporte. Las v&#237;as hab&#237;an desaparecido de las calles, y los viejos tranv&#237;as iban pasando a mejor vida en aquellas cocheras, a la espera de su destino final.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero las cocheras iban a tener un nuevo uso tras el 18 de julio de aquel a&#241;o. Y es que, saturada la C&#225;rcel Nueva (inaugurada en junio del a&#241;o anterior), los golpistas llenaron de detenidos la Vieja; despu&#233;s, el antiguo Matadero municipal; llevaron detenidos al campo de f&#250;tbol, y por fin determinaron destinar las naves de las cocheras a campo de detenci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A principios de septiembre de 1936, los lugares de detenci&#243;n vallisoletanos estaban completamente definidos: los hombres en general, a las cocheras; las mujeres, a la C&#225;rcel Vieja de Chanciller&#237;a; los j&#243;venes, los que iban a ser juzgados y los condenados a muerte, a la C&#225;rcel Nueva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cocheras de tranv&#237;as de Valladolid llegar&#237;an a ser legendarias. La inmensa mayor&#237;a, por no decir todos los detenidos de la provincia, fueron a parar a ellas en uno u otro momento. All&#237;, hacinados en el suelo de las naves, organizados seg&#250;n el orden alfab&#233;tico del pueblo del que proven&#237;an, esperaban un destino incierto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las naves eran dos, una mayor que otra; en los momentos &#225;lgidos de la represi&#243;n pudo haber 1.600 detenidos en la peque&#241;a y quiz&#225; unos 3.000 en la mayor. Los detenidos iban y ven&#237;an: muchos entraban, y tambi&#233;n muchos fueron sacados por las noches por patrullas que tra&#237;an listas con los nombres de los que iban a morir. Los hombres, acurrucados sobre sus propias ropas, se tapaban las cabezas con abrigos y tapabocas, seg&#250;n fuera su condici&#243;n, al o&#237;r los pasos y los gritos que anunciaban la sentencia. Despu&#233;s, el silencio. Los nombres gritados a voz en cuello. Los sollozos, las palabras de adi&#243;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los d&#237;as de visita, madres y hermanas se afanaban por acercarse a las puertas de las oficinas con sus paquetes en las manos. El que recib&#237;a comida era un privilegiado. El que adem&#225;s contaba con ropa limpia, tabaco o un colch&#243;n, pod&#237;a considerarse una persona con suerte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero pr&#225;cticamente a diario se viv&#237;an en aquellas oficinas dramas desgarradores. Los guardianes comunicaban a aquellas mujeres que su marido, su hermano, su padre o su hijo ya no se encontraba all&#237;. Unas veces les dec&#237;an que hab&#237;an sido puestos en libertad. Otras, que los hab&#237;an trasladado de prisi&#243;n. Y aunque ya se sab&#237;a (y despu&#233;s los dem&#225;s presos lo refrendaban) que los desaparecidos hab&#237;an sufrido &#8220;un paseo&#8221;, muchas mujeres permanec&#237;an haciendo guardia, sentadas en el suelo, desesperadas, llorando en las afueras de las oficinas, esperando ver algo que les aclarase la situaci&#243;n para bien o para mal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas vigilancias llegaban a su fin con la confirmaci&#243;n del asesinato que los compa&#241;eros del infortunado daban a sus familiares, algunas veces acompa&#241;ada de objetos personales que la v&#237;ctima, segura de su destino, entregaba a alg&#250;n amigo o compa&#241;ero para que lo hiciera llegar a su familia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este campo de detenci&#243;n estuvo en funcionamiento m&#225;s de tres a&#241;os, y por &#233;l pudieron pasar alrededor de 5.000 personas. No hay rinc&#243;n en la provincia que no conozca las famosas cocheras y a alg&#250;n vecino que estuvo detenido en ellas, en el mejor de los casos, o a alguno que en ellas desapareci&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy pod&#233;is ver sus restos: se hallan en el Arco de Ladrillo. El patio donde los presos se lavaban con el agua helada de un ca&#241;o y hac&#237;an sus necesidades en una zanja, cavada por los que vest&#237;an traje para humillarlos m&#225;s, aparece reconvertido en un aparcamiento de coches. En la esquina se ha construido un enorme bloque de pisos. El patio est&#225; limitado por una peque&#241;a nave adjunta a la Consejer&#237;a de Sanidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y las oficinas est&#225;n &#237;ntegras, tal cual estaban en 1936. Aquellas oficinas, s&#237;mbolo del dolor, testigo de las escenas m&#225;s atroces; esos locales donde los familiares recib&#237;an la noticia temida; la puerta de entrada de los detenidos al infierno, sigue hoy en pie: un peque&#241;o edificio de ladrillo rojo, en cuya fachada ondea la bandera nacional los d&#237;as de fiesta, un edificio ominoso reconvertido en un club para personal militar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y mientras los socios disfrutan de sus cervezas y sus vermuts en su &#8220;casinillo&#8221;, muchos vallisoletanos, sobre todo los m&#225;s ancianos pasan ante su fachada bajando la cabeza ante lo que consideran un club infernal.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;http://www.ultimocero.com/blog/disculpe-estoy-haciendo-memoria/club-infernal&#034; class='spip_url spip_out' rel='external'&gt;http://www.ultimocero.com/blog/disc...&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Sangre, churros y aguardiente</title>
		<link>http://represionfranquistavalladolid.org/?Sangre-churros-y-aguardiente</link>
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		<dc:date>2013-11-06T21:57:01Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Lugares de represi&#243;n</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;Dicho y hecho: de la noche a la ma&#241;ana se levant&#243; frente al pared&#243;n una caseta algo m&#225;s modesta que la de la plaza, pero que serv&#237;a con la misma eficacia las copas de orujo, los churros y el anisete al aterido p&#250;blico para que confortase la espera. As&#237; animados, los espectadores pasaban un buen rato viendo caer a las v&#237;ctimas una tras otra, y pod&#237;an aguantar mejor la frialdad de las ma&#241;anas vallisoletanas, acortando el tiempo entre su llegada y el tiro de gracia con el que se desped&#237;an hasta el d&#237;a (...)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH96/arton202-d0e1e.jpg?1643255435' width='150' height='96' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Dicho y hecho: de la noche a la ma&#241;ana se levant&#243; frente al pared&#243;n una caseta algo m&#225;s modesta que la de la plaza, pero que serv&#237;a con la misma eficacia las copas de orujo, los churros y el anisete al aterido p&#250;blico para que confortase la espera. As&#237; animados, los espectadores pasaban un buen rato viendo caer a las v&#237;ctimas una tras otra, y pod&#237;an aguantar mejor la frialdad de las ma&#241;anas vallisoletanas, acortando el tiempo entre su llegada y el tiro de gracia con el que se desped&#237;an hasta el d&#237;a siguiente.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En los altos de San Isidro de Valladolid, las madrugadas son fr&#237;as incluso en pleno mes de agosto. El a&#241;o 1936 no fue una excepci&#243;n, de manera que los que sal&#237;an a la calle a las horas del alba ten&#237;an que abrigarse para no pasar fr&#237;o.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cascajeras estaban situadas en las afueras de la ciudad y hab&#237;a que caminar un rato en la oscuridad para llegar a la hora del espect&#225;culo, que sol&#237;a ser a las seis de la ma&#241;ana. Con las primeras claras, los espectadores escuchaban los motores de los veh&#237;culos que transportaban a los condenados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De inmediato aparec&#237;an los camiones y los coches de escolta por la cuesta que une la Plaza Circular con los altos de San Isidro, y dirigi&#233;ndose al pared&#243;n comenzaba el espect&#225;culo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Valladolid era en 1936 una ciudad m&#225;s bien peque&#241;a en la que todos se conoc&#237;an. Cuando las v&#237;ctimas bajaban del cami&#243;n, los grupos de espectadores, hombres, mujeres y ni&#241;os, intentaban reconocer a los condenados y se produc&#237;an todo tipo de comentarios, la mayor&#237;a de ellos muy poco compasivos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El reconocimiento de alguna personalidad p&#250;blica se comentaba a voz en cuello, se&#241;al&#225;ndola unos a otros para que no hubiera confusi&#243;n. El m&#225;ximo inter&#233;s se centraba en la forma con que estos personajes conocidos se enfrentaban a la muerte. Despu&#233;s se comentaba como se comenta la faena de un torero y la muerte de un toro en la plaza. &#8220;Fulano estuvo valiente&#8221; &#8220;Mengano dirigi&#243; la palabra a los presentes&#8221; &#8220;Zutano, tan bravuc&#243;n &#233;l, no se ten&#237;a en pie&#8230;&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El colmo de la expectaci&#243;n se produc&#237;a cuando entre las v&#237;ctimas hab&#237;a alguna mujer. Todos quer&#237;an analizar hasta el m&#225;s m&#237;nimo detalle, que despu&#233;s difundir&#237;an por la ciudad: que Vicenta Bermejo se hab&#237;a vestido con el traje de novia para su fusilamiento; que las Doyag&#252;ez, madre e hija, iban maquilladas&#8230; todos los detalles se saboreaban, se desmenuzaban y se estudiaban hasta la extenuaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece incre&#237;ble que se hablara as&#237; de personas a las que fusilaban, personas a veces conocidas que ca&#237;an al suelo ensangrentadas, tiroteadas, muertas ante los ojos de los curiosos como si se tratara de una representaci&#243;n teatral que nada tuviera que ver con la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los fusilados de San Isidro hab&#237;an sido sometidos a juicio, casi todos acusados de &#8220;rebeli&#243;n militar&#8221; y de &#8220;ayuda a la rebeli&#243;n&#8221;. Bien sab&#237;an, tanto los jueces que les condenaban a muerte como los espectadores que madrugada tras madrugada asist&#237;an a solazarse con el espect&#225;culo de la ejecuci&#243;n, que en realidad eran simples vecinos, civiles desarmados, inocentes de semejantes cargos que los acusadores les endosaban. Eran personalidades p&#250;blicas, pol&#237;ticos elegidos en las urnas, sindicalistas, intelectuales, obreros concienciados, funcionarios&#8230; en total, cerca de 500 personas perdieron la vida en ese lugar, justo donde hoy se encuentran las pistas deportivas de un colegio p&#250;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para llegar hasta all&#237;, la mayor&#237;a de la gente atravesaba la Plaza Circular y tomaba el Paseo de San Isidro, donde todav&#237;a no se hab&#237;a construido el t&#250;nel. En la Circular hab&#237;a una churrer&#237;a que abr&#237;a de madrugada para servir a los trabajadores y a los trasnochadores la copa de aguardiente y los churros con que unos comenzaban la jornada y otros la cerraban. El establecimiento era una humilde caseta de madera que de repente multiplic&#243; su clientela gracias al desfile de gente que se dirig&#237;a al lugar de ejecuci&#243;n y se deten&#237;a all&#237;, tentada por el apetitoso aroma de los churros. Era cuesti&#243;n de tiempo que cualquier listo concibiera la idea de copiar el negocio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dicho y hecho: de la noche a la ma&#241;ana se levant&#243; frente al pared&#243;n una caseta algo m&#225;s modesta que la de la plaza, pero que serv&#237;a con la misma eficacia las copas de orujo, los churros y el anisete al aterido p&#250;blico para que confortase la espera. As&#237; animados, los espectadores pasaban un buen rato viendo caer a las v&#237;ctimas una tras otra, y pod&#237;an aguantar mejor la frialdad de las ma&#241;anas vallisoletanas, acortando el tiempo entre su llegada y el tiro de gracia con el que se desped&#237;an hasta el d&#237;a siguiente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#233;s podr&#237;an leer en el caf&#233; El Norte de Castilla, en cuya secci&#243;n &#8220;Han sido ejecutados&#8221; se daba cuenta exacta de las v&#237;ctimas diariamente, y con la autoridad que confiere el haber sido testigo en primera fila, ampliar, comentar y hasta rectificar cada detalle con los amigotes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La churrer&#237;a hizo un buen negocio hasta que la autoridad competente, por supuesto militar, exhort&#243; a los ciudadanos desde las p&#225;gina de El Norte a que asistieran con m&#225;s discreci&#243;n a las ejecuciones, aunque eso s&#237;, &#233;stas siguieron siendo un espect&#225;culo p&#250;blico y gratuito, adem&#225;s de ejemplarizante para muchos ciudadanos de Valladolid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;El Norte de Castilla del viernes 25 de septiembre de 1936 publica el siguiente Bando Oficial:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Por el Gabinete de Censura y Prensa del Gobierno civil, se hace p&#250;blica la siguiente nota:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los fines principales que se propuso alcanzar el glorioso movimiento a que se ha lanzado el Ej&#233;rcito espa&#241;ol, secundado con todo entusiasmo por el pueblo sano, es indudablemente el de la educaci&#243;n ciudadana en todos sus aspectos. Y uno de &#233;stos es la nobleza de sentimientos y la generosidad para con el vencido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estos d&#237;as en que la justicia militar cumple la triste misi&#243;n al dar cumplimiento a sus fallos, de dar satisfacci&#243;n a la vindicta p&#250;blica, se ha podido observar una inusitada concurrencia de personas al lugar en que se verifican estos actos, vi&#233;ndose entre aqu&#233;llas ni&#241;os de corta edad, muchachas j&#243;venes y hasta algunas se&#241;oras. Son p&#250;blicos, es verdad, tales actos, pero la enorme gravedad de los mismos, el respeto que se debe a los desgraciados, v&#237;ctimas de sus yerros, en tan supremo trance, son razones m&#225;s que suficientes para las personas que por sus ideas, de las que muchas hacen ostentaci&#243;n, deban abrigar en sus pechos la piedad, no asistiendo a tales actos, ni mucho menos llevando a sus esposas y a sus hijos. La presencia de estas personas all&#237; dice muy poco en su favor; y el considerar como espect&#225;culo el suplico de un semejante, por muy justificado que sea, da una pobre idea de la cultura de un pueblo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por esto precisamente, es de esperar de la nunca desmentida hidalga educaci&#243;n del pueblo de Valladolid, que se tendr&#225;n en cuenta estas observaciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Valladolid, 24 de Septiembre de 1936&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;http://www.ultimocero.com/blog/disculpe-estoy-haciendo-memoria/sangre-churros-y-aguardiente&#034; class='spip_url spip_out' rel='external'&gt;http://www.ultimocero.com/blog/disc...&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La lista de la infamia: los curas del 36 en Valladolid</title>
		<link>http://represionfranquistavalladolid.org/?La-lista-de-la-infamia-los-curas</link>
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		<dc:date>2013-11-05T20:36:18Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Iglesia</dc:subject>

		<description>
&lt;p&gt;El mandato de los religiosos est&#225; bien claro para todos: su deber era detener la violencia, impedir los cr&#237;menes y acabar con la org&#237;a de sangre que se desataba sobre la poblaci&#243;n civil, inerme e indefensa. Sin embargo, la Iglesia desoy&#243; estos mandatos sagrados y alent&#243; a sus p&#225;rrocos a que se unieran al golpe, al que de inmediato bautizaron como Cruzada, otorg&#225;ndole todas sus bendiciones. &lt;br class='autobr' /&gt;
En el a&#241;o 1936, tras la sublevaci&#243;n militar, los p&#225;rrocos de los pueblos tomaron mayoritariamente partido por (...)&lt;/p&gt;


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		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH103/arton201-d15d0.jpg?1643255435' width='150' height='103' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El mandato de los religiosos est&#225; bien claro para todos: su deber era detener la violencia, impedir los cr&#237;menes y acabar con la org&#237;a de sangre que se desataba sobre la poblaci&#243;n civil, inerme e indefensa. Sin embargo, la Iglesia desoy&#243; estos mandatos sagrados y alent&#243; a sus p&#225;rrocos a que se unieran al golpe, al que de inmediato bautizaron como Cruzada, otorg&#225;ndole todas sus bendiciones.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En el a&#241;o 1936, tras la sublevaci&#243;n militar, los p&#225;rrocos de los pueblos tomaron mayoritariamente partido por los alzados, en quienes ve&#237;an unos valedores que les iban a devolver el poder que detentaban antes de la llegada de la Rep&#250;blica. Bien sab&#237;an estos curas que el alzamiento era ilegal y que se estaba haciendo mediante el derramamiento de sangre inocente. Pr&#225;cticamente en todas las localidades, falangistas y guardias civiles desleales deten&#237;an a las autoridades legales, a los dirigentes sindicales, a los obreros significados, a sus mujeres y a sus familiares, y los somet&#237;an a tratos inhumanos, golpeando, violando, robando y asesinando a muchos de ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mandato de los religiosos est&#225; bien claro para todos: su deber era detener la violencia, impedir los cr&#237;menes y acabar con la org&#237;a de sangre que se desataba sobre la poblaci&#243;n civil, inerme e indefensa. Sin embargo, la Iglesia desoy&#243; estos mandatos sagrados y alent&#243; a sus p&#225;rrocos a que se unieran al golpe, al que de inmediato bautizaron como Cruzada, otorg&#225;ndole todas sus bendiciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los curas ten&#237;an una gran autoridad moral. All&#237; donde se opusieron a los cr&#237;menes, &#233;stos no se produjeron. Pero por desgracia para las v&#237;ctimas, para sus familias, para los pueblos y para su propia imagen y la de la Iglesia, la gran mayor&#237;a de los curas apoyaron decididamente el alzamiento y sus procedimientos sanguinarios, y a veces no solo intelectualmente o dando su bendici&#243;n a los asesinos, sino tambi&#233;n materialmente, con las armas en la mano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cegada por la posibilidad de ejercer su poder sobre la sociedad entera, la Iglesia cat&#243;lica se dedic&#243; a forzar la voluntad de los ciudadanos que se hab&#237;an salvado de la muerte oblig&#225;ndolos a casarse por la iglesia, a bautizar a los hijos de los que no eran cat&#243;licos cambi&#225;ndoles incluso el nombre si no estaba en el santoral, a penalizar a las personas que no asist&#237;an a misa, llevando al d&#237;a la relaci&#243;n de los que no se confesaban o no comulgaban. Daba igual que esas personas no fuesen creyentes o que profesasen otra religi&#243;n. La iglesia cat&#243;lica reclam&#243; para s&#237; la obediencia debida de todos los ciudadanos y la obligatoriedad de las pr&#225;cticas religiosas por las buenas o por las malas. La coacci&#243;n, la amenaza, los malos informes que destru&#237;an la vida de la gente o el se&#241;alamiento de los que ellos denominaban &#8220;malos cristianos&#8221; fueron la se&#241;a de identidad de una iglesia inquisitorial, cuyos ministros causaron mucho da&#241;o y dolor con sus actos o su pasividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Obligar a una persona a practicar la religi&#243;n en contra de su voluntad est&#225; considerado sacrilegio por la propia iglesia, lo que no fue obst&#225;culo para que se implantase la religi&#243;n de manera obligatoria en todo el pa&#237;s y a todos los niveles de la vida: en la ense&#241;anza, las instituciones, las costumbres sociales y la vida personal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En muchas localidades de nuestra provincia y en la propia capital, la actuaci&#243;n de los curas fue tan inhumana, tan cruel y tan alejada de lo que puede considerarse un comportamiento cristiano, que qued&#243; impresa en la memoria de los vecinos. Estos curas, que por su posici&#243;n hubieran podido mediar a favor de las v&#237;ctimas, muchas veces aparecieron al lado de los verdugos, contribuyendo con sus acciones a empeorar la suerte de sus vecinos. Es una verdadera l&#225;stima que la iglesia cat&#243;lica pierda oportunidad tras oportunidad de desmarcarse de estos elementos, condenando sus acciones y pidiendo perd&#243;n por su actuaci&#243;n en aquellos a&#241;os de crimen y terror.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA ACTUACI&#211;N DE LOS CURAS SEG&#218;N LA MEMORIA DE LOS TESTIGOS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Juan Juli&#225;n&lt;/strong&gt;, p&#225;rroco de San Ildefonso, en Valladolid, acud&#237;a a las Cocheras de Tranv&#237;as para catequizar por las buenas o por las malas a los all&#237; detenidos, aunque se declarasen ateos, agn&#243;sticos o protestantes. Acud&#237;a a las sacas, dej&#225;ndose ver por los presos, quienes por su presencia detectaban que iba a producirse un asesinato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos o tres curas de Los Filipinos sol&#237;an acompa&#241;ar a las patrullas falangistas en sus acciones. Llevaban camisa azul e iban armados. Se les lleg&#243; a conocer bien y se les reconoc&#237;a por su tonsura y sus medallas y escapularios. Adem&#225;s eran los encargados de catequizar a los presos de Las Cocheras. Se llamaban el&lt;strong&gt; padre Tirso y el padre Baladr&#243;n&lt;/strong&gt;. Sus homil&#237;as eran amenazadoras. Una frase que repet&#237;an continuamente y que qued&#243; grabada en la memoria de los detenidos era: &#8220;Hab&#233;is pasado por una criba ancha; ahora pasareis por otra m&#225;s fina, y al final no quedar&#225; nadie&#8221;. Y hubo gente que se atemoriz&#243; y marchaba a comulgar, pensando que los curas dar&#237;an buenos informes y que podr&#237;an salir, pero estaban muy equivocados, pues aquellos curas deseaban de verdad que no quedara nadie. (Testimonio de J. P. R., preso en Las Cocheras)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Padre Cid&lt;/strong&gt;: adscrito a la C&#225;rcel Nueva, impart&#237;a la misa obligatoria, descalificaba y humillaba a los presos e intentaba que recibieran los sacramentos cuando los iban a fusilar. M&#225;s adelante fund&#243; un Patronato para menores, a donde fueron a parar muchos hijos de estos mismos fusilados; all&#237; intentaba &#8220;reeducarles&#8221;. Ese lugar, &#8220;Cristo Rey&#8221;, se financi&#243; con el trabajo esclavo de los presos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Rufino Caldevilla&lt;/strong&gt;, p&#225;rroco de La Magdalena y sobrino del can&#243;nigo Valero Caldevilla, acudi&#243; al Alto del Le&#243;n, presa de un ataque de patriotismo, seg&#250;n testimonio de J.L. Galindo, un falangista camisa vieja, que estuvo con &#233;l; iba armado. Es un alegre cl&#233;rigo&#8230; me lo imagino disparando trabucos y no le cae mal la imagen&#8230; Cuando regres&#243; a Valladolid y volvi&#243; a hacerse cargo de la parroquia, denunci&#243; a aquellos vecinos que bajo su punto de vista eran &#8220;indeseables&#8221;. Anteriormente se hab&#237;a mostrado beligerante con los sectores de la izquierda, y cuando se produjo el golpe colabor&#243; con eficacia: denunci&#243; personalmente a la familia de Heraclio Conde, quien fue fusilado junto con sus dos hijos varones (testimonio de Conde Conde)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Eladio Tejedor Torcida&lt;/strong&gt;, p&#225;rroco de Barcial de la Loma en 1936, estaba enfrentado con las gentes de izquierdas desde el advenimiento de la Rep&#250;blica. Cuando se produjo el golpe, el alcalde impuesto por los golpistas fue Vicente V&#225;zquez de Prada, que era partidario de detener y entregar a los izquierdistas, pero se opuso a que los mataran. El cura insisti&#243; e insisti&#243; en la necesidad de &#8220;limpiar el pueblo, como se estaba haciendo en todos los pueblos de alrededor&#8221;, y al final se hizo as&#237;. Este cura, tras inducir al asesinato del alcalde elegido, Modesto Rodr&#237;guez, oblig&#243; a la viuda a bautizar al hijo de &#233;ste y a cambiarle el nombre que su padre le hab&#237;a puesto (Besteiro). Otro acto de este cura sat&#225;nico fue el de casar in extremis al vecino Florencio Sinde, destrozado por las torturas recibidas, con brazos y piernas rotos e inconsciente en los calabozos del ayuntamiento de Barcial; este hombre estaba casado por lo civil, y antes de rematarlo, hizo que llevaran all&#237; a su esposa y los cas&#243; religiosamente (testimonio de la esposa).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Florentino&lt;/strong&gt;, cura de Bocigas, acompa&#241;aba a las patrullas de asesinos, seg&#250;n &#233;l para confesar a las v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lorenzo P&#233;rez Gonz&#225;lez &#8220;Lucilina&#8221;,&lt;/strong&gt; fue uno de los m&#225;ximos responsables de los hechos sangrientos ocurridos en el pueblo de Villab&#225;&#241;ez. Manten&#237;a un enfrentamiento directo con los vecinos de ideas izquierdistas y con la Corporaci&#243;n Municipal; interven&#237;a en las cuestiones pol&#237;ticas, en los temas econ&#243;micos, como la gesti&#243;n de los montes comunales; impuls&#243; un sindicato cat&#243;lico, con el que se enfrentaba a la Casa del Pueblo&#8230; El propio arzobispo Gand&#225;segui lleg&#243; a decir de &#233;l que &#8220;hab&#237;a envenenado al pueblo&#8221;. En 1936 design&#243; a las v&#237;ctimas y no movi&#243; un dedo para frenar la represi&#243;n desatada contra los vecinos, aunque salv&#243; al que le pareci&#243; oportuno, con lo que demostr&#243; que ten&#237;a poder para haber impedido la matanza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Jos&#233; de Rojas Mart&#237;n&lt;/strong&gt;, ejerc&#237;a como p&#225;rroco en Castrillo Tejeriego, donde dio el visto bueno y firm&#243; la lista de los que deb&#237;an ser represaliados. La madre de este cura iba diciendo por el pueblo que &#8220;hab&#237;a que fusilar a los hijos de los detenidos, porque llevaban el mismo camino que sus padres&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Sergio Mart&#237;n Mart&#237;n&lt;/strong&gt;, procedente de Medina de Rioseco, donde tambi&#233;n colabor&#243; en la elaboraci&#243;n de las listas de los que deb&#237;an morir, estaba en Castromonte como p&#225;rroco. En julio de 1936 se encontraba en Asturias, pero pudo regresar a mediados del mes de septiembre, y fue entonces cuando comenz&#243; la represi&#243;n en Castromonte. Muchos testimonios le atribuyen responsabilidad directa en muertes ocurridas en Rioseco y la zona de la Santa Espina, adem&#225;s de las ocurridas en Castromonte.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ictinio&lt;/strong&gt;, p&#225;rroco de Tiedra, ayud&#243; a elaborar las listas de v&#237;ctimas; alent&#243; a los falangistas de la localidad, y fue directamente responsable del asesinato de David Criado, un vecino que estuvo detenido y regres&#243; al pueblo al finalizar la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Bibiano del Campo Mucientes&lt;/strong&gt;, natural de Villalba de los Alcores. Estaba de p&#225;rroco en Wamba en la &#233;poca de la sublevaci&#243;n. Colabor&#243; haciendo listas y tambi&#233;n de manera material: &#233;l mismo llev&#243; cuerdas para atar a los detenidos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pablo Rojo&lt;/strong&gt; era p&#225;rroco en Mojados. En los locales del ayuntamiento estaban detenidos medio centenar de vecinos. El d&#237;a 25 de julio, los sublevados del pueblo decidieron asesinar a varios de ellos. El cura acudi&#243; a la prisi&#243;n e intent&#243; confesarlos con argucias y amenazas. A pesar de los ruegos de las familias y de la cantidad de hu&#233;rfanos que dejaban y de que el cura sab&#237;a positivamente que todos eran inocentes y que los asesinatos se produc&#237;an sin juicio ni asistencia de autoridad legal alguna, Pablo Rojo colabor&#243; con los asesinos hasta que el &#250;ltimo detenido subi&#243; al cami&#243;n. Ese d&#237;a 25 vecinos de Mojados fueron trasladados al puente que une los t&#233;rminos de Boecillo y Laguna de Duero y tiroteados all&#237;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos no fallecieron en el acto y cayeron al agua con vida. Por fin los remataron a todos. Uno de ellos, J.N. logr&#243; llegar herido, hasta el Coto del Cardiel, donde el guarda de campo lo remat&#243; con su escopeta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Andr&#233;s del Amo&lt;/strong&gt;, de Saelices. Fue un inductor fundamental de los cr&#237;menes cometidos en Villacarral&#243;n, donde era p&#225;rroco, pues se&#241;al&#243; a los vecinos que seg&#250;n &#233;l eran peligrosos. A&#241;os despu&#233;s de la guerra, vino al pueblo un cura nuevo. Estando en la plaza, un hijo de Petra Cimas, asesinada por una patrulla venida de otros pueblos ante los ojos de sus dos hijos, lo reconoci&#243; como integrante de una de las patrullas y se dirigi&#243; a &#233;l: &#8220;Usted bajaba de paisano a detener gente&#8221;. El cura se llamaba &lt;strong&gt;Jes&#250;s Ceinos Casero&lt;/strong&gt;, y fue reconocido por otros vecinos como uno de los hombres que iban sacando a la gente de sus casas en el verano de 1936, vestido con un mono azul y armado con un fusil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Teodosio&lt;/strong&gt; era el nombre del p&#225;rroco de Quintanilla de Abajo. Cuando se pidi&#243; el indulto de los condenados a muerte dijo en la puerta de la iglesia ante muchos vecinos que si les conmutaban la pena, &#233;l quemaba la sotana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;CURAS EN EL FRENTE&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La presencia de curas en el frente fue frecuente. Particularmente abundaron en la zona del Alto del Le&#243;n. Iban vestidos con mono y armados. Otros muchos iban de visita, acompa&#241;ando a grupos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;N&#250;&#241;ez&lt;/strong&gt;, jesuita, coadjutor de la parroquia de San Juan, en Valladolid, march&#243; al Alto del Le&#243;n en julio del 36, integrado en el grupo de falangistas como combatiente. Este cura, bastante joven, muri&#243; en un bombardeo en el Alto del Le&#243;n a finales de julio de 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Juan Mart&#237;nez&lt;/strong&gt;, cura combatiente, muri&#243; en el frente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Padre Nevares&lt;/strong&gt;, jesuita: recibi&#243; en San Rafael a los falangistas que se iban a incorporar al frente en julio del 36. Al llegar al Hotel Regina, donde com&#237;an estas tropas, el padre Nevares vest&#237;a mono azul y llevaba casco y una gran cayada. Era beligerante y adem&#225;s confesaba a los voluntarios. Ram&#243;n Arregui Moliner, falangista, quiso confesarse con &#233;l tras una escaramuza en la que dispar&#243; y mat&#243; a soldados enemigos. Despu&#233;s relat&#243;, escandalizado, que el cura le dijo: &#8220;Eso no tiene importancia: es la guerra&#8221;. Este cura estuvo siempre a la cabeza de las fuerzas golpistas en San Rafael, dando el benepl&#225;cito eclesi&#225;stico. Antes del golpe, hab&#237;a organizado en Valladolid las Cooperativas Agrarias de Derechas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pedro&lt;/strong&gt;, un p&#225;rroco natural de Castrillo de Duero, en julio del 36 se integr&#243; en un batall&#243;n falangista y march&#243; al frente. J.L. Mart&#237;nez Galindo, que coincidi&#243; con &#233;l, dice que era &#8220;un cura guerrillero&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;COSAS DE CURAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pedro Cantero Cuadrado&lt;/strong&gt;, nacido en Carri&#243;n de los Condes, fue capell&#225;n de la Cuarta Bandera de Castilla. En un de sus arengas pronunci&#243; esta frase: &#8220;El general Franco es de origen providencial y carism&#225;tico, y por tanto leg&#237;timo. Solo ante Dios y ante la Historia debe dar cuentas&#8221;. Lleg&#243; a ser obispo de Huelva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ignacio Men&#233;ndez Raigada&lt;/strong&gt;, autor del Catecismo Patri&#243;tico: &#8220;Yo soy cura, pero antes que cura, falangista&#8221;. Fue capell&#225;n y confesor de Franco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Enrique Herrera Oria&lt;/strong&gt;: &#8220;Los masones matan ni&#241;os menores de siete a&#241;os y beben su sangre en un cr&#225;neo.&#8221;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Fernando Mart&#237;n S&#225;nchez Juli&#225;&lt;/strong&gt;, &#8220;Secretario de Dios&#8221;, cabeza de la Iglesia, escribi&#243; una pastoral: &#8220;De los frentes saldr&#225; una nueva Espa&#241;a. A nosotros nos toca ayudar al parto y educar a la criatura&#8230;&#8221;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;&lt;a href=&#034;http://www.ultimocero.com/blog/disculpe-estoy-haciendo-memoria/la-lista-la-infamia-curas-del-36-valladolid&#034; class='spip_url spip_out' rel='external'&gt;http://www.ultimocero.com/blog/disc...&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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