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	<title>Represi&#243;n franquista en Valladolid</title>
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		<title>Represi&#243;n franquista en Valladolid</title>
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		<title>Cr&#237;menes pol&#237;ticos en Valladolid 1936</title>
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&lt;p&gt;El plan de acci&#243;n de los sublevados ten&#237;a su punto fuerte en la eliminaci&#243;n f&#237;sica de las autoridades republicanas y de los dirigentes de izquierdas. &lt;br class='autobr' /&gt;
La eliminaci&#243;n f&#237;sica, es decir, el asesinato, se utiliz&#243; ampliamente en la capital y en la pr&#225;ctica totalidad de las localidades de la provincia. Aquellos que no fueron asesinados de inmediato, fueron detenidos y encarcelados. &lt;br class='autobr' /&gt;
Autora: Orosia Cast&#225;n &lt;br class='autobr' /&gt;
La sublevaci&#243;n armada contra la Rep&#250;blica se inici&#243; en Valladolid a media tarde del s&#225;bado 18 de julio (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Golpe-de-estado-" rel="directory"&gt;Golpe de estado&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH111/arton281-add95.jpg?1643255435' width='150' height='111' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El plan de acci&#243;n de los sublevados ten&#237;a su punto fuerte en la eliminaci&#243;n f&#237;sica de las autoridades republicanas y de los dirigentes de izquierdas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La eliminaci&#243;n f&#237;sica, es decir, el asesinato, se utiliz&#243; ampliamente en la capital y en la pr&#225;ctica totalidad de las localidades de la provincia. Aquellos que no fueron asesinados de inmediato, fueron detenidos y encarcelados.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Autora: Orosia Cast&#225;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sublevaci&#243;n armada contra la Rep&#250;blica se inici&#243; en Valladolid a media tarde del s&#225;bado 18 de julio de 1936 y 24 horas m&#225;s tarde la ciudad estaba pr&#225;cticamente dominada por los golpistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta fulminante toma de Valladolid fue posible por varios factores: la imprevisi&#243;n de las autoridades republicanas, que no hab&#237;an dado a los rumores de que se iba a producir un golpe militar la importancia debida; el desconocimiento del terreno por parte del reci&#233;n nombrado gobernador civil, Luis Lav&#237;n Gautier, y la suerte, la buena de los alzados en armas y la mala de los activistas de izquierdas, que se reunieron en la Casa del Pueblo de la ciudad obedeciendo directrices desafortunadas de los dirigentes pol&#237;ticos de Madrid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Efectivamente, para las autoridades republicanas de Valladolid, los rumores que daban por hecho un levantamiento militar eran ya cosa corriente y no acertaron a darles la importancia que se merec&#237;an. Todos ellos eran conscientes de que parte del ej&#233;rcito conspiraba, pero desgraciadamente la atenci&#243;n estaba concentrada en los disturbios p&#250;blicos que un d&#237;a s&#237; y otro tambi&#233;n azotaban la ciudad y se replicaban en los pueblos de la provincia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas alteraciones del orden p&#250;blico ten&#237;an su origen principalmente en el hostigamiento que los j&#243;venes falangistas dedicaban a las organizaciones de izquierdas, haci&#233;ndose un lugar en la ciudad a base de violencia. Los falangistas segu&#237;an las consignas de sus caudillos, y tanto On&#233;simo Redondo como Jos&#233; Antonio Primo de Rivera azuzaban de continuo a sus seguidores para que persiguieran y atacaran a los j&#243;venes izquierdistas. Este llamamiento continuo a practicar la violencia intentaba crear un clima b&#233;lico que los derechistas utilizar&#237;an como justificaci&#243;n para derribar la Rep&#250;blica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A causa de este deterioro de la vida p&#250;blica en Valladolid, el d&#237;a 19 de junio el gobernador civil Campos Torregrosa fue sustituido por Luis Lav&#237;n Gautier, que ocupaba el mismo cargo en Zamora y ten&#237;a un perfil m&#225;s duro que su antecesor. Lav&#237;n tom&#243; posesi&#243;n del cargo y se dispuso a poner orden en la situaci&#243;n. Orden&#243; registros y redadas; requis&#243; armas y envi&#243; a la c&#225;rcel a los principales elementos falangistas a la c&#225;rcel, incluido el mismo On&#233;simo Redondo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su brev&#237;simo mandato de 29 d&#237;as le impidi&#243; conocer a los representantes de las fuerzas pol&#237;ticas que actuaban en la ciudad. Centrado en devolver el equilibrio a la ciudad, desoy&#243; las advertencias y las peticiones que se le hac&#237;an sobre la inminencia de un golpe armado y la necesidad de hacerle frente. Las autoridades minimizaban el riesgo y el propio gobernador declar&#243; varias veces a la prensa que la situaci&#243;n estaba controlada y que no exist&#237;an motivos de alarma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este desconocimiento del gobernador fue clave para el triunfo de la sublevaci&#243;n. El s&#225;bado 18 despach&#243; con varios alcaldes de la provincia, a los que indic&#243; que requisaran las armas de los elementos problem&#225;ticos en sus localidades; y tambi&#233;n habl&#243; con varios dirigentes del Partido Socialista, de la Casa del Pueblo y de la CNT, que le solicitaban permiso para retirar armas de los dep&#243;sitos y organizar una resistencia en el caso de que la sublevaci&#243;n se materializara. Pero Lav&#237;n desconfiaba. Para &#233;l, la soluci&#243;n era desarmar y encarcelar a los grupos m&#225;s violentos, los que provocaban los disturbios, y no entendi&#243; ni dio credibilidad a los que le hablaban de tramas civiles y militares en la ciudad dispuestos a provocar algo m&#225;s que un incidente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos estos factores favorecieron que la noche del 18 de julio los sublevados tomaran las calles de la ciudad sin apenas resistencia. M&#225;s de 500 personas se hab&#237;an concentrado en la Casa del Pueblo de la calle N&#250;&#241;ez de Arce con el fin de organizarse, y esperaban directrices. A media noche se encontraban sitiados por grupos de falangistas y otros civiles armados que les impidieron la salida. Las armas no llegaron jam&#225;s. Los sitiados, entre los que hab&#237;a una apreciable cantidad de mujeres y ni&#241;os, no ten&#237;an armamento, y lo que es peor, no ten&#237;an ning&#250;n plan. Todos ellos fueron detenidos la ma&#241;ana siguiente por las fuerzas militares que se hab&#237;an ido uniendo al golpe a lo largo de la noche.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La resistencia en las calles fue pr&#225;cticamente inapreciable, reduci&#233;ndose a algunos paqueos desde los tejados y alguna escaramuza en barrios como las Delicias y Pilarica, donde algunos vecinos intentaron hacer frente a lo que se les ven&#237;a encima sin ning&#250;n resultado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la ciudad tomada por asalto, los sublevados ocuparon Correos, la Telef&#243;nica, la emisora Radio Valladolid, la sede de la CNT, y ya entrada la noche, la sede de la VII Divisi&#243;n en la Plaza de San Pablo, el Gobierno Civil y la Casa Consistorial.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El plan de acci&#243;n de los sublevados ten&#237;a su punto fuerte en la eliminaci&#243;n f&#237;sica de las autoridades republicanas y de los dirigentes de izquierdas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La eliminaci&#243;n f&#237;sica, es decir, el asesinato, se utiliz&#243; ampliamente en la capital y en la pr&#225;ctica totalidad de las localidades de la provincia. Aquellos que no fueron asesinados de inmediato, fueron detenidos y encarcelados. Enseguida comenzaron a celebrarse unos juicios sumar&#237;simos, ilegales a todas luces, en los que se les acusaba de rebeli&#243;n y de auxilio a la rebeli&#243;n. Las condenas a muerte se firmaban por decenas. Se incumplieron todas las garant&#237;as que hacen que un proceso sea v&#225;lido. Las defensas eran comunes y estaban a cargo de militares nombrados entre los mismos golpistas. Las sesiones en las que se juzgaba a cientos de personas se despachaban en horas. Las sentencias eran inapelables y se cumpl&#237;an de inmediato.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Era claramente un plan de exterminio. Los fusilamientos por sentencia se acercaron a 500. Se estima que los asesinatos triplican esa cantidad, aunque desgraciadamente, el n&#250;mero exacto no se conoce. A esto hay que a&#241;adir los fallecidos en las prisiones, en los campos de trabajo o a causa de las penalidades sufridas a manos de los asesinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El objetivo de los golpistas era hacerse con el poder de forma inmediata y absoluta. Sabemos que no fue as&#237;, porque el pueblo espa&#241;ol se defendi&#243; y defendi&#243; la legalidad republicana durante tres largos y heroicos a&#241;os, luchando con valor y dignidad en aquella guerra provocada por las derechas, los militares desleales, las fuerzas de seguridad traidoras y la iglesia cat&#243;lica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero en Valladolid, como en todas las provincias tomadas desde principio, entr&#243; en acci&#243;n el plan de Mola: destruir al rival pol&#237;tico y sembrar el terror entre la poblaci&#243;n con el fin de neutralizarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por tanto, el objetivo inmediato fue la eliminaci&#243;n de la mayor cantidad de oponentes pol&#237;ticos, de republicanos, de cargos p&#250;blicos, de sindicalistas, de cuadros y dirigentes de partidos, organizaciones y asociaciones de izquierdas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los encargados de llevar a cabo los paseos, torturas y desapariciones fueron grupos de civiles armados, encuadrados en las Milicias Nacionales; militantes de Falange y de otras organizaciones derechistas como las JAP (Juventudes de Acci&#243;n Popular), apoyados por guardias civiles, militares y polic&#237;as. Estas acciones se conoc&#237;an eufem&#237;sticamente como operaciones de limpieza, y se realizaron de forma organizada y sistem&#225;tica, utilizando la violencia de las armas y la superioridad num&#233;rica de los agresores sobre las v&#237;ctimas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La causa fundamental de los asesinatos cometidos fue, por tanto, ideol&#243;gica y pol&#237;tica. Su objetivo, destruir la cultura pol&#237;tica republicana, laica y democr&#225;tica propugnada por el r&#233;gimen legal.&lt;br class='autobr' /&gt;
La conclusi&#243;n es que todas estas personas fueron eliminadas, con juicio o sin &#233;l, por estar del lado de la democracia. Por defender la democracia. Por ser dem&#243;cratas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy se cumplen 83 a&#241;os del golpe armado. La fecha viene acompa&#241;ada por el intento, una vez m&#225;s, de diluir el car&#225;cter pol&#237;tico de los cr&#237;menes del franquismo. Cada vez alzan m&#225;s la voz todos aquellos revisionistas que intentan despojar a las v&#237;ctimas de su car&#225;cter pol&#237;tico e ideol&#243;gico, evitando que se les reconozca como tales. En ese empe&#241;o se ocultan los verdaderos hechos, se equipara a los fallecidos del bando golpista en el frente y arma en mano con las v&#237;ctimas de los sublevados, sacados de su casa, paseados o pasados por las armas; y por fin, se pretende enterrar a estas personas evitando cuidadosamente todo s&#237;mbolo que los identifique como v&#237;ctimas de la sublevaci&#243;n franquista, asesinados por su ideolog&#237;a: v&#237;ctimas de un crimen pol&#237;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los asesinados lo fueron por sus ideas, por su activismo y por su pertenencia a partidos, sindicatos y organizaciones de izquierdas, y este car&#225;cter fundamental ha de estar patente en Memoriales, esculturas, monolitos o simples estelas funerarias. La Memoria Democr&#225;tica pervive a trav&#233;s de sus s&#237;mbolos, y estos s&#237;mbolos han de estar presentes para que jam&#225;s se olvide el significado de la sublevaci&#243;n franquista y su car&#225;cter criminal.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ciudad de hoy y de ma&#241;ana ni lo puede ni lo debe olvidar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ayuntamiento Constitucional de Valladolid&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alcalde: Antonio Garc&#237;a Quintana, fusilado&lt;br class='autobr' /&gt;
Concejales:&lt;br class='autobr' /&gt;
Jos&#233; Garrote Tebar, fusilado&lt;br class='autobr' /&gt;
Alfredo Garc&#237;a Conde, asesinado&lt;br class='autobr' /&gt;
Eusebio Gonz&#225;lez Su&#225;rez, asesinado &lt;br class='autobr' /&gt;
Apolinar Polanco criado, asesinado&lt;br class='autobr' /&gt;
Juan Moreno Mateo, asesinado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mariano de los Cobos, encarcelado&lt;br class='autobr' /&gt;
Joaqu&#237;n &#193;lvarez Taladriz, encarcelado&lt;br class='autobr' /&gt;
Enrique Pons Irureta, encarcelado&lt;br class='autobr' /&gt;
Jos&#233; L&#243;pez Rumayor, encarcelado&lt;br class='autobr' /&gt;
Virgilio Mayo Rubio, encarcelado&lt;br class='autobr' /&gt;
Jos&#233; Caballero Catalina, encarcelado&lt;br class='autobr' /&gt;
Saturnino Lamarca Molina, encarcelado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Diputaci&#243;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seraf&#237;n Alcover G&#243;mez-Caro, presidente, condenado a muerte, conmutada&lt;br class='autobr' /&gt;
Tom&#225;s Gonz&#225;lez Cuevas, vicepresidente, fusilado&lt;br class='autobr' /&gt;
Bruno Merino Gonz&#225;lez, vocal, asesinado&lt;br class='autobr' /&gt;
Juan Moreno Mateo, diputado de Centros, asesinado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otras autoridades&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gobernador Civil: Luis Lav&#237;n Gautier, fusilado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nic&#233;foro Velasco Mart&#237;nez, Inspector Veterinario municipal, fusilado&lt;br class='autobr' /&gt;
Celestino Velasco Salinero, Presidente de la Confederaci&#243;n Hidrogr&#225;fica del Duero, fusilado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aurelia Guti&#233;rrez Blanchard, Inspectora de 1&#170; Ense&#241;anza, asesinada&lt;br class='autobr' /&gt;
Arturo P&#233;rez Mart&#237;n, Catedr&#225;tico de F&#237;sica, miembro de la Junta de Gobierno de la UVA, asesinado&lt;br class='autobr' /&gt;
F&#233;lix Leffler Benito, dirigente de la FUE (Federaci&#243;n Universitaria Espa&#241;ola), fusilado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Federico Landrove L&#243;pez, Diputado a Cortes, fusilado&lt;br class='autobr' /&gt;
Federico Landrove Moi&#241;o, primer alcalde de la Rep&#250;blica, muere en la c&#225;rcel&lt;br class='autobr' /&gt;
Eugenio Curiel Curiel, ex concejal, autor de la municipalizaci&#243;n del alumbrado p&#250;blico, asesinado&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Detenidos en la Casa del Pueblo el 19 de julio: &lt;br class='autobr' /&gt;
Todos los cargos p&#250;blicos o antecedentes pol&#237;ticos son condenados a muerte: 40 en total.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta relaci&#243;n es una muestra. A ella hay que sumar a los dirigentes de las fuerzas pol&#237;ticas: partidos socialista, republicanos, comunista; sindicalistas: UGT, CNT; Casa del Pueblo; maestros y profesores; funcionarios p&#250;blicos&#8230; La lista comprende a miles de personas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class="hyperlien"&gt;Ver en línea : &lt;a href="http://ultimocero.com/destacada/2019/07/18/los-crimenes-politicos-valladolid-1936/" class="spip_out"&gt;http://ultimocero.com/destacada/201...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Fusilamiento de la Corporaci&#243;n Municipal de Tudela de Duero</title>
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		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>


		<dc:subject>Tudela de Duero</dc:subject>

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&lt;p&gt;Se trataba de eliminar a todos aquellos que tuviesen relevancia en la vida pol&#237;tica, sindical y social de la &#233;poca de la Rep&#250;blica; y es necesario subrayar que todos ellos hab&#237;an sido elegidos de manera democr&#225;tica para ocupar los cargos que desempe&#241;aban. &lt;br class='autobr' /&gt;
Hoy, dos de marzo de 2015, se cumplen 78 a&#241;os del fusilamiento de varios vecinos relevantes de Tudela de Duero que hab&#237;an sido detenidos por los sublevados tras el golpe militar de julio de 1936. Estos vecinos, la mayor&#237;a de ellos cargos (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?+-Tudela-de-Duero-+" rel="tag"&gt;Tudela de Duero&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH93/arton236-27fd8.png?1643255435' width='150' height='93' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Se trataba de eliminar a todos aquellos que tuviesen relevancia en la vida pol&#237;tica, sindical y social de la &#233;poca de la Rep&#250;blica; y es necesario subrayar que todos ellos hab&#237;an sido elegidos de manera democr&#225;tica para ocupar los cargos que desempe&#241;aban.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Hoy, dos de marzo de 2015, se cumplen 78 a&#241;os del fusilamiento de varios vecinos relevantes de Tudela de Duero que hab&#237;an sido detenidos por los sublevados tras el golpe militar de julio de 1936. Estos vecinos, la mayor&#237;a de ellos cargos municipales elegidos en las urnas, fueron sometidos a juicio junto con un grupo muy grande de tudelanos el d&#237;a 20 de enero de 1937. Todos ellos hab&#237;an sido detenidos entre julio y agosto del 36 y permanec&#237;an presos en las Cocheras de Tranv&#237;as de la ciudad de Valladolid, situadas en la zona trasera de lo que hoy es la estaci&#243;n de autobuses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Catorce personas fueron condenadas a muerte, y entre ellas estaba buena parte de la Corporaci&#243;n Municipal leg&#237;tima, adem&#225;s de los directivos de la Casa del Pueblo, Presidentes de sindicatos, serenos, polic&#237;as municipales y guardas de campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trataba de los siguientes vecinos:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pablo Arranz Sanz, Alcalde. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Toribio Pe&#241;alva Nicol&#225;s, Concejal. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Serapio Gonz&#225;lez Sanz, Concejal. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Guillermo Gonz&#225;lez Ramos, Presidente de la Casa del Pueblo. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fortunato Rom&#225;n Abad, Presidente de la Sociedad de Agricultores. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Modesto Velasco Acebes, Presidente de la Sociedad de Oficios Varios. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Domingo Alc&#225;zar Navia (guarda de campo). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Crescencio Su&#225;rez Ortega (Casa del Pueblo). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Segundo Rivera Plaza (Casa del Pueblo). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Saturnino S&#225;nchez de la Cruz (Casa del Pueblo). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El&#237;as Palomo Gonz&#225;lez (polic&#237;a municipal). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Te&#243;filo Garc&#237;a Garc&#237;a (sereno). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dar&#237;o Gerardo de Castro Olmedo (m&#233;dico). Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Luciano Montalvillo Molpeceres. Condena: Muerte&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trataba de eliminar a todos aquellos que tuviesen relevancia en la vida pol&#237;tica, sindical y social de la &#233;poca de la Rep&#250;blica; y es necesario subrayar que todos ellos hab&#237;an sido elegidos de manera democr&#225;tica para ocupar los cargos que desempe&#241;aban. Por otra parte, el juicio a que fueron sometidos se desarroll&#243; sin ning&#250;n tipo de garant&#237;a procesal, sin posible defensa por parte de los acusados y sin que en ning&#250;n momento pudiese demostrarse la acusaci&#243;n por la que les iban a arrebatar la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La sentencia se cumpli&#243; con extrema rapidez. Hay que tener en cuenta que el golpe de estado franquista no triunf&#243;, y en aquellos momentos, enero del 37, no estaba nada claro el final que iba a tener. A los golpistas les interesaba en gran manera quitar de enmedio a todos aquellos que pudieran defender la legalidad, ya que les iba la vida en ello. Si el golpe no hubiera salido adelante, hubieran tenido que responder ante la justicia por sus cr&#237;menes: conspiraci&#243;n contra el estado, alzamiento armado, juicios ilegales, asesinatos y actos violentos de todo tipo contra la poblaci&#243;n civil desarmada.&lt;br class='autobr' /&gt;
En Tudela de Duero, el golpe de estado transcurri&#243; igual que en la mayor&#237;a de los pueblos de la zona: por sorpresa y sin que nadie pudiera reaccionar o defenderse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El domingo 19, hacia las nueve de la ma&#241;ana, se presentaron en el pueblo un par de camionetas de los Guardias de Asalto de Valladolid y se dirigieron al ayuntamiento. Vinieron una por cada carretera: por la de Las Maricas y por la de Valladolid. Su entrada en el pueblo, dando tiros y voces, despert&#243; al vecindario. El alcalde y varios concejales, acompa&#241;ados de un grupo de vecinos afines fueron al ayuntamiento, donde les informaron de la sublevaci&#243;n y fueron detenidos. Este es el grupo que fue conducido a Valladolid e internado en las Cocheras, de donde s&#243;lo saldr&#237;an para ir al pared&#243;n. La guardia civil del pueblo se uni&#243; de inmediato a los golpistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A las doce de la ma&#241;ana, un teniente de la guardia civil de nombre Julio Maeso Hoyos destituy&#243; a la Comisi&#243;n Gestora legal, nombrando otra &#8220;en uso de las atribuciones del Excmo. Gobernador Civil de la provincia&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Esta Corporaci&#243;n, a todas luces ilegal, estaba compuesta de la siguiente manera:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alcalde-Presidente: &#193;ngel L&#243;pez Garc&#237;a.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vicepresidente: Luis Mart&#237;n Ib&#225;&#241;ez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Depositario: Gregorio Sanz Sanz.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;S&#237;ndico: Benigno D&#237;ez Tapias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Firmaba esta acta fraudulenta el secretario municipal, Priscilo Recio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como es natural, todos ellos estaban incondicionalmente del lado de los sublevados, por lo que aceptaron los cargos ofrecidos por la guardia civil arriesgando con ello incluso su vida en el caso de que el golpe no hubiera triunfado.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por la tarde, hacia las siete, un cami&#243;n de Guardias de Asalto procedente de Valladolid, orientados por la gente del pueblo, intercept&#243; al Tesorero de la Casa del Pueblo, Pedro Palencia, consiguiendo que les entregase la caja de las finanzas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237;, una de las primeras acciones de los golpistas consisti&#243; en el robo de la caja, cuyos fondos eran propiedad de todos los asociados a la Casa del Pueblo. Pedro ser&#237;a llevado a Cocheras, sacado y asesinado posiblemente en las tapias del cementerio de Valladolid. Su nombre no aparece en ning&#250;n registro. Es un desaparecido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro grupo de vecinos, entre los que se encontraba Fortunato Rom&#225;n Abad, Presidente de la Sociedad Agr&#237;cola y Crescencio Ju&#225;rez Ortega, decidi&#243; salir del pueblo y aguardar en el campo hasta que la situaci&#243;n se aclarara. Se dirigieron hacia Campaspero y se mantuvieron ocultos entre las morenas unos d&#237;as, hasta que fueron descubiertos por un chico que les denunci&#243;; entonces fueron detenidos sin llegar a enfrentarse con los agresores. Este grupo, como el del alcalde, tambi&#233;n fue conducido a Valladolid, donde todos los vecinos ser&#237;an juzgados y algunos, como el propio Fortunato y Crescencio, condenados a muerte y ejecutados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ninguno de estos vecinos hab&#237;a cometido actos ilegales. Como se ha explicado, la mayor parte de ellos fue detenida en el recinto del ayuntamiento, cuando acudieron para ver qu&#233; pasaba al escuchar tiros por las calles. La acusaci&#243;n por la que fueron fusilados parece hoy en d&#237;a surrealista, ya que fueron detenidos ilegalmente por gente armada que se sublevaba contra el estado legal, es decir, que se trata de la famosa &#8220;justicia al rev&#233;s&#8221; por la que se acusa y condena a unos por actos que los acusadores y s&#243;lo ellos han cometido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras el fusilamiento, que se efectu&#243; a las siete de la ma&#241;ana, la mayor&#237;a de los cad&#225;veres fueron conducidos al cementerio del Carmen, en Valladolid, y enterrados en una fosa com&#250;n, que pude verse todav&#237;a a fecha de hoy. Solamente dos de los fusilados, Crescencio Ju&#225;rez y Dar&#237;o de Castro pudieron ser enterrados en fosas individuales, con lo que sus restos, por lo menos, estaban localizados; y es que, para evitar el enterramiento en una fosa com&#250;n era requisito indispensable que los familiares aportaran la caja mortuoria y abonasen tasas. En aquellos momentos de caos y desesperaci&#243;n, pr&#225;cticamente ninguna familia pudo realizar los tr&#225;mites, por lo que los descendientes no pueden saber exactamente d&#243;nde fueron enterrados sus familiares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un tema muy llamativo es la falta de reconocimiento que estas v&#237;ctimas han tenido por parte de las autoridades. Las Corporaciones posteriores han optado por el ninguneo y el desprecio hacia el hecho hist&#243;rico, posici&#243;n que resulta muy sorprendente. &lt;br class='autobr' /&gt;
Sin embargo, existe en el pueblo un parque conmemorativo con una escultura en la que nunca faltan flores, y el Homenaje realizado a instancias privadas en el a&#241;o 2012 sirvi&#243; para recuperar la informaci&#243;n que estaba en peligro de perderse, y adem&#225;s sirvi&#243; de consuelo a los familiares de los asesinados, obligados a guardar silencio sobre el drama durante toda su vida.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Represi&#243;n en los barrios de Valladolid</title>
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		<dc:date>2011-05-08T13:48:06Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>



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&lt;p&gt;La Pilarica y Los Pajarillos eran, en los a&#241;os 30, n&#250;cleos de poblaci&#243;n situados en el extrarradio de la ciudad. Estaban compuestos por casas molineras sencillas, construidas casi siempre por los propios moradores, gan&#225;ndole espacio al campo, de modo que bastantes formas de la vida rural se conservaban todav&#237;a. &lt;br class='autobr' /&gt;
Los habitantes de estos barrios, cuya procedencia sol&#237;a ser rural, simultaneaban trabajos en la ciudad (sobre todo en la alba&#241;iler&#237;a) con tareas agr&#237;colas, y redondeaban sus ingresos (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Golpe-de-estado-" rel="directory"&gt;Golpe de estado&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH113/arton144-7d01f.jpg?1643255435' width='150' height='113' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;La Pilarica y Los Pajarillos eran, en los a&#241;os 30, n&#250;cleos de poblaci&#243;n situados en el extrarradio de la ciudad. Estaban compuestos por casas molineras sencillas, construidas casi siempre por los propios moradores, gan&#225;ndole espacio al campo, de modo que bastantes formas de la vida rural se conservaban todav&#237;a.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Los habitantes de estos barrios, cuya procedencia sol&#237;a ser rural, simultaneaban trabajos en la ciudad (sobre todo en la alba&#241;iler&#237;a) con tareas agr&#237;colas, y redondeaban sus ingresos mediante la pesca de peces o cangrejos en verano y la recogida de basura en invierno. Mujeres y ni&#241;os trabajaban igualmente, colaborando en el mantenimiento familiar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchos de estos vecinos se afiliaron a la Casa del Pueblo tempranamente. En barrio de Pilarica abundaban los afiliados al Partido Comunista, Radio de Valladolid, como puede verse en las fichas policiales de los detenidos con motivo de la huelga de 1934.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Los Pajarillos&lt;/strong&gt; estaban habitados por unas 100 personas. Algunos vecinos eran matuteros, dedic&#225;ndose a pasar mercanc&#237;as sin pagar impuestos, ya que el ayuntamiento cobraba tasas a las mercanc&#237;as que entraban en la ciudad, las cuales deb&#237;an declararse en los puntos de Consumo que se hallaban en las principales entradas de Valladolid. Las puertas de todas las casas del barrio se dejaban abiertas d&#237;a y noche para esconder, en caso de apuro, las mercanc&#237;as pasadas de matute. Las familias se conoc&#237;an perfectamente entre s&#237; y sol&#237;an ayudarse en los malos momentos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las mujeres y los ni&#241;os trabajaban principalmente como jornaleros en las huertas pr&#243;ximas, aunque este trabajo era estacional y consist&#237;a sobre todo en arrancar y espigar. En 1936 se pagaban 4 &#243; 5 pesetas por jornada, aunque lo que se tasaba era el rendimiento y no las horas. Por eso muchas mujeres se hac&#237;an acompa&#241;ar de sus hijos, peque&#241;os todav&#237;a, para que las ayudasen en la tarea, aumentando as&#237; su rendimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Otro trabajo desarrollado por los vecinos de este barrio fue la recogida y clasificaci&#243;n de las basuras, que se hac&#237;a mediante carros de mulas. Despu&#233;s se volcaban los desperdicios en los patios de las casas molineras, y las mujeres y los ni&#241;os se dedicaban a escoger y clasificar los desechos, que despu&#233;s se vend&#237;an a los traperos, chatarreros, etc. As&#237; se sacaba un sobresueldo para poder subsistir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Varios vecinos estaban empleados en el Matadero Municipal, que se encontraba en el solar en donde hoy est&#225; el Polideportivo Miriam Blasco. Es el caso de Alejandro Torre &#8220;Pica&#8221;, y de su asesino, Alejandro &#8220;Burre&#241;o&#8221;. Este &#250;ltimo utiliz&#243; su habilidad con la puntilla sobre sus v&#237;ctimas y alardeaba de ello.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trataba de un modo de vida todav&#237;a a caballo entre lo rural y lo urbano; la familia que pod&#237;a, criaba un par de gallinas, y los m&#225;s pudientes, un cerdo. Tambi&#233;n hab&#237;a varios pastores; uno de ellos se dedicaba a hacer quesos y a vender el suero a sus vecinos, con el que de esta manera pod&#237;an desayunar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La precariedad con la que se desarrollaban sus vidas origin&#243; unos sentimientos de solidaridad muy fuertes y una temprana toma de conciencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchos de estos vecinos se hab&#237;an afiliado a la Casa del Pueblo, y lucharon por la jornada de 8 horas y por el preaviso en los despidos. Casi todos participaron en las huelgas que se convocaron para protestar por las subidas de los alimentos y otros productos b&#225;sicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trataba de un barrio obrero con una conciencia de clase muy desarrollada. En 1934, con motivo de la Huelga General convocada, se cort&#243; la v&#237;a del tren; la guardia de asalto apareci&#243; a caballo, y hubo bastantes detenciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 18 de julio de 1936, ante la inminencia del golpe militar, las autoridades llamaron a los ciudadanos a concentrarse en las Casas del Pueblo de cada localidad. En Valladolid los republicanos intentaron hacerlo as&#237;, pero hubo muchas personas, sobre todo vecinos de los barrios, que no pudieron llegar a la calle N&#250;&#241;ez de Arce, n&#250;mero 14, donde estaba la Casa del Pueblo vallisoletana. Guardias de Asalto y civiles armados se desplegaban por la ciudad, intentando ocupar los puntos clave: la Telef&#243;nica, la emisora de Radio Valladolid o el Gobierno Civil; y en las calles intentaron cortar los t&#250;neles de acceso a los barrios, as&#237; como los Portillos de la Merced y del Prado. Se trataba de neutralizar a los vecinos de los barrios m&#225;s combativos y concienciados de la ciudad, ganando tiempo hasta la incorporaci&#243;n plena de la guardia civil y del ej&#233;rcito a la sublevaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los vecinos de Las Delicias, Pajarillos, Pilarica o Santa Clara, viendo obstaculizado su acceso al centro de la ciudad, se dispusieron a resistir, organizando la resistencia con los escasos medios de que ten&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; Reunidos en las cantinas del barrio, los de Pilarica intentaron reunir todas las armas a su alcance, pidiendo por las casas del vecindario las escopetas y cualquier otro arma que pudiera haber. La m&#225;s numerosa de las reuniones tuvo lugar en la cantina de Florentino Fraile, donde los vecinos establecieron un plan para la defensa del barrio. Ten&#237;an una ventaja de cara al enemigo: su conocimiento exacto de la zona, que delimitada por las v&#237;as del tren, se abr&#237;a a los campos, donde se podr&#237;an ocultar en caso de hostigamiento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entrada ya la noche y escuch&#225;ndose los tiroteos que ten&#237;an lugar en la ciudad, los vecinos se repartieron las escopetas de caza, un par o tres de armas cortas y varios palos, hachas de talar y &#250;tiles de labranza, y se dispusieron a impedir la entrada de los facciosos en su territorio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A la cabeza de este movimiento defensivo se encontraban algunos vecinos que ya ten&#237;an experiencia en este tipo de asuntos: Florentino Fraile y los hermanos Montero, conocidos como &#8220;Los Portillanos&#8221;, quienes hab&#237;an sido detenidos en 1934 a causa de la huelga de octubre y hab&#237;an estado en prisi&#243;n varios meses; Vicente Cuadrado, uno de los primeros comunistas del Radio de Valladolid, era conocido en la ciudad por su participaci&#243;n en las huelgas y manifestaciones obreras, y por su f&#237;sico especial: le faltaba la pierna derecha y en su lugar llevaba una pr&#243;tesis de madera. La gente lo conoc&#237;a como &#8220;Patapalo&#8221;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recogidas las armas, los vecinos se reunieron de nuevo en el bar de Florentino, conocido como Bar Flores; all&#237; se organizaron en patrullas y se dirigieron a las v&#237;as y a las entradas del barrio, donde se dispusieron a interceptar a los posibles atacantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al salir del bar Flores, las patrullas fueron rompiendo todas las farolas de las calles, con el fin de dificultar la visibilidad de los golpistas. Esta es la escena que los testigos recuerdan con mayor precisi&#243;n: los vecinos, armados con palos y piedras principalmente, rompiendo las farolas en mitad de la noche.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero aquella noche nada ocurri&#243;. Los sublevados se aplicaban en la ciudad y sal&#237;an en autobuses hacia algunos pueblos considerados clave, como Tiedra o Medina de Rioseco. Sab&#237;an que los vecinos de los barrios del extrarradio de Valladolid, aislados y sin armamento de consideraci&#243;n no supon&#237;an un problema real para ellos. Ya ir&#237;an a detenerlos cuando lograsen asegurarse los puntos importantes de Valladolid, y sobre todo, cuando lograsen entrar en la Casa del Pueblo, donde estaban atrapadas m&#225;s de 500 personas pertenecientes a la flor y nata de los partidos y sindicatos de izquierda vallisoletanos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 20, lunes, una vez detenidos y encarcelados los reunidos en la Casa del Pueblo, los falangistas de Valladolid, en uni&#243;n de polic&#237;as, guardias civiles y algunos soldados, se dirigieron a estos barrios con la intenci&#243;n de someterlos. El despliegue fue extraordinario; colocaron coches y camionetas en las entradas y salidas de las calles y tomaron los barrios, recorriendo las casas una a una.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchos vecinos lograron escapar por las ventanas y patios traseros que daban a las v&#237;as del tren, refugi&#225;ndose despu&#233;s en las afueras de la ciudad, por los sembrados y huertas. Pero otros muchos fueron detenidos y asesinados all&#237; mismo, en su propia casa, ante su familia y vecinos, como ocurri&#243; con Alfonso Mu&#241;oz, de la familia &#8220;Los Cucarachos&#8221;; o sacados entre golpes y asesinados en alguno de los descampados cercanos a la ciudad, como los Montero; o en la propia calle, ante los vecinos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Algunos se las arreglaron para resistir algunas semanas, para despu&#233;s ser detenidos y paseados o ejecutados, como ocurri&#243; con los hermanos &#8220;Portillanos&#8221;, a los que sacaron de su casa entre golpes, llev&#225;ndoselos en un cami&#243;n junto con la esposa del m&#225;s joven, Micaela Pasalodos, de apenas 23 a&#241;os.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; que, aunque los participantes intentaron escapar, los fueron deteniendo uno tras otro. La patrulla que oper&#243; en esta zona estaba compuesta por guardias civiles y falangistas en gran n&#250;mero. Sol&#237;an aparecer con varios coches y cortaban las calles de la zona, desplegando sus efectivos por las aceras y obligando a los vecinos a salir a la calle, donde eran identificados, golpeados y detenidos. Algunos lograron escapar, pero su fuga trajo como consecuencia la detenci&#243;n, apaleamiento e incluso la muerte de sus familiares como represalia y aviso a los dem&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tras las detenciones de los hombres, la represi&#243;n continu&#243; ejerci&#233;ndose sobre los dem&#225;s vecinos del barrio, sobre todo contra las familias de quienes hab&#237;an logrado huir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 7 u 8 de septiembre, un grupo de civiles uniformados de falangistas asesin&#243; en plena calle a una mujer embarazada de seis meses, embarazo que era notorio. Los asesinos fueron a su casa para detener a su marido, quien pudo escapar por las ventanas y huir por las v&#237;as. Ante esta huida, hicieron salir a la calle a su mujer y la mataron all&#237; mismo, ante los vecinos. Se llamaba Gregoria &#205;scar Esteban, de 25 a&#241;os, conocida como &#8220;Goya&#8221;. Su cad&#225;ver qued&#243; tendido en el mismo lugar del asesinato y lo pudo ver mucha gente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este suceso, ocurrido en la calle Nueva del Carmen, ocasion&#243; las protestas en voz alta de las vecinas de los barrios aleda&#241;os, entre las que se encontraban las mujeres de la Calle Alta, quienes ya hab&#237;an sufrido cruelmente la represi&#243;n ante sus propias familias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchas de estas mujeres hab&#237;an perdido ya a sus maridos, como la se&#241;ora Luc&#237;a; otras ten&#237;an a los suyos escapados o detenidos. Estas vecinas hab&#237;an visto ya muchos cad&#225;veres de conocidos y amigos tirados en las calles; hab&#237;an sido testigos de palizas, de detenciones, de sacas; y lo ocurrido con Gregoria &#205;scar debi&#243; de hacerlas perder los nervios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa misma noche apareci&#243; un cami&#243;n lleno de falangistas en la calle Alta. Comenz&#243; a detener a las mujeres casa por casa, oblig&#225;ndolas a subir al cami&#243;n. Todas ellas eran mujeres mayores:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Victoria, la Churrera, casada con Vicente, cuyo hijo se hab&#237;a pasado a la zona roja. Otro de sus hijos, Emilio, estaba ya detenido.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Luc&#237;a, esposa de Alejandro Torres &#8220;El Pica&#8221;, asesinado. Su cuerpo apareci&#243; en la carretera de Villab&#225;&#241;ez junto con el de un amigo suyo.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Luc&#237;a Calder&#243;n &#8220;La Calderona&#8221;, socialista, con varios hijos, y viuda de un matarife; viv&#237;a frente a la anterior, y esa noche estaban las dos juntas.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Micaela, del Partido Comunista, que ten&#237;a dos hijos, tambi&#233;n comunistas.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Rosa, cuyo marido trabajaba en Miguel de Prado, igual que su hijo Ezequiel.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Agapita, con varios hijos comunistas. Su marido tambi&#233;n trabajaba en Miguel de Prado.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Se&#241;ora Cruz Madrigal, y su hijo.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; Fructuoso Garc&#237;a &#8220;El Franc&#233;s&#8221;, que hab&#237;a estado unos a&#241;os en Francia y fue quien expandi&#243; el comunismo en esa zona de la ciudad. Fue condenado a 30 a&#241;os de c&#225;rcel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hab&#237;a algunas se&#241;oras m&#225;s, en total unas diez o doce. Estas mujeres protestaban abiertamente, y eran amenazadas de continuo por los falangistas del barrio. El falangista m&#225;s peligroso era un tal Ovejo, que las conoc&#237;a bien, pues antes de la sublevaci&#243;n hab&#237;a pertenecido a la Casa del Pueblo y vend&#237;a el peri&#243;dico socialista en el barrio; por ese motivo conoc&#237;a a la perfecci&#243;n las ideas que hab&#237;a en cada casa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez subidas todas al cami&#243;n, &#233;ste se par&#243; ante la casa de Fructuoso Garc&#237;a, tambi&#233;n conocido como &#8220;El Peque&#241;o&#8221;, para detenerlo. Entonces &#233;l se hizo fuerte en la casa, gritando que estaba armado y que se llevar&#237;a a todos por delante. Se form&#243; un gran jaleo y en ese momento aparecieron los &#8220;Moros&#8221;, quienes, pistola en mano, obligaron a los falangistas a llevar el cami&#243;n al Gobierno Civil, salvando as&#237; a las mujeres del paseo. Estas mujeres acabaron todas en la c&#225;rcel Vieja.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los &#8220;Moros&#8221; eran unos hermanos que pertenec&#237;an a una antigua familia de requet&#233;s. Viv&#237;an en la zona, y su padre hab&#237;a sido guerrillero durante las guerras carlistas. &#8220;El Pretendiente&#8221;, en una de sus visitas a Valladolid, se hab&#237;a alojado en casa de esta familia. Los requet&#233;s vallisoletanos se mostraron contrarios en muchas ocasiones a la violencia indiscriminada que practicaban los falangistas. En esta ocasi&#243;n, como en alguna otra, se opusieron pistola en mano a los asesinatos, enfrent&#225;ndose con los falangistas, de los que se consideraban enemigos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El saldo de vecinos represaliados fue enorme. El barrio cambi&#243; hasta quedar irreconocible. He aqu&#237; alguna de las v&#237;ctimas:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; El &lt;strong&gt;t&#237;o Ferm&#237;n&lt;/strong&gt;, encargado del crematorio municipal, situado en el P&#225;ramo de San Isidro, asesinado.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; El se&#241;or &lt;strong&gt;Basilio Arranz&lt;/strong&gt;, due&#241;o del bar &#8220;La Pepa&#8221;, casado y con dos hijos peque&#241;os; fue juzgado y condenado a 30 a&#241;os de c&#225;rcel. Muri&#243; preso en el Fuerte de San Crist&#243;bal (Pamplona).
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;a href=&#034;http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Vicente-Cuadrado-Bravo&#034; class='spip_out' rel='external'&gt;&lt;strong&gt;Vicente Cuadrado Bravo&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;, zapatero, comunista, con una pierna de palo. Pudo esconderse en unos ca&#241;averales cercanos al Esgueva. Los falangistas siguieron a su mujer cuando le llevaba la comida. Ambos fueron torturados y asesinados a tiros.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Julia&lt;/strong&gt;, esposa del anterior. Los cad&#225;veres aparecieron cerca de San Isidro.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Alfonso Mu&#241;oz&lt;/strong&gt; &#8220;Cucaracho&#8221;, asesinado a la puerta de su casa, ante su familia.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Su hermano Ferm&#237;n&lt;/strong&gt;, de la Casa del Pueblo, que estuvo varios d&#237;as escondido; sali&#243; y fue reconocido por un guardia. Fue fusilado.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Julio Antol&#237;n&lt;/strong&gt;, casado con una hermana de los anteriores; detenido en Cocheras.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Florentino Fraile S&#225;nchez&lt;/strong&gt;, propietario de la cantina &#8220;Flores&#8221; en la calle Puente la Reina, casado. Fue fusilado junto con Ferm&#237;n Mu&#241;oz &#8220;Cucaracho&#8221;
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; De la calle La O sacaron a &lt;strong&gt;Juli&#225;n Baza Hernando&lt;/strong&gt;, de la CNT, menor de edad; lo hizo una patrulla que lleg&#243; con varios coches, cortando las calles. Juli&#225;n apareci&#243; muerto pocos d&#237;as m&#225;s tarde en una cuneta de Santovenia.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;&#193;ngel Baza&lt;/strong&gt;, hermano mayor del anterior, fue detenido y condenado a 30 a&#241;os de c&#225;rcel.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;&#193;ngel Cantalapiedra&lt;/strong&gt;, amigo de los Baza. Acompa&#241;&#243; al padre de Juli&#225;n Baza a identificar el cad&#225;ver del chico; poco despu&#233;s le mataron a &#233;l. &lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;&#193;ngel Maestro&lt;/strong&gt;, instructor de Pioneros de la zona; unos falangistas lo tirotearon en plena calle, aunque logr&#243; salvar su vida.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Adolfo Rojo de la Cuesta&lt;/strong&gt;, encargado de obras; estaba acabando la carrera de arquitectura. Viv&#237;a en la calle Renedo. Estaba casado y ten&#237;a cuatro hijas. Detenido en Cocheras, fue asesinado. Su hermano Tom&#225;s tambi&#233;n fue detenido.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Villacorta&lt;/strong&gt;, maestro de obras, compa&#241;ero del anterior, fue detenido y estuvo muchos a&#241;os encarcelado. &lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Los hermanos Montero Sanz, &lt;a href=&#034;http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Alejandro-Montero-Sanz&#034; class='spip_out' rel='external'&gt;Alejandro&lt;/a&gt; y Teodoro&lt;/strong&gt;, conocidos como &#8220;Portillanos&#8221;, alba&#241;iles, comunistas que ya hab&#237;an sido detenidos en 1934. Fueron sacados de su casa junto a la mujer de Teodoro, &lt;a href=&#034;http://www.represionfranquistavalladolid.org/?Micaela-Pasalodos&#034; class='spip_out' rel='external'&gt;&lt;strong&gt;Micaela Pasalodos&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt; y asesinados. Aparecieron en el Prado de la Magdalena con signos de haber sido torturados, y ella forzada. Teodoro y Micaela se hab&#237;an casado civilmente en la ma&#241;ana del s&#225;bado 18 de julio de 1936.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Emiliano Gonz&#225;lez&lt;/strong&gt;, alba&#241;il, casado; logr&#243; esconderse en su propia casa y cada vez que hab&#237;a redada se marchaba por las v&#237;as y se refugiaba en Fuente Amarga. Por fin fue detenido, juzgado y condenado a 30 a&#241;os.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Cristina&lt;/strong&gt;, de unos 70 a&#241;os, viv&#237;a en la plaza Pilarica. Su hija Isabel Pardo y su yerno M&#225;ximo Mozo estaban detenidos. A ella la sacaron de su casa y la mataron.
&lt;br /&gt;&lt;img src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif?1643255545' width='8' height='11' class='puce' alt=&#034;-&#034; /&gt; &lt;strong&gt;Familia Conde Conde&lt;/strong&gt;: fusilaron al padre, Heraclio, trabajador de la cervecera. Tambi&#233;n fusilaron a sus dos hijos, Isaac y Tom&#225;s, y condenaron a otro hijo, Eloy, a 30 a&#241;os de c&#225;rcel.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Cae la Casa del Pueblo de Valladolid</title>
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&lt;p&gt;El d&#237;a 18 de julio hubo un llamamiento general de los dirigentes del Partido Socialista, los de UGT y los sindicatos afectos: ante los insistentes rumores de sublevaci&#243;n militar, llamaban a los afiliados y simpatizantes a reunirse en las Casas del Pueblo de las localidades. Este llamamiento fue seguido por muchas personas, y en Valladolid result&#243; fatal para los reunidos, pero sobre todo, fue determinante para que la ciudad fuera tomada por los sublevados a las pocas horas de producirse el (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Golpe-de-estado-" rel="directory"&gt;Golpe de estado&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH100/arton97-a87c7.jpg?1643255435' width='150' height='100' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El d&#237;a 18 de julio hubo un llamamiento general de los dirigentes del Partido Socialista, los de UGT y los sindicatos afectos: ante los insistentes rumores de sublevaci&#243;n militar, llamaban a los afiliados y simpatizantes a reunirse en las Casas del Pueblo de las localidades. Este llamamiento fue seguido por muchas personas, y en Valladolid result&#243; fatal para los reunidos, pero sobre todo, fue determinante para que la ciudad fuera tomada por los sublevados a las pocas horas de producirse el levantamiento.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Desde las primeras horas de la tarde del s&#225;bado 18, la gente fue llegando al edificio, que ten&#237;a su entrada principal por la calle N&#250;&#241;ez de Arce, n&#186; 14. Iban y ven&#237;an los dirigentes m&#225;s conocidos, afiliados con sus hijos, hombres procedentes de los pueblos pr&#243;ximos, que llegaban en bicicleta para recabar informaci&#243;n&#8230;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el interior del edificio se reunieron m&#225;s de 500 personas, entre las que se encontraban varias familias que se hallaban all&#237; acogidas desde las inundaciones causadas por el desbordamiento de la Esgueva en enero, y que al quedarse sin casa, se encontraban provisionalmente viviendo all&#237;, como la familia de Daniel del Barrio, fontanero vallisoletano que se hallaba viviendo en el piso superior junto con su mujer y sus cuatro hijos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hacia las ocho de la tarde, los reunidos se dieron cuenta de la verdadera gravedad de los hechos, y se plante&#243; la necesidad de armarse. En aquellos momentos, la Guardia de Asalto, acompa&#241;ada de grupos de civiles armados, patrullaba las calles al grito de &#161;&lt;i&gt;Arriba Espa&#241;a&lt;/i&gt;! y disparaban sus armas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El alcalde, se&#241;or Garc&#237;a de Quintana, estaba reunido en el ayuntamiento con sus compa&#241;eros m&#225;s leales; lo mismo suced&#237;a en el Gobierno Civil, donde el gobernador, Luis Lav&#237;n, intentaba comunicarse con sus superiores de Madrid para comprobar el alcance de la sublevaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eusebio Gonz&#225;lez, Jos&#233; Garrote y Federico Landrove L&#243;pez, que estaban en la Casa del Pueblo junto a sus compa&#241;eros, se dirigieron al Gobierno Civil para solicitar armas. Hab&#237;a m&#225;s de dos mil fusiles de asalto en la Academia de Caballer&#237;a, pero estaban sin cerrojo. De todas maneras, ni el alcalde ni el Gobernador ve&#237;an claro lo de armar al pueblo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No fueron capaces de calibrar el verdadero peligro que se cern&#237;a sobre Valladolid, ni pensaron en la indefensi&#243;n en que estaban los ciudadanos ante un golpe militar. La desconfianza en sus conciudadanos fue fatal para todos, y tambi&#233;n para ellos, pues ambos fueron ejecutados por los franquistas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando los tres dirigentes socialistas acabaron de realizar las gestiones, las calles de Valladolid estaban ya pr&#225;cticamente tomadas por los rebeldes, y no pudieron volver a entrar en la Casa del Pueblo, convertida a esas horas en una trampa mortal. Eusebio Gonz&#225;lez fue detenido en la tarde del 19 y asesinado en un pinar; Jos&#233; Garrote fue el primer pol&#237;tico fusilado con juicio previo, y Federico Landrove tambi&#233;n fue detenido poco despu&#233;s junto a su padre, Federico Landrove Moi&#241;o, primer alcalde republicano de la ciudad, y condenados ambos a pena de muerte, aunque solo se cumpli&#243; la del hijo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el interior de la Casa del Pueblo, el nerviosismo aumentaba por momentos. Entre los reunidos no faltaban personas con car&#225;cter y capacidad organizativa que se plantearon resistir y organizar a toda aquella gente. Pero no ten&#237;an lo fundamental: armas con las que defender su vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mariano P&#233;rez Medina, jardinero municipal y socialista decidido, se hizo cargo de la defensa. Dentro de la Casa hab&#237;a unas pocas armas cortas, un par de escopetas y una escopeta con los ca&#241;ones recortados. Con este arsenal tuvieron que defenderse los sitiados. Mariano fue el autor de algunos de los escasos disparos que se hicieron, disparos que hizo con la escopeta de ca&#241;ones recortados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mariano fue detenido en la ma&#241;ana del 19 y condenado a muerte y ejecutado junto a su hermano Donato. Su hermana Victoria fue condenada a 20 a&#241;os de prisi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con la llegada del amanecer, los sublevados colocaron una ametralladora en la torre de la catedral, punto desde el que se controlaban los tejados y fachada de la Casa del Pueblo. Otra ametralladora fue colocada en el tejado del Pasaje Guti&#233;rrez, cubriendo la parte posterior del edificio, que daba a la calle Fray Luis de Le&#243;n. De inmediato se produjeron los primeros disparos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los de la Casa del Pueblo se dieron cuenta de que iban a ser detenidos y empezaron a destruir los documentos. Todos los papeles importantes se tiraron por los desag&#252;es; cuando &#233;stos quedaron atrancados, comenzaron a romperlos en trozos peque&#241;os, arroj&#225;ndolos a la calle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El ej&#233;rcito, que se hab&#237;a unido al golpe a primera hora de la noche anterior, emplaz&#243; un ca&#241;&#243;n en la calle Galera, dirigido a la fachada de la calle Fray Luis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dos disparos de ca&#241;&#243;n fueron el fin de la Casa del Pueblo. A los pocos minutos, un hombre subi&#243; a la azotea llevando una s&#225;bana blanca, y fue ametrallado en el acto. Lo mismo ocurri&#243; con dos o tres personas que salieron a la calle con trapos blancos. Por fin se acept&#243; la rendici&#243;n, y los republicanos, los afiliados a la Casa del Pueblo, los socialistas, en fin, todos los reunidos all&#237; fueron saliendo a la calle con los brazos en alto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unas 580 personas fueron detenidas. Algunas lograron escabullirse entre el caos originado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eran las diez de la ma&#241;ana de aquel fat&#237;dico domingo 19 de julio de 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para muchas de aquellas personas, aquello fue el final de su vida y de sus esperanzas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;TESTIMONIO&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;J.R. ten&#237;a 11 a&#241;os en julio de 1936. Viv&#237;a con su familia en el n&#250;mero 14 de la calle N&#250;&#241;ez de Arce, es decir, en el mismo edificio en el que se ubicaba la Casa del Pueblo vallisoletana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ni ella, ni niguno de sus hermanos, todos ni&#241;os, olvidaron jam&#225;s las horas transcurridas en el interior del edificio, ni las tr&#225;gicas consecuencias que su toma acarre&#243; a cientos de familias como la suya.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El 18 de julio de 1936 era s&#225;bado. Hac&#237;a calor, y hab&#237;a ambiente revuelto. Ya desde por la ma&#241;ana se not&#243; mucho ir y venir de gente a la Casa del Pueblo. Ya se hab&#237;a escuchado por la radio algo acerca de un levantamiento de los militares, pero en &#193;frica; no era la primera vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A primera hora de la tarde comenz&#243; a precipitarse todo. Llegaba mucha gente a la Casa del Pueblo, en coches, en bicis, a pie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El padre de J. dijo a los suyos que no salieran a la calle, y desde su casa, a trav&#233;s del patio, vieron c&#243;mo se reun&#237;a una gran cantidad de gente a lo largo de la tarde; o&#237;an discusiones, y a la gente hablando sin parar. Dentro del edificio hab&#237;a familias enteras, gente de los pueblos, personas conocidas, como Garrote, el concejal, y otros a los que ellos conoc&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fue pasando la tarde y empezaron a escucharse disparos por las calles. No hab&#237;a muchas noticias, y no sab&#237;an exactamente qu&#233; estaba pasando en la ciudad, pero al cabo de las horas tomaron conciencia de que el levantamiento pod&#237;a triunfar, porque los guardias de asalto y los falangistas estaban tomando las calles a base de disparos, y no hab&#237;a respuesta organizada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El padre les orden&#243; que se acostaran y que no se preocuparan, pues &lt;i&gt;&#8220;la guardia civil est&#225; con nosotros&#8221;.&lt;/i&gt; El, como muchos otros, creyeron que era cuesti&#243;n de horas, y que despu&#233;s todo volver&#237;a a su cauce.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ni&#241;os se acostaron, pero no era posible dormir. Los tiros iban a m&#225;s, y el jaleo dentro de la Casa del Pueblo tambi&#233;n. Se notaba que la gente de dentro se iba poniendo nerviosa, y se o&#237;an discusiones y gritos, aunque ella asegura que desde all&#237; no salieron tiros. En eso es tajante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En medio de la noche, sin que pueda decir ni aproximadamente la hora, sus padres los sacaron de la cama porque hab&#237;an comenzado a disparar contra la Casa del Pueblo desde alg&#250;n tejado, pero eran r&#225;fagas de metralleta, y el peligro era evidente. (Despu&#233;s sabr&#237;an que los golpistas hab&#237;an emplazado una ametralladora en la torre de la catedral, en el hueco del reloj, y otra en el tejado del Pasaje Guti&#233;rrez).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Primero pensaron colocar los colchones en las ventanas, pero ante el cariz que los hechos tomaban, la familia opt&#243; por pedir refugio en los pisos bajos de la casa, donde estar&#237;an m&#225;s protegidos.&lt;br class='autobr' /&gt;
En zapatillas y camis&#243;n bajaron por la escalera y fueron acogidos por unos vecinos; ella recuerda pocos detalles, ya que estaban todos atemorizados. Se o&#237;an muchos disparos y tambi&#233;n gritos y mucho ruido en la Casa del Pueblo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se o&#237;a correr agua por las ca&#241;er&#237;as sin descanso. En la Casa del Pueblo mojaban los documentos para hacerlos ilegibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por fin amaneci&#243; el domingo 19 de julio. El jaleo iba en aumento en el exterior y en el edificio. Por las rendijas de las ventanas cerradas, los mayores intentaban enterarse de lo que ocurr&#237;a en la calle, que estaba tomada por guardias civiles, soldados y falangistas. Despu&#233;s se oyeron dos estampidos tremendos y lleg&#243; el final.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;J. recuerda que fueron dos ca&#241;onazos y que destruyeron parte de la fachada de la calle Fray Luis de Le&#243;n. Entre los ruidos, los gritos de los asaltantes y los de los que estaban dentro, el clamor era tremendo. &lt;i&gt;&#8220;Qu&#233; miedo pasamos. No sab&#237;amos qu&#233; pasaba, pero se estaban rindiendo, y empezaron a aparecer guardias y gente con pistolas y fusiles por la escalera de la casa. Se o&#237;an golpes: &#161;Abran, alto! &#161;Salgan con las manos arriba!&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llorando y vestidos con ropas de casa, todos los vecinos de la casa fueron saliendo al portal, donde los atacantes los sacaron a la calle. All&#237; los obligaron a ponerse contra las rejas de un jard&#237;n que hab&#237;a enfrente (y que todav&#237;a existen), con los brazos en alto. Hab&#237;a un gran caos, un griter&#237;o inmenso. Estaban sacando a todos los refugiados en la Casa del Pueblo; un gent&#237;o extraordinario, quinientas personas. Desde las ventanas superiores ca&#237;an trozos de papel, como si nevase. Miles de papeles entre los que ella vio carnets sin fotograf&#237;as y con el nombre tachado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los guardias y los falangistas pon&#237;an a la gente en filas, de cara a la pared y con los brazos en alto. Despu&#233;s ordenaron a los prisioneros colocarse en filas de a dos, y con las manos en alto los dirigieron hacia abajo, hacia Angustias. Uno de los guardias les dijo a sus compa&#241;eros: &lt;i&gt;&#8220;&#191;no veis que son unos ni&#241;os? Que se vayan; no los vamos a detener&#8230;&#8221;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y se llevaron detenidos a su padre y a su madre, quedando J. y sus otras hermanas, ni&#241;as peque&#241;as, abandonadas en medio de la calle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A su padre no lo volver&#237;an a ver libre. Poco despu&#233;s fue juzgado, y a pesar de que demostr&#243; que era vecino del inmueble y por eso estaba all&#237;, la justicia de los sublevados lo conden&#243; a muerte y lo ejecut&#243;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Levantamiento en Valladolid</title>
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		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>



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&lt;p&gt;Desde el mismo dia 14 de abril de 1931, fecha de su advenimiento, la Rep&#250;blica tuvo enemigos implacables que no dejaron de conspirar para derribarla. Estos elementos fueron, principalmente, los partidos de derecha, tal como la CEDA, o Renovaci&#243;n Espa&#241;ola; la iglesia cat&#243;lica, dispuesta a dar la batalla por sus intereses hasta el final, costara lo que costara, y un gran grupo de mandos militares, en su mayor parte africanistas, enemistados con Aza&#241;a a causa de la reforma impulsada por &#233;ste en el (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Golpe-de-estado-" rel="directory"&gt;Golpe de estado&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH94/arton96-731ee.jpg?1643255435' width='150' height='94' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Desde el mismo dia 14 de abril de 1931, fecha de su advenimiento, la Rep&#250;blica tuvo enemigos implacables que no dejaron de conspirar para derribarla. Estos elementos fueron, principalmente, los partidos de derecha, tal como la CEDA, o Renovaci&#243;n Espa&#241;ola; la iglesia cat&#243;lica, dispuesta a dar la batalla por sus intereses hasta el final, costara lo que costara, y un gran grupo de mandos militares, en su mayor parte africanistas, enemistados con Aza&#241;a a causa de la reforma impulsada por &#233;ste en el seno del Ej&#233;rcito.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Tres enemigos temibles que, coaligados y unidos por la defensa de sus intereses, violaron su juramento de lealtad a la Rep&#250;blica (que hab&#237;an hecho &lt;i&gt;por su honor&lt;/i&gt;), y en el caso de la Iglesia, pasaron sobre su propio deber de conciencia, dando la vuelta a su mandato mientras incitaban a la violencia en sus c&#237;rculos de influencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Militares traidores y eclesi&#225;sticos sacr&#237;legos, unidos a los propietarios y las derechas sociol&#243;gicas, se levantaron contra el poder legal aquel 18 de julio de 1936, coronando as&#237; una espiral de violencia que hab&#237;a comenzado el propio 14 de abril de 1931 contra la Rep&#250;blica, decididos a terminar con ella a cualquier precio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El precio fue de tal calibre que a fecha de hoy todav&#237;a se desconoce el verdadero calado que aquel ba&#241;o de sangre tuvo. Las consecuencias: miles de asesinados, miles de familias deshechas, el pa&#237;s entero arruinado material y moralmente; destrucci&#243;n de todo el tejido social, sindical y pol&#237;tico; desaparici&#243;n total del esfuerzo educativo efectuado por la Rep&#250;blica; decadencia de los pueblos, desmoralizaci&#243;n de la poblaci&#243;n; miles de exiliados, regreso a formas de producci&#243;n arcaicas, desaparici&#243;n de las libertades conseguidas, vuelta al pensamiento &#250;nico mediante el adoctrinamiento religioso y pol&#237;tico de la poblaci&#243;n entera, y, en fin, un atraso irreversible en el desarrollo del pa&#237;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;17 de julio en Valladolid&lt;/strong&gt;&lt;br class='autobr' /&gt;
&lt;i&gt;(Investigaci&#243;n en la Hemeroteca: Ricardo Furones)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a 17 de julio de 1936 cay&#243; en viernes. La ciudad estaba tranquila. Las familias que se lo pod&#237;an permitir hab&#237;an salido hacia las costas norte&#241;as, como era costumbre en la ciudad; hab&#237;a muchos ni&#241;os en las colonias infantiles, como la de Las Salinas, en Medina del Campo, y los j&#243;venes deportistas de la ciudad estaban pendientes de las Olimpiadas Populares de Barcelona, en las que Valladolid iba a estar ampliamente representada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El d&#237;a amaneci&#243; despejado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;i&gt;Temperaturas previstas en la ciudad:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;M&#225;xima: 29,6&#186; C &lt;br class='autobr' /&gt;
M&#237;nima: 11,9&#186; C&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estado del cielo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ma&#241;ana: Despejado&lt;br class='autobr' /&gt;
Tarde: Nuboso&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nacimientos:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rafael Manuel Aranda, en la calle Embajadores n&#186; 2.&lt;br class='autobr' /&gt;
Carmen Molpeceres, en la calle Cadenas n&#186; 28.&lt;br class='autobr' /&gt;
Valent&#237;n P&#225;ramo, en la calle General Almirante n&#186; 10.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Matrimonios:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Eutiquio P&#233;rez Revilla con Florentina Fern&#225;ndez Esteban.&lt;br class='autobr' /&gt;
&#193;ngel Llorente Gonz&#225;lez con Isabel Cuesta Fern&#225;ndez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cines y Teatros:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sala Zorrilla: sesiones a las 19.15 y a las 22.45&lt;br class='autobr' /&gt;
Actuaci&#243;n de Carmen Amaya y Luisita Esteso&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sal&#243;n Pradera: sesiones a las 19.30 y a las 22.45&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;A las doce en punto&#8221;, Richard Barthermest y Ann Dvorak&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cinema Coca: &lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;La estropeada vida de Oliverio VIII&#8221;, Stan Laurel y Oliver Hardy&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cinema Capitol:&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;Nuestra Hijita&#8221;, Shirley Temple&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cinema Roxy:&lt;br class='autobr' /&gt;
&#8220;Aqu&#237; viene la Armada&#8221;, James Cagney&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los paseos y la Acera de San Francisco estaban muy concurridos, as&#237; como las terrazas veraniegas, destacando la del Bar Cant&#225;brico y la del Caf&#233; Royalti, en la calle Santiago, que ofrec&#237;a sus habituales conciertos veraniegos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de esta apariencia de normalidad, la maquinaria de la sublevaci&#243;n ya estaba en marcha.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La trama militar estaba lista para actuar. En la ciudad se hab&#237;a constituido una Junta Militar que trabajaba en Regimientos y Cuarteles, difundiendo propaganda y ganando adeptos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por la ma&#241;ana, el Capit&#225;n General, Nicol&#225;s Molero Lobo, se hab&#237;a posesionado nuevamente del mando de la 7&#170; Divisi&#243;n Org&#225;nica, tras recuperarse de una intervenci&#243;n quir&#250;rgica que le hab&#237;a sido practicada unos d&#237;as antes.&lt;br class='autobr' /&gt;
Por la tarde, discretamente, un grupo de militares se dirig&#237;a a Valladolid para encabezar la sublevaci&#243;n. El encargado de llevar adelante la operaci&#243;n era el General Andr&#233;s Saliquet Zamora, acompa&#241;ado, entre otros, por un Teniente Coronel de Estado Mayor, Enrique Uzquiano; un Comandante de Estado Mayor, Anselmo L&#243;pez Maristany y un Capit&#225;n, Jos&#233; Artieda L&#243;pez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El grupo se dirigi&#243; al Monte de Mucientes, un paraje muy cercano a la ciudad, y se instalaron en una finca que era propiedad de la familia Cuesta, colaboradores entusiastas del proyecto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;All&#237;, en esa residencia campestre conocida como el Caser&#237;o de los Cuesta, los militares mantuvieron reuniones con los dem&#225;s implicados vallisoletanos hasta acordar los detalles: la sublevaci&#243;n se producir&#237;a en Valladolid en la madrugada de 18 al 19, a las cuatro y media de la madrugada; a esa hora, el General Saliquet y las tropas sublevadas asaltar&#237;an la 7&#170; Divisi&#243;n Org&#225;nica, tomando posesi&#243;n de la misma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cerrado ya el plan, los cabecillas se dedicaron a pasear y escuchar misas en la capilla de la finca hasta que el d&#237;a 18, cayendo la noche, llegaron emisarios desde Valladolid para anunciar que el golpe se hab&#237;a adelantado de manera espont&#225;nea. Los conspiradores interrumpieron la cena, y previo paso por la capilla del Caser&#237;o para rogar por el &#233;xito de su traici&#243;n, se pusieron en marcha hacia Valladolid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero tambi&#233;n la trama civil del golpe se hab&#237;a puesto en marcha ya.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El viernes 17 estaban teniendo lugar movimientos sospechosos por toda la provincia. Las milicias ciudadanas constituidas fundamentalmente por j&#243;venes falangistas, se estaban concentrando en diversas zonas de los alrededores de la ciudad con la intenci&#243;n de cercarla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reunidos por partidos judiciales, las concentraciones se produjeron en:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Geria&lt;/strong&gt;: procedentes de Tordesillas, Medina del Campo y y pueblos de su influencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Montes&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;Torozos&lt;/strong&gt;: Medina de Rioseco, Villal&#243;n y pueblos de su influencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Traspinedo&lt;/strong&gt;: Pe&#241;afiel y pueblos de su influencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Viana&lt;/strong&gt;: Portillo y otros pueblos pinariegos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mojados&lt;/strong&gt;: Olmedo, Iscar&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n el derechista Vicente Gay, que form&#243; y entren&#243; a diversos grupos falangistas desde su base en Tordehumos, los golpistas concentrados eran miles; en realidad, eran cientos, aunque les sobraba agresividad y determinaci&#243;n homicida, como enseguida se comprob&#243;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En la ciudad de Valladolid, los civiles se concentraron en varios pisos c&#233;ntricos cuyos propietarios colaboraban de esa manera con el levantamiento. All&#237;, los j&#243;venes falangistas esperaban la se&#241;al de salida para hacer su revoluci&#243;n. No eran muchos, ni ten&#237;an muchas armas; pero su papel fue relevante en la sublevaci&#243;n, pues fueron la cabeza visible en un principio, y el primer ba&#241;o de sangre que sufri&#243; la provincia fue debido casi enteramente a los camisas azules, que supervisados y dirigidos desde los puestos de la guardia civil pusieron en pr&#225;ctica las &#243;rdenes del Director, Emilio Mola, en todo lo que se refer&#237;a a la contundencia del golpe:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&#8220;Hay que sembrar el terror&#8230; hay que dejar la sensaci&#243;n de dominio, eliminando sin escr&#250;pulos ni vacilaci&#243;n a todos los que no piensen como nosotros&#8221;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para esta tarea tit&#225;nica se preparaban los falangistas vallisoletanos en la tarde y la noche del viernes 17 de julio de 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las noticias se abr&#237;an paso poco a poco: se hablaba de una sublevaci&#243;n militar en las guarniciones de Ceuta y Melilla. Estas noticias estaban ya circulando entre los elementos militares (incluida la Guardia Civil), e incluso sab&#237;an que el levantamiento contra el Gobierno de la Rep&#250;blica en la pen&#237;nsula comenzar&#237;a en la Sexta Divisi&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los poderes legales no eran ajenos a estos rumores. El Gobernador Civil, se&#241;or Lav&#237;n, convoc&#243; una reuni&#243;n para analizar la situaci&#243;n y tomar precauciones. A esta reuni&#243;n asistieron el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Rubio Sarac&#237;bar; el Diputado socialista Federico Landrove L&#243;pez; el alcalde de la ciudad, Antonio Garc&#237;a de Quintana; los concejales Eusebio Gonz&#225;lez Su&#225;rez y Jos&#233; Garrote Tebar; el dirigente ferroviario Torres Bartual y alguna personalidad m&#225;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ante la verosimilitud de las noticias, determinaron a lo largo de la reuni&#243;n, que se prolong&#243; hasta la madrugada del s&#225;bado 18, emplazar seis ametralladoras en la sede del Gobierno Civil, establecer rondas de vigilancia por toda la ciudad e intensificar la vigilancia sobre los acuartelamientos de la capital para detectar movimientos sopechosos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esa noche ya hubo gente reunida en la Casa del Pueblo; algunos grupos de derechistas rondaban por las calles, y la polic&#237;a efectu&#243; varios cacheos, incautando algunas armas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;As&#237; transcurri&#243; la noche del viernes 17 y amaneci&#243; el s&#225;bado 18 de julio de 1936.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La polic&#237;a, en cumplimiento de las &#243;rdenes del Gobernador Civil Luis Lav&#237;n, detuvo en sus domicilios a los dirigentes derechistas Sebasti&#225;n Criado del Rey, que hab&#237;a patrullado las calles con sus compa&#241;eros durante la noche anterior, a Manuel Sempr&#250;n y a Jim&#233;nez Vega, que se hab&#237;an distinguido por sus ataques y ten&#237;an ya amplios antecedentes. Se practicaron registros en sedes y domicilios particulares y se intent&#243; detener a los falangistas m&#225;s conocidos; pero estaban recluidos en su particular acuartelamiento y las fuerzas de orden p&#250;blico no dieron con ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de la ma&#241;ana hubo mucho movimiento en los alrededores del Gobierno Civil; entre las visitas, destacaron las dos que protagoniz&#243; el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Ruiz Guerra, quien estuvo despachando con el Gobernador Lav&#237;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras, las fuerzas de izquierdas se concentraban en la Casa del Pueblo de Valladolid, situada en la calle N&#250;&#241;ez de Arce 14, en busca de directrices.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los pueblos, los alcaldes contactaron con el Gobierno Civil telef&#243;nicamente, y algunos, los de los ayuntamientos m&#225;s cercanos a la capital, mandaron a personas de confianza para que se informaran de primera mano acerca de lo que estaba sucediendo. Muchos de estos emisarios ser&#237;an interceptados por patrullas golpistas y asesinados en pleno camino. Sus cuerpos aparecer&#237;an tirados en las cunetas y ser&#237;an enterrados en Valladolid. As&#237; pas&#243; con vecinos de Renedo, de Simancas, de Cigales y de otras localidades.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto, el Gobernador Civil tranquilizaba los &#225;nimos de los alcaldes v&#237;a telef&#243;nica. A todos aconsej&#243; lo mismo: desarmar a los posibles golpistas del pueblo y concentrar a la mayor cantidad de vecinos afines a la Rep&#250;blica en los locales municipales o en las Casas del Pueblo. Estas directrices fueron cumplidas por la inmensa mayor&#237;a de las corporaciones, y como se comprob&#243; despu&#233;s no les sirvi&#243; de gran cosa a la hora de defenderse: la gran mayor&#237;a de los alcaldes, concejales y dirigentes obreros de los pueblos fueron detenidos, y muchos de ellos asesinados sin m&#225;s o fusilados tras juicios sumar&#237;simos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los guardias de asalto del cuartel de Tener&#237;as estaban siendo avisados desde por la ma&#241;ana para que se presentasen en su cuartel. A partir de las tres de la tarde, los guardias comenzaron a llegar y fueron formados en el gimnasio. Los guardias estaban descontentos y manten&#237;an conversaciones en las que manifestaban su protesta, al punto que hubo de intervenir el Comandante para imponer orden. Ya formados, les comunic&#243; la orden de traslado a Madrid y los guardias salieron en formaci&#243;n a la Plaza de Tener&#237;as, donde estaban ya preparadas las camionetas para salir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De entre el p&#250;blico que contemplaba la escena sali&#243; un capit&#225;n llamado Pereletegui y empez&#243; a arengar a los guardias, incit&#225;ndoles a la desobediencia, dici&#233;ndoles que los mandaban a Madrid para disparar contra sus compa&#241;eros, y gritando vivas a Espa&#241;a y al Ej&#233;rcito; los concentrados, descontentos con la orden, comenzaron a secundar al capit&#225;n, produci&#233;ndos gritos que hicieron bajar al Comandante, que estaba en su despacho.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pereletegui, rodeado por algunos guardias y secundado por el Teniente Gonz&#225;lez Sanz, se enfrent&#243; al Comandante, acus&#225;ndole en alta voz de enviar a sus hombres a combatir contra sus propios compa&#241;eros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ante la situaci&#243;n de insubordinaci&#243;n creada por los guardias, que portaban sus armas, se produjeron una serie de conferencias telef&#243;nicas con el Gobernador Civil y hasta con el Ministerio de Gobernaci&#243;n, y de todas ellas se concluy&#243; en que las Compa&#241;&#237;as de Guardia de Asalto se quedar&#237;an en la ciudad y proteger&#237;an el orden en las calles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como se puede comprobar, la debilidad de los responsables fue el m&#225;s grave de los problemas que tuvo en ese momento la Rep&#250;blica, y el que al final acabar&#237;a con ella y con cuantos intentaron defenderla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El incidente de la plaza de Tener&#237;as sirvi&#243; de espoleta para la sublevaci&#243;n. Enterado el Comandante de Estado Mayor Anselmo L&#243;pez Maristany, que formaba parte de la Junta sediciosa, se puso en marcha de inmediato hacia la finca de Mucientes para avisar a Saliquet de que los acontecimientos se estaban precipitando y traerlo a la ciudad para que encabezase la sublevaci&#243;n, tal y como estaba convenido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando los militares llegaron a Valladolid, se encontraron con que el golpe se hab&#237;a producido hac&#237;a dos horas, es decir, hacia las 18.00 de la tarde. La Guardia de Asalto hab&#237;an salido en sus camionetas por la calle San Ildefonso hasta el Paseo de Zorrilla; y al llegar a la plaza Zorrilla, grupos de falangistas comenzaron a un&#237;rseles al grito de &#8220;&#161;Viva Espa&#241;a!&#8221;. Las patrullas formadas por los guardias de asalto junto con los paisanos armados empezaron a recorrer la calle Santiago, mientras comercios, bares y caf&#233;s cerraban sus puertas y los grupos de izquierdistas que se hab&#237;an formado en los alrededores se disolv&#237;an.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras tanto, el aviso del inicio de la rebeli&#243;n llegaba al caser&#237;o de los Cuesta, en Mucientes. Saliquet hubo de apresurarse para poder hacer su papel, y de inmediato se dirigi&#243;, junto con todo su grupo, hacia la ciudad, donde los grupos derechistas, cada vez m&#225;s envalentonados, se planteaban entrar en el Gobierno Civil y liberar a los detenidos de la C&#225;rcel Nueva.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El capit&#225;n Pereletegui logr&#243; disuadir a estos grupos, dici&#233;ndoles que hab&#237;a que esperar a que el ej&#233;rcito se les uniera. Quer&#237;a que el protagonismo de la sublevaci&#243;n se mantuviera desde el primer momento en las manos de los militares. Pero hacia las siete de la tarde las calles de Valladolid ya estaban tomadas por los facciosos: guardias de asalto, falangistas, gente de Acci&#243;n Popular, de Renovaci&#243;n Espa&#241;ola, de las JAP y tradicionalistas hab&#237;an establecido controles armados y comenzaban a escucharse tiros por diversas zonas de la ciudad, mientras el Ej&#233;rcito y la Guardia Civil, encerrados en sus cuarteles, esperaban acontecimientos sin intervenir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hacia las ocho de la tarde, un piquete armado detuvo en la carretera de Madrid, ya en la entrada de la ciudad, a un coche en el que viajaban dos diputados madrile&#241;os que ven&#237;an a ayudar a las autoridades republicanas. Los diputados socialistas Jos&#233; Maestro San Jos&#233; y Juan Lozano Ruiz, que viajaban en un taxi acompa&#241;ados de una persona de su confianza, Jos&#233; Mar&#237;a S&#225;nchez Izquierdo, fueron conducidos al cuartel de Farnesio, pr&#243;ximo al lugar de los hechos, y solo saldr&#237;an para ser juzgados, condenados a muerte y fusilados en San Isidro antes de cumplirse un mes de su detenci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La situaci&#243;n en la ciudad era alarmante. Pasadas las ocho de la tarde, el Gobernador Civil Luis Lavin se volvi&#243; a reunir con los dirigentes de la ciudad. Eusebio Gonz&#225;lez Suarez, Jos&#233; Garrote Tebar y Federico Landrove L&#243;pez ven&#237;an de la Casa del Pueblo, donde ya estaban reunidos cientos de personas, esperando un plan de defensa, una orientaci&#243;n, directrices, armas; algo, en definitiva, con lo que defender a la Rep&#250;blica, y aunque quiz&#225; no eran conscientes en ese momento, su propia vida y la de sus familias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los tres dirigentes pidieron la entrega de armas. Lav&#237;n, y Garc&#237;a de Quintana, Gobernador y Alcalde respectivamente, no lo ve&#237;an claro. Pensaban que el levantamiento pod&#237;a quedarse en una asonada m&#225;s, y que si entregaban armas a los ciudadanos se producir&#237;a un ba&#241;o de sangre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se decid&#237;a as&#237; la suerte de la ciudad y de miles de vecinos. Un error de c&#225;lculo y una decisi&#243;n basada en la desconfianza hicieron caer la ciudad, y horas m&#225;s tarde toda la provincia en manos de los sublevados, que no tendr&#237;an piedad. Todos los reunidos en aquella sala del Gobierno Civil morir&#237;an en breve plazo: Garrote Tebar, concejal, m&#233;dico de m&#225;s de cincuenta a&#241;os, tuvo el dudoso privilegio de ser el primer fusilado con juicio previo. Le seguir&#237;an todos los dem&#225;s, engrosando as&#237; la ya amplia lista de vecinos asesinados por las calles, los campos y las cunetas de toda la provincia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando los tres socialistas, Garrote, Gonz&#225;lez y Landrove regresaron a la Casa del Pueblo, se encontraron con que ya estaba cercada por las fuerzas sublevadas, por lo que no pudieron entrar. Federico Landrove y Jos&#233; Garrote fueron detenidos d&#237;as despu&#233;s, juzgados, condenados a muerte y ejecutados; Eusebio Gonz&#225;lez fue interceptado en pleno Pinar de Antequera cuando se dispon&#237;a a salir de la ciudad, y al ser identificado, lo asesinaron sin m&#225;s dilaci&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En las calles, y a la espera de la llegada de &#8220;la autoridad militar competente&#8221;, el Teniente de la Guardia de Asalto, Cuadra, al frente de una patrulla de civiles armados y vestidos muchos de ellos con la camisa azul, tomaron el edificio de Correos, el de Tel&#233;grafos y finalmente el de Radio Valladolid, desde donde se emiti&#243; la primera noticia del levantamiento a las 21.30.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En esos momentos, Saliquet cruzaba el r&#237;o Pisuerga y se refugiaba en un convento de la calle de San Quirce, donde las monjitas le ayudaron a vestir su uniforme. Llegaba la autoridad militar a encabezar lo que de entonces en adelante se conocer&#237;a como el &#8220;Glorioso Movimiento Nacional&#8221;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>La sublevaci&#243;n en Valladolid</title>
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		<dc:date>2010-04-18T19:51:00Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Orosia Cast&#225;n</dc:creator>



		<description>
&lt;p&gt;El triunfo del Frente Popular desencaden&#243; un proceso de violencia y agresiones por parte, sobre todo, de los falangistas vallisoletanos, que de ninguna manera aceptaban el dictamen de las urnas. Las consignas difundidas por Jose Antonio en el Teatro Calder&#243;n acerca de &#8220;los pu&#241;os y las pistolas&#8221; fueron fiel y entusi&#225;sticamente seguidas en nuestra provincia por sus seguidores inmediatos; algunos de ellos fueron detenidos en el transcurso de sus razzias, por tenencia il&#237;cita de armas o por (...)&lt;/p&gt;


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&lt;a href="http://represionfranquistavalladolid.org/?-Golpe-de-estado-" rel="directory"&gt;Golpe de estado&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;img class='spip_logo spip_logo_right spip_logos' alt=&#034;&#034; style='float:right' src='http://represionfranquistavalladolid.org/local/cache-vignettes/L150xH110/arton19-15e38.jpg?1643255435' width='150' height='110' /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El triunfo del Frente Popular desencaden&#243; un proceso de violencia y agresiones por parte, sobre todo, de los falangistas vallisoletanos, que de ninguna manera aceptaban el dictamen de las urnas. Las consignas difundidas por Jose Antonio en el Teatro Calder&#243;n acerca de &#8220;los pu&#241;os y las pistolas&#8221; fueron fiel y entusi&#225;sticamente seguidas en nuestra provincia por sus seguidores inmediatos; algunos de ellos fueron detenidos en el transcurso de sus razzias, por tenencia il&#237;cita de armas o por incitaci&#243;n a la violencia, como fue el caso de On&#233;simo Redondo. Otros, como Jos&#233; Antonio Gir&#243;n de Velasco, se las ingeniaban para mantenerse en libertad sin dejar de organizar ataques a las fuerzas y personas de izquierdas y elevando progresivamente la tensi&#243;n y el caos en las calles de la capital y los pueblos&#8230;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En el a&#241;o 1936, desde las elecciones de febrero hasta el golpe de estado del 18 de julio el clima pol&#237;tico y social se deterior&#243; de forma dram&#225;tica en Valladolid.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ciudad de provincias y guarnici&#243;n militar, nudo de comunicaciones y centro agrario, Valladolid reun&#237;a las condiciones ideales para que el drama que estaba a punto de desatarse lo hiciera con toda la intensidad e irracionalidad posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Socialmente la capital se defin&#237;a por los contrastes: un n&#250;cleo obrero importante en forma de los trabajadores ferroviarios, concienciados y politizados, de mayor&#237;a socialista; una cantidad significativa de profesionales liberales cultos y progresistas que hab&#237;an dotado al r&#233;gimen republicano en Valladolid de funcionarios y dirigentes; un sector significativo de la peque&#241;a y mediana burgues&#237;a que simpatizaba abiertamente con el sistema democr&#225;tico republicano, cuyos m&#225;ximos representantes (el Gobernador Civil, el Alcalde, el Capit&#225;n General de la Divisi&#243;n Org&#225;nica) estaban entre sus m&#225;s decididos servidores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Enfrente las clases altas, de tradici&#243;n mon&#225;rquica y conservadora; la mayor&#237;a de la burgues&#237;a urbana, fuertemente cat&#243;lica; los peque&#241;os propietarios rurales; una minor&#237;a violenta y activa de falangistas y jonsistas, cuya actividad fue decisiva antes y despu&#233;s de la rebeli&#243;n; los mandos medios del ej&#233;rcito, la guardia civil y la guardia de asalto, firmemente comprometidos por acci&#243;n u omisi&#243;n con la rebeli&#243;n militar, y, por supuesto, la Iglesia cat&#243;lica, oponente tenaz de la rep&#250;blica desde la constituci&#243;n de &#233;sta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los incidentes violentos, desde Febrero, fueron pr&#225;cticamente diarios y algunos de car&#225;cter muy grave. Llevando a la pr&#225;ctica la teor&#237;a joseantoniana de la &#8220;dial&#233;ctica de los pu&#241;os y de las pistolas&#8221;, los miembros de Falange y de las JONS se lanzaron con entusiasmo a una espiral de agresiones contestadas por extremistas de la CNT o el partido comunista. Para atajar esta situaci&#243;n, el nuevo gobernador civil, Lav&#237;n, dict&#243; &#243;rdenes de prisi&#243;n para gran cantidad de miembros de ambos grupos: en julio de 1936 no hab&#237;a menos de ciento cincuenta falangistas en la c&#225;rcel, donde protagonizaron numerosos incidentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya desde el mes de marzo se pondr&#225; en marcha la maquinaria de la sublevaci&#243;n: en diversos acuartelamientos de la ciudad se forman &#8220;juntas&#8221; o grupos de conspiradores, se entrenan militarmente grupos falangistas en el campo, se compran armas y se hace un proselitismo constante a favor del golpe de estado. A comienzos de Julio, tras el asesinato del capit&#225;n Castillo y de Calvo Sotelo, el golpe de estado es un secreto a voces.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En los d&#237;as previos, el gobernador civil tomar&#225; una serie de medidas destinadas por un lado a contener la violencia callejera y por otro a prevenir una rebeli&#243;n contra el gobierno: se protegen los centros de poder principales, se informa a Madrid de lo que ocurre y se procura, en la medida de lo posible, &#8220;asegurar&#8221; los mandos de la Polic&#237;a y de la decisiva Guardia de Asalto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todas estas medidas se revelar&#225;n insuficientes. El d&#237;a 18 de Julio se ordena el traslado de la Guardia de Asalto a Madrid, para reforzar la seguridad en la capital y, de paso, alejar un cuerpo conflictivo en Valladolid. Pero los oficiales no obedecen las &#243;rdenes y, espoleados por elementos extremistas, deciden de motu propio, sin coordinaci&#243;n con la trama militar, apoyar el golpe de estado. En compa&#241;&#237;a de algunas decenas de falangistas recorren las calles de la ciudad y toman la Radio, Correos y Tel&#233;grafos y la Telef&#243;nica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras, la situaci&#243;n se precipita: la conspiraci&#243;n militar ha sido organizada por algunos mandos medios bajo la supervisi&#243;n del general Saliquet, al acecho en una finca de los Montes Torozos. Su principal problema es el Capit&#225;n General de la Divisi&#243;n, Molero, un militar profesional leal a la Rep&#250;blica que durante el mes anterior ha mostrado una actitud en&#233;rgica sancionando y apartando del mando al coronel Serrador, designado por Mola como presidente de la Junta encargada de la rebeli&#243;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A las once y media de la noche del 18 de Julio, un grupo de oficiales y falangistas encabezados por los generales Saliquet y Ponte entran en el edificio de la Divisi&#243;n con la intenci&#243;n de convencer a Molero de que renuncie al mando. Este se niega y sus dos ayudantes de campo, comandantes Liberal y Rioboo intentan arrestar a los golpistas. Se produce un tiroteo en el despacho del capit&#225;n general, muriendo un falangista y resultando heridos de extrema gravedad ambos comandantes. Molero es arrestado y despose&#237;do del mando, haci&#233;ndose los sublevados con el poder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inmediatamente se ejecuta el plan preestablecido: se toma Gobernaci&#243;n Civil, arrestando a Lav&#237;n, se ocupa la Estaci&#243;n del Norte, la F&#225;brica de Gas y dem&#225;s centros neur&#225;lgicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Ayuntamiento, defendido por un ret&#233;n de bomberos, resistir&#225; hasta la ma&#241;ana del 19. En cambio, la Casa del Pueblo, dio muchos m&#225;s problemas a los sublevados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En efecto, estos tem&#237;an desde el principio la fuerza del PSOE y UGT en Valladolid, con m&#225;s de 12.000 afiliados. Estos, ante las primeras noticias del golpe, hab&#237;an ido a pedir armas al gobernador civil, quien en un primer momento no quiso y posteriormente no pudo d&#225;rselas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin instrucci&#243;n militar ni planes de actuaci&#243;n, se concentraron en la Casa del Pueblo, acabando as&#237; con sus ya de por s&#237; escasas posibilidades de resistencia. En efecto, el 19 por la ma&#241;ana comenz&#243; un asedio en toda regla que culmin&#243; a ca&#241;onazos, provocando algunas v&#237;ctimas y la rendici&#243;n incondicional de los m&#225;s de ochocientos ocupantes del inmueble, la mayor&#237;a de los cuales ser&#237;an fusilados m&#225;s adelante.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mismo 19 por la tarde la situaci&#243;n est&#225; ya absolutamente controlada por los golpistas: tan solo se producen algunos episodios de resistencia espor&#225;dica por parte de francotiradores en las barriadas obreras, que se prolongar&#225;n casi durante un mes. Con las autoridades republicanas detenidas y la ciudad tomada se abr&#237;an las puertas a una represi&#243;n salvaje.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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